Muros para impedir el paso de humanos. Uno en Hong Kong, el otro en torno a Israel. Las autoridades que los construyen intentan impedir el paso. En un caso el de terroristas; en el otro, el de conciudadanos. Se diría que esta diferencia en los motivos del filtrado no la han percibido los comentaristas de la prensa que se ocupan de esos asuntos. En Hong Kong se trata de evitar que los ciudadanos chinos penetren en la ex colonia británica, que está bajo control chino precisamente. Las autoridades chinas temen que una masa de sus conciudadanos invada el territorio en búsqueda de una vida mejor, o, simplemente, de una vida. Es que el territorio fue "devuelto" a China con la condición de tolerar el sistema capitalista que allí existía. Las trabas a la economía de Hong Kong son fuertes y la situación se degrada a tal velocidad que algunos de los que optaron por quedarse se marchan en cuanto pueden.
Pero a pesar de esta degradación de las condiciones económicas del territorio, su nivel de vida sigue siendo muy superior al de la China de la costa, que es la más moderna. El decaído Hong Kong sigue siendo, con razón, un polo de atracción "capitalista" para muchos chinos; causa de la construcción del muro que impide a sus propios ciudadanos de llegar a un territorio que es también chino. Este muro es la frontera de alambre de espinos entre dos sistemas económicos. El "horror capitalista" de los progres de aquí, es algo así como el paraíso soñado para los chinos de la progre China.
El otro es el muro que las autoridades de Israel levantan para intentar que no pasen terroristas, en particular hombres-bomba, a su territorio. Es una medida de protección de sus ciudadanos. Es una medida seria que indica el carácter de la lucha y la dificultad de alcanzar un acuerdo entre los dos bandos. Los terroristas tienen dificultades en los pasos de frontera debido a las técnicas de detección de los israelitas; por lo que, ahora, pasan "a campo través" y el muro puede ser un freno a este nueva vía de entrada de los terroristas.
El muro construido por las autoridades de Israel indica el tipo de lucha. La Autoridad Palestina no tiene autoridad para impedir las acciones de los terroristas, no por falta de medios, sino más bien porque una parte importante de los palestinos es favorable a los terroristas. La Autoridad Palestina queda paralizada por esa opción de bastantes palestinos. Los dirigentes de los grupos terroristas piden la expulsión de los judíos, es decir, la desaparición del estado de Israel. En esas condiciones, la Autoridad Palestina, cuando propone aceptar dos estados, se encuentra con la oposición de parte de su población, y lo que es más grave, de los grupos terroristas que residen en su territorio. La parte de los palestinos que aceptan la coexistencia de los dos estados está en inferioridad frente a los otros que cuentan con la violencia ilimitada de los terroristas, y tiene dificultades para expresar su opción. El muro es el fruto de esta situación.
Aquí, buena parte de los comentaristas, ven al jefe del gobierno de Israel como el origen de la situación. Piensan que si los judíos abandonan territorios, los palestinos se calmaran. El problema es que hay los grupos islamistas que tienen como objetivo "tirar al mar" a todos los judíos. Y son estos grupos, con sus razones, los que impiden la paz. La importancia de los grupos terroristas de Palestina es que forman parte de esa nebulosa internacional que va desde Indonesia a África, y que cubre el mundo de la Umma, el mundo Islámico. El muro lo está indicando, el problema palestino, problema local, exige una solución local (y provisional sin duda), un muro. Pero el problema de Palestina no es local. Es un choque local de visiones del mundo diferentes. El muro es necesario para la defensa de la vida de muchos humanos. La paz está más lejos, mucho más allá del muro.

Dos muros, dos
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