El presidente peruano, Alejandro Toledo, tiene un gabinete preponderantemente bueno (con algunas excepciones, claro está) como para hacer un buen gobierno. Sólo tiene dos pequeños problemillas: él y su primer ministro.
Yo sé que Alejandro Toledo tiene sus méritos, que desde pequeño quiso ser presidente, que es terco, que habla inglés, que fue robacoches y luego se volvió estudioso, etcétera, pero lo mejor para el Perú y para su gobierno es aplicar la estrategia del ex presidente Paniagua: perfil bajo y dejar gobernar. El líder del Perú Posible debe desaparecer de escena, viajar, tomarse fotos con sus homólogos, llevarse de paseo a su mujer Eliane, visitar a su hija Chantal en París, organizar una excursión familiar a Cabana, su pueblo natal, pero, sobretodo, debe ponerse una cremallera en la boca y dejar de prometer tonterías. La naturaleza le ha negado elocuencia y verbo. No hay nada que se pueda hacer al respecto. Quiero que Toledo llegue al 2006, por eso me permito el atrevimiento de darle un consejo al jefe de Estado peruano.
El problema de Alejandro Toledo es que sus deméritos resaltan al contrastarse con los méritos de su gabinete. Es decir, Toledo parece más bajo de lo que en realidad es debido a la talla de sus colaboradores. Pero eso habla bien del presidente: tiene buena capacidad de convocatoria y buen olfato para escoger a su gente (no en todos los casos, es cierto, pero nadie tiene el nervio olfativo en estado óptimo). El asunto es cuando él interviene y da rienda suelta a su demagógica y regalona lengua. Gobernar no es prometer. Es prever, hacer y dejar hacer. Por lo tanto, recomiendo que las próximas apariciones del presidente Toledo sean breves, por televisión, y con teleprompter. Ah, y grabadas para poder editar sus resbaladas, por favor.
Lo segundo que tiene que hacer Toledo es decirle adiós al San Bernardo obeso que tiene por primer ministro, quien ha resultado un incompetente de campeonato. ¿Qué ha hecho Roberto Dañino que pueda considerarse importante en los últimos siete meses? ¿Qué nos ha legado hasta la fecha?
Pareciera que su empeño es agradar a todo el mundo para hacer puntos en su carrera al BID. Sé que alguna vez escribí que Dañino parecía una persona que podía garantizar seriedad y responsabilidad. Bueno, pues, me equivoqué. Lo acepto. Como desbarré con el ministro de Transportes y Comunicaciones, Luis Chang, quien en una reciente entrevista a un canal por cable desnudó su más patética orfandad de ideas (lo que demuestra, dicho sea de paso, que tener una maestría en ingeniería sanitaria en Holanda, ser especialista en agua contaminada en Alemania y, sobre todo, ser el padrino de bautismo de Chantal, no es currículo suficiente para esta cartera).
También patiné con el ministro de Economía, Pedro Pablo Kuczinsky . El problema con este ministro es que concede demasiado y a veces parece un luchador de sumo jubilado, un Walt Disney de los inversionistas.
Como sea, ¿es que acaso no se le puede decir a Dañino: “gracias por los servicios prestados, hasta pronto, y listo? ¿es que el atocinado inquilino de la Presidencia del Consejo de Ministros es el único peruano dotado para ese puesto?
El premierato es clave para iniciar reformas trascendentales y concebir grandes proyectos. Es un cargo para personas creativas, de carácter enérgico y emprendedor. No es un puesto para jugar al té de tías ni al shower.
Pedro Salinas es corresponsal de la agencia prensa AIPE en Lima
© AIPE

Una cura de silencio para Toledo
En Internacional
0
comentarios
Servicios
- Radarbot
- Curso
- Inversión
- Securitas
- Buena Vida
- Reloj