Toda una vida observándoles, vigilándoles y aún así, los nacionalistas gallegos siguen siendo capaces de sorprender a los que admiramos su desenvuelta verborrea, su demagogia sin complejos. Vean si no, las recientes críticas del diputado Francisco Rodríguez Sánchez, miembro del sector más radical e hispanófobo del BNG, al ministerio de defensa. No es novedad que el nacionalismo critique al ejército invasor y represor, a quien la Constitución encomienda la tarea de garantizar la unidad de España. Lo estupefaciente del caso es el motivo de la protesta: el Ministro Trillo está rebajando la importancia de la base naval de Ferrol para centrar, cada vez más, la marina española en las de Cádiz y Cartagena. Y el diputado del BNG, herido acaso en su orgullo, emite su enérgica protesta.
Pudiera ser que el diputado Rodríguez tuviera información no disponible para el ciudadano medio. Que sepa de buena tinta que corsarios protegidos por la pérfida Albión están preparando una expedición punitiva contra las costas gallegas por habernos quedado con su industria pesquera. O que la marina portuguesa, hastiado el gobierno luso de que sus ciudadanos malgasten divisas en El Corte Inglés, tenga intención de bloquear la Ría de Vigo. A falta de esa información que, ya digo, quizás tenga Francisco Rodríguez, las críticas del ilustre diputado nos parecen muestras de que este hombre carece de cualquier asomo de sentido común, sentido de estado y sentido del ridículo. ¡Quejarse de que la Marina le dé hoy más importancia a las bases del sur que a Ferrol! Quien dice estas cosas demuestra que, para él, el mundo termina en el Padornelo; a un lado Galicia, y al otro Terra Incognita, cuya existencia no es reconocida. La lógica estratégica, la evolución internacional, las necesidades ajenas son factores inexistentes en el razonar del diputado Rodríguez. Siempre Galicia, sólo Galicia; nada de lo que ocurre fuera me importa ni afecta (siempre que no me toquen el dinero que envían Madrid y Bruselas, claro).
En todo caso, ya no sorprende que el antimilitarismo del BNG sea tan selectivo (o que soliciten reducir la inversión en defensa, al tiempo que presionan para ampliar la carga de trabajo en Bazán-Ferrol). Hace pocos años, un conflicto con un país extranjero afectó de lleno a Galicia. Fue la famosa Guerra del Fletán, en la que las autoridades canadienses apresaron barcos gallegos en aguas internacionales aduciendo que así protegían sus bancos de pesca. Al punto, el BNG se convirtió en un partido político beligerante. “Nosotros somos pacifistas – tronaron -, pero en una situación como ésta, exigimos que el gobierno español envíe fragatas de guerra a la zona:” No, no son pacifistas; están en condiciones de fingirlo porque, en el fondo, les importa un pimiento todo lo que ocurre fuera de Galicia. Pero en cuanto algo la afectó, lo primero que hicieron fue exigir cañoneras. Algo que, evidentemente, no ocurrió cuando lo del Perejil.

El BNG, en defensa de la Armada
En España
0
comentarios
Servicios
- Radarbot
- Curso
- Inversión
- Securitas
- Buena Vida
- Reloj