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Castilla y León

La ministra en bici y otras imposturas

La performance en bici de la ministra Ribera no hace más que confirmar un modelo que entroniza la impostura y destierra la responsabilidad individual.

La performance en bici de la ministra Ribera no hace más que confirmar un modelo que entroniza la impostura y destierra la responsabilidad individual.
Imagen obtenida automáticamente desde Dailymotion | Dailymotion

La impostura (in)sostenible del día la firma la ministra Teresa Ribera sobre una bici de alquiler en Valladolid escoltada por dos coches oficiales, uno detrás y otro delante. La bici parecía estable; la ministra, no tanto, aunque allá en 2019, interpelada sobre unos coches diésel de su propiedad, dijo que ella iba en bicicleta o andando. No será desde que se sienta en el Consejo de Ministros. Los ministros del Gobierno de España no se ponen sobre un sillín de bicicleta salvo que concurran las condiciones perfectamente artificiosas y artificiales que han permitido el paseo vallisoletano de Ribera: escolta, naturalmente en automóvil, agentes de policía para despejar el tráfico y cámaras para recoger el momento inefable. Y esto, dicen, es para concienciar sobre la movilidad sostenible. Cada no sé cuántos años pedalean unos minutos delante de las cámaras a fin que la gente haga lo que ellos mismos no hacen el resto del tiempo.

A los impostores (in)sostenibles les enfada mucho que se les diga eso: que no hacen aquello que exigen a los demás. Que las fórmulas de movilidad sostenible que preconizan sean para otros, nunca para ellos. Que pidan o impongan cambios de conducta que entrañan restricciones y sacrificios, y no se sientan concernidos, porque se consideran, con toda naturalidad, exentos. Les parece completamente fuera de lugar, absurdo y grotesco que se reproche incoherencia entre sus proclamas y sus conductas. No hay más que ver cómo se pone el presidente del Gobierno cuando le mentan el uso desmedido del Falcon. Viene a decir: "¡Qué rídiculo!, cómo voy a desplazarme yo, presidente, ¿en autostop? ¿en burro?". Del tren no se acuerda. Y se escuda en que ha hecho el mismo uso que otros que ocuparon el cargo. Pero si ha hecho el mismo uso que otros, cosa discutida y discutible, ¿en qué se diferencia un "concienciado" del que carece de esa sensibilidad superior?

La diferencia, la única, reside en la proclamación de la diferencia, porque en los actos y en los hechos no hay ninguna. Ribera dice que está por la movilidad sostenible y con eso basta. No tiene por qué ir en bici al Ministerio cada día para demostrar que está por la movilidad sostenible. Precisamente porque dice que está por la movilidad sostenible podrá ir al Ministerio cada día en coche oficial sin que le parezca contradictorio o incoherente. Su adhesión a la causa correcta le sirve de salvoconducto. Este es el secreto de los "concienciados". Y el éxito social de las causas (in)sostenibles se encuentra justo ahí. Basta apuntarse verbalmente, decir que estás preocupado por el deterioro medioambiental, el cambio climático, la huella de carbono y todo lo demás, para tener la conciencia tranquila. No sientes la obligación de hacer ni cambiar nada: ya harán otros los sacrificios que crees que hay que hacer. La performance en bici de la ministra Ribera no hace más que confirmar este modelo perverso de lo (in)sostenible. Un modelo que entroniza la impostura y destierra, aún más lejos, la responsabilidad individual.

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