¿Cómo lo está haciendo Rodríguez Zapatero en la crisis del Prestige?, se preguntan muchos ciudadanos. ¿Esta utilizando, como dice el Gobierno, la desgracia humana de forma partidista? ¿Sabe estar el secretario general del PSOE a la altura de las circunstancias? Son muchas y variadas las preguntas. Algunas tienen respuesta y otras todavía no la tienen. Pero para todas, nos sirve el siguiente símil "futbolero".
Zapatero es como un delantero centro mediocre, de un equipo de primera pero cuya única aspiración es la permanencia. Es espabilado. Tiene un regate de ratoncillo, sabe dar sustos al portero contrario, pero es muy inconstante en su juego. Igual hace un "caño" desconcertante, que falla un pase elemental; puede realizar un regate brillante para luego entregar torpemente el balón al contrario. Eso sí, hay veces que tiene su "día", y más si la defensa contraria, aunque de mayor calidad, juega pasivamente y con prepotencia.
Entonces ese "9" ramplón e inconstante revive y hace jugadas de verdadero "campeón del mundo". Además, cuando juega ante los grandes, ese delantero centro de juego desigual sabe brillar con luz propia. Su mejor juego siempre lo saca a relucir en los mismo momentos: cuando tiene enfrente una defensa de primera, pero pasada de rosca; un equipo fichado a golpe de talonario, pero sin ilusión; unos jugadores de gran calidad, pero de vuelta de todo. El delantero centro del que estamos hablando no es de primera categoría, pero sabe aprovechar los huecos ajenos, y sobre todo sabe sacar partido de las "cantadas" de la defensa y del portero. No es bueno, es más, se muestra torpe; pero el mejor aliado que tiene es que el enemigo le desprecia. Entonces, reacciona como nadie. No es una figura, pero si le dan "vidilla" la sabe aprovechar.
Esta metáfora "futbolera" define bien lo que está ocurriendo. No es que Zapatero sea muy brillante, ni muy afortunado; pero los errores contumaces del Gobierno, la insistencia en la descoordinación y la tozudez en una desgraciada política informativa hacen al líder socialista más "apañado" de lo que es en realidad. A Zapatero, el Gobierno le está dejando unos amplios huecos para que se mueva y remueva; sí siguen confiados en su prepotencia, incluso les puede meter un gol. Y si ese gol es electoral, entonces no habrá marcha atrás.

Zapatero, a la sombra del error ajeno
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