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Emilio Campmany

Más descrédito y ¿para qué?

Creímos que no se podía caer más bajo y resulta que claro que se puede.

Creímos que no se podía caer más bajo y resulta que claro que se puede.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. | Europa Press

Pedro Sánchez nos propone un nuevo desafío: adivinar para qué ha desvelado, precisamente ahora, que su teléfono móvil y el de Margarita Robles fueron pirateados hace casi un año. No es tarea fácil cuando se trata de un hombre que razona tan mal.

Hay que partir de que no puede ser casualidad la coincidencia con la denuncia independentista de que han sido espiados con el mismo programa. Es como si Sánchez quisiera denunciar que a él también le espían y pasar de villano a víctima. ¿Os quejáis de que os espían? Menuda novedad. A mí también. Pero a esto le falta coherencia. Los separatistas no se quejan sólo de que les espían, sino de que les espía Sánchez. El presidente habrá sido igualmente espiado, pero por otros, a menos que quiera insinuar que el CNI espió tanto a los golpistas como a quienes los indultaron y mostraron disposición a colaborar con ellos en su objetivo de destruir a España. ¿Es ésta la acusación? Bastante tiene Paz Esteban con tener que dar cuenta a quienes quieren acabar con España de cómo la protege de ellos como para bregar además con la acusación de espiar al Gobierno. No debe de ir por ahí la cosa. Alguna insinuación habría hecho Bolaños en su rueda de prensa del 2 de mayo, y sin embargo no dijo nada.

Otro elemento a tener en cuenta es la filtración a El País de que González Laya también fue espiada. Bolaños omitió este detalle, pero el periódico cita fuentes gubernamentales. Esto apunta a Marruecos como responsable porque todo se hizo los días alrededor de la crisis fruto del viaje clandestino a España del jefe del Frente Polisario. Revelando que fue espiado por Marruecos, a lo mejor Sánchez quiere cobrarle a Mohammed VI un precio a cambio de que la sangre no llegue al río. Es verosímil, pero ¿qué tiene que ver esto con el espionaje a los independentistas? No es creíble que Sánchez aspire a convencer a Junqueras y a Aragonès de que fue la inteligencia marroquí y no la española la que les espió.

En El País también se dice que la ministra de Exteriores y el de Justicia fueron espiados con anterioridad, en 2020, pero que aquella vez los indicios apuntaron al entorno de Puigdemont. Luego, el mensaje de Sánchez a los separatistas podría ser: vosotros nos espiáis y nosotros os espiamos; estamos en paz. Quizá sea eso, pero entonces habría que preguntarse cómo tuvieron los sediciosos acceso al programa.

Vaya usted a saber. No tiene mucho sentido empeñarse en imaginar qué pasará por las cabezas huecas de Sánchez y Bolaños. En unos días veremos por dónde tiran o si estas revelaciones tapan la boca a los golpistas. En cualquier caso, el daño al CNI y a la imagen de España ante sus aliados ya está hecho y no tiene remedio. Creímos que no se podía caer más bajo y resulta que claro que se puede.

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