Menú

Mozos de Escuadra, ni vergüenza ni decencia

En Cataluña hay un grave problema no sólo de seguridad ciudadana, sino también de orden público e higiene política.

En Cataluña hay un grave problema no sólo de seguridad ciudadana, sino también de orden público e higiene política.
Trapero, llegando a declarar a la Audiencia Nacional. | EFE

La policía autonómica de Cataluña, los "Mossos d'Esquadra", es una de esas estructuras de Estado que los separatistas manosean a su antojo, igual que los medios públicos y los subvencionados y el engendro de la "escola catalana". La última destitución de un jefe de los mozos, el sexto en cinco años, ha puesto de relieve la utilización política del cuerpo, diecisiete mil hombres armados en manos de Junts per Catalunya (JxCat), antes, y ahora de ERC. Dos partidos de acreditada solvencia golpista.

El asunto viene de lejos, como todo los desastres de Cataluña. De los tiempos de Pujol, que quería una policía integral para echar a la Guardia Civil y la Policía Nacional de Cataluña. Y lo consiguió. Quedan muy pocos efectivos de ambos cuerpos en la región y sometidos al desprecio de las autoridades golpistas. El último ejemplo de ese desprecio fue la negativa de la Generalidad a administrar la vacuna contra la covid a esos agentes al mismo tiempo que a los mozos.

En Cataluña hay un grave problema no sólo de seguridad ciudadana, sino también de orden público e higiene política. El famoso "major" Trapero se retrató dos años antes del golpe de Estado compartiendo una paella con Puigdemont, Laporta, la activista Pilar Rahola y unos amigos. Se les veía encantados. Trapero fue el cocinero y Puigdemont tocaba la guitarra, ambos ataviados con camisas hawaianas proporcionadas para la ocasión por el entonces jefe de la policía regional. Sólo faltaba el abad de Montserrat a las maracas.

Es el mismo Trapero que se enfrentó con el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, boicoteó la respuesta policial al golpe de Estado perpetrado por su colega de paellas, mandó a sus agentes a buscar setas el día de autos y para librarse de una condena llegó a decir que tenía un plan para detener a Puigdemont y Junqueras pero que se abstuvo de ello porque no se lo pidió ningún juez. Absuelto por la Audiencia Nacional en una polémica sentencia, fue restituido en el cargo por el partido de Puigdemont, pero ERC se lo cargó por la negativa de Trapero a ponerle una escolta que no le correspondía al indultado Junqueras.

Después de Trapero se cepillaron al jefe de la unidad de investigación, Toni Rodríguez, por negarse a informar de las pesquisas que su sección llevaba a cabo en calidad de policía judicial, unas indagaciones relativas a casos que afectaban a políticos nacionalistas como Quim Torra, Miquel Buch o la ínclita Laura Borràs. Y ahora se han vuelto a cargar a un jefe superior que habían colocado ellos, el comisario Estela, con la excusa de que se oponía a la "feminización" del cuerpo.

En realidad, a lo que se opuso fue al ascenso de una moza a comisaria porque, a su juicio, no estaba preparada. Y también se opuso a su número dos, que antes había sido el número uno en el ínterin entre un tal Esquius y Trapero, le hiciera la cama permanentemente. Se llama Sallent, es otra vez el jefe (lo relevarán por una mujer en enero) y dicen de él que se lleva de fábula con el director general de la policía autonómica, Pere Ferrer, que antes era de Junts y ahora se conoce que no.

El caos en los "Mossos" es absoluto. Hay agentes que lanzan soflamas separatistas en las redes sociales, que escriben y dicen barbaridades contra "colonos", "ñordos" o "unionistas", ciudadanos a los que deberían de proteger sin importarles su procedencia, origen o ideas políticas. Los agentes que investigan por orden judicial a políticos están sometidos a toda clase de presiones. Los jueces y fiscales no pueden confiar, dadas las circunstancias, en que sus instrucciones no sean comunicadas inmediatamente a los mandos "administrativos" de estos policías.

No es la primera vez que la judicatura pierde la confianza en los "Mossos". Durante el golpe de Estado ordenaron su retirada de la custodia de edificios judiciales porque más que protegidos se sentían secuestrados. La orden se revocó con la aplicación del 155.

El momento estelar de los "Mossos" se produjo a cuenta de los atentados islamistas de las Ramblas de Barcelona y de Cambrils del 17 de agosto de 2017, que el separatismo imputa sin rubor ni consecuencias judiciales a los servicios secretos españoles. Agentes del cuerpo abatieron a todos los terroristas, unos jóvenes de origen marroquí criados en la localidad gerundense de Ripoll. Como consecuencia de ello, la Generalidad golpista desplegó una abrumadora campaña propagandística para presentar a Trapero como la encarnación del policía perfecto, el hombre destinado a controlar el orden público de la inminente república catalana. El FBI, Scotland Yard y hasta la policía montada del Canadá no eran nada en comparación con los "Mossos d'Esquadra". Después pasó lo del 1-O, aquellos "binomios" dedicados a velar por el buen curso de las farsa de referéndum y dar el queo si venía la Guardia Civil o la Policía Nacional.

Y ahora esto. Las obscenas maniobras de ERC, más pornográficas incluso que las de Junts, para controlar a los "Mossos" y destruir el crédito que les pueda quedar como policía a secas a cambio de convertirse en su Gestapo. La cortina de humo es que en unos meses colocarán a una mujer al mando. No tienen ni vergüenza ni decencia.

Temas

En España

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida
    • Reloj Durcal