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Ketty Garat

‘Señales’ by Aznar

No deja de ser gracioso, por no decir lamentable, que el titular de todos los medios sobre la entrevista fuera su posible vuelta a la política.

‘Señales’ by Aznar

Querido Pablo:

¿Has visto la película Señales? Antes de empieces a despotricar de ella como mi adorado Luis Herrero, te diré que es una de mis películas favoritas y no son muchos los que la entienden. No fue un gran éxito en taquilla pues la obra de Mel Gibson estaba pensada para paladares exquisitos en donde lo obvio sobra. Se esperó el gran público una peli de esas de marcianos –mis favoritas, por cierto- y se encontró con pocos bichos verdes y un pastor protestante que volvió al redil. Siempre intento explicar que la belleza de este film reside en que la importancia está en los detalles. Sutilezas que nos hacen mirar hacia los lados cuando todo el mundo mira al frente y que en este caso concreto nos muestra –para quien quiera entender- las señales que Dios le envía a ese reverendo para que recupere la senda tras la muerte de su mujer y en vísperas de un ataque alienígena.

Algo parecido –confesiones religiosas al margen, pero con algún marciano- ha ocurrido con las críticas a José María Aznar. No deja de ser gracioso, por no decir lamentable, que el titular de todos los medios de comunicación sobre la entrevista fuera su posible vuelta a la política. Un escenario kafkiano, en palabras de los míos y de los tuyos, con el que más bien los tuyos pretendían hacernos mirar el dedo y no la luna.

Lo que se esconde tras esa entrevista, querido Pablo, no se le ha escapado ni siquiera al PSOE –que ya es decir-, donde asisten atónitos desde hace meses al ver cómo NADIE en tu partido ha hecho una defensa a ultranza del ex presidente del Gobierno y todavía presidente de honor del partido; NADIE se atreve a emular a Rubalcaba y su famoso ‘tienes un hijo honesto’; NADIE asevera tajante que Aznar no tiene mácula… Más bien al contrario, desde Génova 13, difunden la idea fuerza de que la actual secretaria general ya "ha limpiado el partido" y el entorno de Bárcenas (se entiende por tanto que estaba sucio y que el entorno era el de Aznar).

Si a eso le sumas le defensa férrea que esta misma semana hizo Dolores de Cospedal de Cristina Cifuentes, en liza para suceder a la mujer de Aznar, Ana Botella, se comprende mejor el enfado de un ex presidente que sólo está defendiendo sus habichuelas. Aferrándose a la autoridad moral que sin duda alguna tiene, y a la constatación de un hecho incontestable que es el incumplimiento del programa electoral del PP, Aznar "está lanzándole una OPA al PP para denunciar que le han dejado sólo".

¡Por supuesto que no se presentará a un congreso! ¡Por supuesto que no pretende volver a la primera línea política! Y prueba de ello es que este mismo viernes fichó por un prestigioso bufete de abogados internacional. Te equivocas al decir que nadie sabía qué diría. Un tuit de Pedro J. Ramírez a las 20:00 de esa noche ya lo advertía: "Casimiro y yo acabamos de terminar la portada de mañana". Una hora antes de la entrevista. Pero anécdotas al margen, la relevancia de monumental tirón de orejas de Aznar es que trascendió de la realidad –"la lánguida resignación"-, a la ficción –su posible vuelta-.

Un embiste de tal magnitud, con todas sus armas de fuego en combate, con el único objetivo de hacer entender a Rajoy que se ha equivocado de camino. No sólo en la política económica sino, en lo que es más importante para el PP, el partido y los suyos (o los que antes lo eran). Las señales que manda Aznar son una hoja de ruta para el actual presidente, un toque de atención para que se aleje de los marcianos y buscar el trasfondo: que no se amilane ante el grupo Prisa, que recupere los principios, y fundamentalmente el valor, a la hora de hacer política, que defienda a los suyos y, ya de paso, no empañe la gestión de quienes levantaron España cuando precisamente él no es capaz de que siga cayendo.

Cómo será la cosa para que Aznar haya conseguido poner de acuerdo absolutamente a todos en el Parlamento. Ver a Rubalcaba dando la razón a Rajoy por el "espanto" del ex… ¡Ya tenemos pacto de estado! Eso sí, resaltan los míos que "la respuesta de Rajoy y del PP no estuvo mal". ¿Cuál?, te preguntarás. Pues la de siempre, el silencio. "La mejor respuesta es que nadie en el partido le ha seguido".

Claro, las señales están para quienes las ven, las entienden e, incluso, tienen el valor de rectificar el rumbo cuando se había perdido.

Un beso,

Ketty

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