La situación de Oriente Próximo es extremadamente complicada, lo que dificulta la comprensión del alcance de los problemas que allí existen. ¿Cuál es, por ejemplo, la situación real de Arafat?. Hasta hace poco era el líder indiscutible del pueblo palestino, reconocido por todos, amigos y enemigos. Aunque su control sobre sus seguidores fuera más bien escaso, su fuerza residía en ser el único interlocutor, del lado palestino, para un posible acuerdo de paz; lo que le confería una importancia innegable en los medios internacionales. Además, era reconocido como el jefe de los movimientos palestinos por la Liga Árabe.
Hoy, Arafat esta cercado por el ejercito israelí en su cuartel general. No puede salir, apenas puede comunicar con el exterior, y su guardia personal esta fuera de combate. Es un prisionero encerrado en su propio despacho, el ejercito israelí le mantiene aislado.
Todos los movimientos políticos palestinos que le apoyaban se han dividido, incluido su propio partido, donde solo una minoría le sigue fiel, la mayoría está con las otras fracciones, que apoyan la nueva intifada y que pretenden acabar con el estado de Israel. Arafat está aislado de la mayoría de los movimientos políticos palestinos. Son los movimientos más o menos controlados por los islamistas los que parecen controlar la situación en la calle. Este es el segundo aislamiento del líder palestino.
En la última reunión de la Liga Árabe, los organizadores no permitieron la retransmisión del mensaje de Arafat enviado por radio a esa asamblea. Es el tercer aislamiento de Arafat.
Estos tres aislamientos están imbricados unos en otros. La última intifada ha mostrado la debilidad del control de Arafat sobre los movimientos palestinos. Los estados musulmanes están amenazados interiormente por sus propios movimientos islamistas y no pueden hacer declaraciones que "molesten" a los dirigentes de la intifada, de ahí el mutismo impuesto a Arafat. Alguno de estos estados proponía un plan de paz que no placía en exceso al líder palestino. Ese plan era una sonda sin más y un guiño a los Estados Unidos y Europa.
El apoyo borroso de los estados musulmanes a Arafat confirmó a los hombres de la intifada que su acción no era frenada por esos estados, y por ello, acentuaron sus actos terroristas y su consecuente abandono del líder. La acción militar israelí es, en parte, una respuesta tanto al abandono de Arafat por sus seguidores, como al posible futuro apoyo de algunos estados musulmanes a la intifada.
Los Estados Unidos no tienen confianza en Arafat, es un cuarto aislamiento. Por el momento los únicos que no han abandonado al líder palestino parecen ser los estados europeos de la Unión. Y lo que es más grave para Arafat es que los que le apoyan con una fe inquebrantable son algunos líderes del movimiento antiglobalización. En esas condiciones, el futuro del rais palestino se presenta, por ahora, más bien oscuro, por no decir negro.

El múltiple aislamiento de Arafat
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