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Amando de Miguel

Curiosidades del idioma

A propósito, el idioma español es muy plano, con muchas palabras graves. La sonoridad se asegura con las escasas palabras esdrújulas.

Me llegan muchos correos en relación con el comentario de las curiosidades de nuestra lengua. Me recuerda las cosas que leíamos en el reverso de los almanaques o calendarios de taco. Supongo que ya no existen, pero aquí suplimos esa ausencia. Comentábamos aquí esa fea palabra de menstrual, la bisílaba más larga. Pero Claudio Verdú me dice que su hijo, Claudio II, ha descubierto tres bisílabas más largas (10 letras): quienquier, menstruáis y menstruéis. No creo que sean de mucho uso, pero tienen su gracia.

Gabriel Ter-Sakarian Arambarri se pica con lo de la palabra más larga: electroencefalografista. A don Gabriel se le ocurre otra todavía más larga: anticonstitucionalísimamente. Habrá que abrir un concurso para ver de superar el récord de las 28 letras. No vale lo de supercalifrástic..., y tampoco deberían aceptarse los adverbios compuestos y los superlativos. Si no fuera así, valdría otorrinolaringologísimamente. Supongo que los médicos y los farmacéuticos son los que manejan palabras más largas. Don Gabriel apunta que claustráis, con 10 letras, es una bisílaba que supera a menstrual. Y como final un retruécano: "No es lo mismo un abrigo de señora que una señora de abrigo". Solicito de los libertarios curiosos que nos comuniquen su "No es lo mismo..." favorito.

Pedro Manuel Araúz se apunta a las curiosidades y me envía unas cuantas más. Por ejemplo, la palabra oía tiene tres letras y tres sílabas. En aristocráticos, cada letra aparece dos veces. En centrifugados todas las letras son diferentes, ninguna se repite. Las voces ecuatorianos y aeronáuticos contienen las mismas letras pero en diferente orden. La palabra pedigüeñería tiene la virgulilla de la ñ, la diéresis de la u, la tilde de la i con su punto correspondiente; más no se puede pedir. El vocablo reconocer es un palíndromo, es decir, se lee lo mismo de izquierda a derecha que al revés. La voz euforia tiene las cinco vocales, quizá por eso sea tan eufórica, que es una esdrújula muy sonora.

A propósito, el idioma español es muy plano, con muchas palabras graves. La sonoridad se asegura con las escasas palabras esdrújulas. Suelen ser de origen griego. Por eso son las preferidas de los poetas. Escribe mi paisano León Felipe: "Cervantes inventa la intrépida metáfora demiúrgica,/ mística,/ poética,/ dinámica/ y mecánica también". Y sigue: "Todas las palabras esdrújulas del castellano caben aquí...". No sé si cité otro de mis versos favoritos, el que contiene "ínclitas razas ubérrimas", de Rubén Darío.

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