Menú
Marion Mueller Chueca

¿Crisis en el Perú? ¡Es China, idiota!

El Perú se ha convertido en otro campo de batalla geopolítico. La crisis tiene como trasfondo intereses supranacionales muy concretos.

El Perú se ha convertido en otro campo de batalla geopolítico. La crisis tiene como trasfondo intereses supranacionales muy concretos.
El dictador chino Xi Jinping | Europapress

El mundo está experimentando el mayor cambio de paradigma desde la II Guerra Mundial. Las piezas de ajedrez se están moviendo sobre el tablero a gran velocidad.

Países actualmente emergentes, que en su momento no participaron en las negociaciones de Bretton Woods en 1944 donde se sentaron las bases del actual sistema financiero mundial con el dólar como moneda de reserva, en la actualidad están tomando el relevo con la intención de implantar su propio sistema económico y político.

Los BRICS (Brasíl, Rusia, India, China y Sudáfrica) se encuentran en proceso de expansión, con la posible integración de países como Argentina, Irán, Arabia Saudi, Turquía o Egipto entre otros. Que estos países formen una sólida alianza comercial y económica será únicamente una cuestión de tiempo.

Por otra parte, China y Rusia llevan aumentando estos últimos años considerablemente las reservas monetarias de oro de sus respectivos bancos centrales, como respaldo de las futuras divisas digitales que pretenden emitir.

En el caso concreto del Perú, con sus materias primas y situación geográfica, resulta una de las muchas piezas clave de los planes que tiene la República Popular China para convertirse en la mayor potencia económica y militar mundial en el 2049, que es cuando se cumple el centenario de la llegada al poder del partido comunista.

Al igual que viene sucedido en África desde hace más de dos décadas, los lazos económicos entre la República Popular China y America del Sur se van estrechando cada día más. Han logrado desplazar a EEUU, posicionándose como el primer socio comercial en muchos países de la región.

El comercio entre América del Sur y el gigante asiático que hace veinte años apenas alcanzaba los 10.000 millones de dólares, en el 2020 superó los 310.000 millones.

Actualmente el 28% del total de las exportaciones del Perú tienen como destino China, frente al 15% que se dirigen a EEUU. El gigante asiático no para de expandir su grado de influencia política y económica en toda América del Sur.

En 2019, la compañía COSCO Shipping Ports, subsidiaria de ‘China Ocean Shipping Company’ que es el mayor operador portuario del mundo, adquirió el 60% de la peruana ‘Terminales Portuarios Chancay’, perteneciente a la minera Volcan, con la intención de construir un mega puerto en una bahia a 80 km de Lima.

El accionista mayoritario de Volcan es la multinacional minera Glencore, de la que a su vez son accionistas Blackrock, Qatar Holding LLC, el español Daniel Francisco Maté Badenes o The Vanguard Group entre otros. El contrato se firmó, curiosamente, durante la reunión anual del Foro Económico Mundial celebrado en 2019 en Davos.

El objetivo es convertir al futuro mega puerto de Chancay, que esta previsto inicie sus operaciones en el cuarto trimestre de 2024, en el mayor eje comercial marítimo entre América del Sur y la República Popular China.

Es evidente que los intereses del Perú están sometidos a los de jugadores de ligas mucho mayores.

Sesenta de los cien puertos más importantes del mundo están en manos chinas. La compañía estatal Cosco ya controla las dársenas de puertos europeos como los de Hamburgo, Atenas, Valencia, Vado Ligure, Dunkerque, Marsella o Rotterdam entre otros, y asimismo puertos como Buenos Aires, Sidney, Singapur, Tánger o Busan. ¿A alguien le cabe la más mínima duda de que China está consiguiendo controlar las rutas del tráfico marítimo mundial?

En los foros internacionales el presidente vitalicio de China Xi Jingping habla de la importancia del libre comercio, pero su objetivo es "Formar una comunidad de destino común e iniciar la reforma del sistema de gobierno mundial" (sic) tal y como aseguró ante los 3000 miembros de la Asamblea Popular Nacional de China.

Xi Jinping representa la parusía del neoimperialismo chino, que si logra alcanzar sus objetivos, convertiría al mundo en una dictadura colectivista con 8000 millones de personas bajo el paraguas político y económico de un régimen totalitario que aplica la inteligencia artificial como arma de control masivo.

La palabra "Autoritarismo" no va a alcanzar para definir esa distopía.

Temas

En Internacional

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Biblia Ilustrada
    • Libro
    • Curso