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Cristina Losada

Pedro y Yolanda son Almunia y Frutos

El resultado de aquella gran suma, de aquel emocionante pacto electoral que unió a la izquierda, es conocido. Fue histórico, sí, pero por el fracaso.

El resultado de aquella gran suma, de aquel emocionante pacto electoral que unió a la
izquierda, es conocido. Fue histórico, sí, pero por el fracaso.
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La leyenda que cuenta y se cuenta la izquierda dice que una izquierda unida no puede ser vencida. No sólo en España, pero en España más. Porque la leyenda dice que España es de izquierdas y lo único que impide que en el país de izquierdas gane y gobierne la izquierda, por los siglos de los siglos, es que la izquierda se presente en desunión. Lo creen así los habitantes del mundo legendario y su creencia les sirve de consuelo. Si la izquierda pierde, la derrota no tiene nada que ver con lo que hace ni con lo que es. Es por la división. Nada tiene de raro, por tanto, que el mito de la unidad de la izquierda esté de vuelta y que en este retorno el nombre que se le haya dado a la cosa sea Sumar.

Antes se le puso Izquierda Unida, y por lo mismo. Por la leyenda de que unida no será vencida. Pero a IU se la cargó Podemos por antigua y no está en condiciones de resucitar. La izquierda ha aprendido estos años que con su nombre no llega muy lejos, lo cual contradice la leyenda de que España es orgullosamente izquierdista. Que no lo es lo confirmó sin querer o queriendo Podemos, cuando tuvo cinco millones de votos renegando del nombre y la parafernalia izquierdista de siempre, aunque aguantaría poco tiempo bajo el camuflaje. Pero lo que sí regresa, en tono de marcha triunfal, es el cálculo entusiasta de que sumando se va a ganar.

La obsesión del PSOE con la suma le está llevando a presentar a las elecciones no al PSOE, sino al Gobierno de coalición. No concurre Sánchez en solitario: concurren Pedro y Yolanda. Todo el mundo sabe y sabrá que van del brazo. Tal como fueron del brazo Almunia y Frutos hace veintitantos años. Los socialistas se han metido a hacer una variante del ticket electoral que, en el año 2000, montaron con Izquierda Unida. Mutatis mutandis, la misma historia y la misma leyenda. Quien repase noticias de aquello, verá las expectativas que despertó. ¡Por primera vez juntos el PSOE y los comunistas! Histórico. Impresionante. Emocionante. Se hablaba de que el PP estaba muy nervioso. La derecha estaba acabada, porque la izquierda, unida, jamás será vencida.

El resultado de aquella gran suma, de aquel emocionante pacto electoral que unió a la izquierda, es conocido. Fue histórico, sí, pero por el fracaso. El PP de Aznar logró mayoría absoluta. La lección que sacaron de aquella juntanza los socialistas fue un "nunca más". Algún poso debe haber quedado, porque esta vez no van a firmar nada antes de las elecciones, como sí hicieron Almunia y Frutos. Pero hay tantas similitudes. El entusiasmo sumatorio. La emoción. La ilusión. Y las calculadoras echando humo. Sólo hace falta meter en vereda al cascarrabias de Iglesias y pan comido. La coalición electoral que forman Pedro y Yolanda es la versión Disney de la que hicieron Almunia y Frutos cuando a las cosas se las llamaba por su nombre. Sumar es Izquierda Unida con globos de colores. Y en el PSOE ya no queda nadie que sepa qué es la suma cero.

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