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EDITORIAL

El Gobierno de los okupas y los pisos tóxicos

Con Sánchez sólo ganan los okupas, las mafias y los especuladores sin escrúpulos. Otro logro del Gobierno, que agrava los problemas que aborda.

Ni siquiera Unidas Podemos le compra a Pedro Sánchez el plan de las cincuenta mil viviendas de la Sareb para alquiler social. La política de vivienda del Gobierno es inexistente y los anuncios de su presidente, puro humo al calor de la campaña de las elecciones autonómicas y municipales. Sánchez es un auténtico especialista en la venta de promesas tóxicas y en materia de vivienda, todo lo que dice, planea y promete resulta contraproducente y lesivo.

La Sareb no dispone de cincuenta mil viviendas en condiciones de habitabilidad y una buena parte de los pisos que Sánchez dice que va a poner en el mercado para abaratar el alquiler están okupados. Ni siquiera la Sareb tiene claro cuántos pisos se pueden poner a disposición del delirante programa anunciado por el presidente del Gobierno. Los indicios apuntan a que la mayoría de los pisos de la sociedad que gestiona los activos que los bancos no pudieron colocar en el mercado ni a precio de saldo se han convertido en infraviviendas, están en zonas donde no existe demanda, en muchos casos ni siquiera están acabados porque las constructoras quebraron y en otros han sido usurpados por okupas y por mafias de okupas que trafican con ellos aprovechándose del estado de necesidad de las víctimas de la clamorosa ausencia de una política de vivienda por parte del Gobierno.

La intención de la Sareb es regalar un alquiler social a muchos de esos ocupantes ilegales si demuestran estar en una situación de vulnerabilidad o en riesgo de exclusión social, pero se ignora qué baremos van a utilizar las administraciones para determinar tal estado de necesidad. En la vivienda, como en muchas otras áreas, la gestión del Gobierno es un auténtico desastre que no se justifica ni siquiera por las supuestas buenas intenciones de las que presume la coalición socialpodemita.

Los anuncios de Sánchez son un brindis al sol, un material defectuoso que sólo sirve para construir titulares electoralistas en los medios afines ocultando los verdaderos problemas de muchos ciudadanos y propietarios, un ataque a la propiedad privada y a los derechos sociales, una burla contra quienes aspiran a acceder, ya sea mediante la compra o el alquiler, a una vivienda digna.

Los pisos de la Sareb son los restos del naufragio de la última crisis inmobiliaria y bancaria y con ellos pretende el Gobierno asentar los cimientos de una nueva crisis. La idea, por llamarla de alguna manera, de proponer alquileres sociales a quienes han usurpado viviendas es un incentivo para los okupas, un premio a los delincuentes y un acicate para que los propietarios se abstengan de colocar sus viviendas en el mercado del alquiler, lo que conlleva irremediablemente una escalada de precios que se ceba contra los jóvenes y los más desfavorecidos.

El Gobierno provoca con sus anuncios y sus propuestas un grave estado de inseguridad jurídica contrario a toda noción de propiedad, prosperidad y progreso. Electoralismo, comunismo y retraso es el cóctel gubernativo en materia de vivienda. Premio a los delincuentes, castigo a los propietarios y a quienes no pueden acceder a un piso en condiciones normales, justas y dignas. Con Sánchez sólo ganan los okupas, las mafias y los especuladores sin escrúpulos. Otro logro del Gobierno, que cada vez que aborda un problema no hace más que agravarlo.

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