Menú
Pablo Molina

Cuando la izquierda no se empadronaba

Están estos inútiles para dar lecciones de cómo se hace un empadronamiento.

Están estos inútiles para dar lecciones de cómo se hace un empadronamiento.
Macarena Olona. | Eduardo Briones / Europa Press

El intento de expulsión de Macarena Olona de la carrera a la presidencia de la Junta de Andalucía ha estado aliñado con duras acusaciones por parte de los izquierdistas, que tachan de vergonzoso (Podemos) e ilegal (PSOE) un acto administrativo perfectamente válido, tal y como ha sentenciado la Junta Electoral de Granada. Esta operación para acabar con un candidato rival a cuenta de su empadronamiento en una provincia en la que no reside ha tenido su propia epifanía: la izquierda andaluza ha descubierto a los paracaidistas, esos diputados nacionales que sus partidos mandan a encabezar las listas provinciales para garantizarse su elección.

En las elecciones autonómicas de 2015, el cabeza de lista de Podemos por Murcia fue inhabilitado para concurrir a los comicios porque se había empadronado en tierras murcianas una semana después de finalizar el plazo establecido en la ley electoral. El muchacho llevaba trabajando en Murcia desde 1995, pero veinte años después seguía empadronado en Pamplona "por cuestiones afectivas", según aclaró, no porque el régimen foral fuera mucho más benévolo que el sistema fiscal común de las demás autonomías.

Veinte años empadronado en una provincia donde no se reside es para los podemitas un asunto menor si son ellos los protagonistas, por eso defendieron a capa y espada el derecho de su candidato a concurrir a las elecciones, porque lo contrario hubiera sido pervertir la democracia. Naturalmente, la Junta Electoral reculó y el hombre se presentó a las elecciones y se hizo diputado, dando inicio a una carrera prometedora que, sin embargo, terminó abruptamente: se pasó a Errejón y Pablo Manuel lo decapitó sin contemplaciones.

Pero lo del candidato podemita a la presidencia de Murcia no fue un caso aislado. Los cabezas de lista de Lorca y Cartagena también quedaron fuera por no estar debidamente empadronados, aunque la Junta Electoral les perdonó el despiste como hizo con su jefe de filas. Ocurrió lo mismo en otras muchas provincias, a las que Iglesias envió a sus devotos para asegurarse de que salieran elegidos y en todas ellas se les convalidó su empadronamiento ilegal, que, en el caso del candidato murciano, se había mantenido durante veinte años. Están estos inútiles para dar lecciones de cómo se hace un empadronamiento.

A diferencia de todos ellos, Macarena Olona hizo las cosas bien, por lo que van a tener que enfrentarse a ella en las urnas el próximo 19 de junio. Normal que anden todos tan empadronaos.

Temas

En España

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Biblia Ilustrada
    • Libro
    • Curso