El presidente colombiano, Álvaro Uribe, se niega a que los considerados como más importantes traficantes, los dirigentes del cártel de Cali, sean puestos en libertad. A algunos les puede parecer una flagrante intromisión en la división de poderes, pero no es así.
Se advierten carencias en la legalidad jurídica y el Gobierno colombiano lo ha hecho saber. Todo un ejemplo. Que tomen nota. Sin infantilismos políticos. Recato a la hora de hablar sobre jueces que van contra el sentido común, contra las leyes y contra la sociedad. Hay quien se enfunda en el mal entendido disfraz de la democracia para burlar a la propia democracia y a la defensa de la sociedad. Todo por obsoletos complejos. Eso es todo. Una lección, la del presidente colombiano.

Sin complejos
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