
No conozco a nadie, sobrio, que me haya dicho que la equipación del Atlético de Madrid que prepara Nike para la temporada 2022/2023 es bonita. Ni siquiera "interesante". Nada. No hay nadie. No se puede coger por ningún sitio. Ni los peores enemigos del Atlético le deseaban una camiseta como la que está muy cerca de hacerse oficial por parte de Nike y como esto ya empieza a convertirse en habitual, sobre todo con el equipo rojiblanco, la afición ha terminado por explotar.
Los colchoneros entienden que aunque sea de vez en cuando, no estaría nada mal que las rayas de su camiseta no te hagan dudar de si has graduado bien las gafas. Este año, brochazos de pintura. El anterior, rayas que no estaban bien pintadas. Otros cursos, frecuencias extrañas en el centro de la camiseta o, como pasó en la 2017/2018, extraños zarpazos de oso. Que no, Nike, que no. Que no, Atlético, que no. Que son muy feas. ¿No lo veis? Son horribles. Un poco de imaginación de vez en cuando, ok, pero es que son todos los años probando las ideas más locas del departamento creativo de la marca estadounidense en la primera camiseta del Atlético. No en la segunda, tercera o cuarta, que la tienen, sino en la que más destaca. Bueno, siendo justos, a Chelsea o Inter de Milán también se la han colado durante estos últimos años, aunque eso no consuela a nadie.
Solo me caben dos posibilidades con este tema. Una es que al Atlético le dé exactamente igual si vende o no muchas camisetas porque lo que le interesa es el dinero que les da la marca por el patrocinio y punto. Y la otra es que Nike dedique estos diseños para aficionados del Atlético que no sean necesariamente del Atlético o tan del Atlético, es decir, fans del fútbol que busquen camisetas modernas o seguidores del extranjero que con ver rayas rojiblancas están servidos. Porque no me creo que esto sea un homenaje al río Manzanares pasando por el Vicente Calderón. Puede que esa fuese la idea, pero solo es una excusa más para otro diseño extraño. Y tampoco me creo que esto vaya dedicado a la gente joven, porque los hinchas de esa edad, que no son tontos, también están diciendo en redes sociales que es una camiseta horrible. En conclusión, que no cuelan los intentos de dar explicaciones.

Por todo lo dicho anteriormente veo muy normal que la afición del Atlético se haya organizado a través del movimiento #contracamiseta, el cual ha dado una opción alternativa con una camiseta que por derechos no puede llevar el escudo o el nombre del club, pero sí tiene un diseño que, como mínimo, no ofende a la vista. Incluso tienen las rayas rectas. ¡A lo loco! ¡Rayas rectas! ¡Vaya locura! Además, el dinero que saquen de la venta de estas camisetas irá directamente al apoyo de iniciativas solidarias.

Pero claro, mucha gente se preguntará, ¿no dará marcha atrás el Atlético viendo todo eso? En condiciones normales cualquier club lo haría, sobre todo ante la mala previsión de ventas, pero en este caso no y ese es el gran problema. Es el mayor de los problemas. Porque ya no es que la opción elegida u ofrecida sea equivocada sino que sabiendo que no gusta a nadie, el Atlético no tiene ningún problema en seguir adelante. Sale Enrique Cerezo y da una explicación que ni siquiera a él le convence. ¡Y no pasa nada! El tema del paseo de la fama del Metropolitano y las placas es otro ejemplo. El parámetro de los 100 partidos no le gusta a nadie, sin embargo, en el Atlético nadie acepta el error y varía su idea. ¿Por qué no se admiten errores en el club? Igual que se hacen cosas muy buenas como poner a Luis Aragonés, Gárate o Futre en el abono de la temporada, también se pueden admitir equivocaciones. Pues no, en el Atlético van hasta el final. No venden camisetas, pues van hasta el final. Sacas una con el escudo que quiere la gente y revientas el nivel de ventas, pues van hasta el final. Haces una mala temporada y Vrsaljko, Lemar y Felipe no te contestan a las ofertas de renovación, pues van hasta el final. Ok, Atlético, ok. Normal que los hinchas estén hasta los osos y los madroños.
