Menú
Santiago Navajas

Feminismo: el verdadero y el falso

El feminismo liberal se distancia de todos los feministas colectivistas que sitúan la abstracción Mujer por encima de las mujeres de carne y hueso.

El feminismo liberal se distancia de todos los feministas colectivistas que sitúan la abstracción Mujer por encima de las mujeres de carne y hueso.
EUROPA PRESS

En su vergonzoso discurso para anunciar su no dimisión, Luis Rubiales, sin embargo, tuvo un momento de verdad. Incluso en una ciénaga es posible encontrar una perla. Fue cuando se refirió al falso feminismo, culpable según él de su puesta en la picota. Claro que el culpable de su caída en desgracia no la tiene el falso feminismo sino el verdadero machismo que él profesa. Además de su falta de hombría. Solo alguien que es muy poco hombre usa a sus hijas como escudos humanos ante el ametrallamiento de críticas y exigencias de dimisión o cese.

Pero en el mismo momento que Rubiales era cancelado con justicia, el falso feminismo cargaba también contra Richard Dawkins, que fue acusado en Youtube por realizar una entrevista de "discurso violento, explotación sexual infantil, abuso/acoso, conducta odiosa, perpetradores de ataques violentos, desnudez no consentida". ¿Y a quién y de qué iba la entrevista? Dawkins entrevistó a Helen Joyce sobre su libro Trans. Cuando el activismo se topa con la realidad. Hoy en día escribir sobre los trans es peligroso y peliagudo. Lo más probable es que rápidamente te cuelguen el sambenito de transfóbico. Encima, teniendo en cuenta, como subrayan Dawkins y Joyce, la realidad. Mencionar la realidad, la ciencia y las matemáticas a los progres es como descorrer las cortinas de par en par al mediodía en un congreso de vampiros.

Cuando Hayek escribió Individualismo: el verdadero y el falso distinguió entre el individualismo liberal y el de los colectivistas de todas las tendencias (positivistas, marxistas, estruc­­turalistas, racionalistas constructivistas, etc.). El primero conduce a la libertad; el segundo, al poder absoluto.

De manera semejante, el feminismo liberal se distancia de todos los feministas colectivistas que sitúan la abstracción Mujer por encima de las mujeres de carne y hueso, a las que tratan de que se sometan a sus simplistas recetas ideologizadas. El individualismo liberal es el que sustenta el feminismo verdadero, el que se remonta a Olympe de Gouges (guillotinada por la extrema izquierda) y John Stuart Mill (cuyo La Esclavitud Femenina sigue siendo la obra feminista por antonomasia en el plano filosófico).

La caza de brujas desatada por el Sindicato Feminista del Crimen de Irene Montero (vulgo: Ministerio de Igualdad) ha mostrado el falso feminismo en todo su esplendor. Veamos sus características principales:

  1. El falso feminismo es censor. Trata de silenciar a cualquiera que tenga un punto de vista diferente al establecido por la secta del feminismo socialista o queer. Hasta pretende que no se lea a Harry Potter porque su autora, J.K. Rowling, no está de acuerdo con que las personas trans puedan competir en las categorías femeninas. Su lista negra de libros y personas canceladas es tan larga ya como el Índice de libros prohibidos.
  2. El falso feminismo es hipócrita. Simone de Beauvoir es el referente supremo de la hipocresía del feminismo de izquierdas. Mientras reivindicaba la liberación de las mujeres de las tareas familiares se arrastraba ante su amante Nelson Algren prometiéndole que le iba a fregar el suelo y cocinar todas sus comidas. Totalitaria en París, sumisa en Chicago. Desde Beauvoir, la hipocresía ha sido una constante en el falso feminismo. Las mismas que pretenden azotar hasta hacer sangrar a Luis Rubiales miran hacia otro lado cuando se trata de los machos alfa de su secta, por mucho que hayan amenazado y acosado.
  3. El falso feminismo es anticientífico. Los ataques contra biólogos como Richard Dawkins, psicólogos como Errasti y Pérez, filósofos como Pablo de Lora y Kathleen Stock, periodistas y ensayistas como Abigail Shrier y Jordan Peterson muestra que el falso feminismo es un peligro no solo contra las sociedades abiertas y el Estado de Derecho sino que es el propio pensamiento crítico el que está puesto en la picota. El falso feminismo es anticientífico porque trata de sustituir ideas por dogmas, teorías por mitos y congresos científicos donde se discuten planteamientos por autos de fe siniestros donde inquisidoras aplican torturas y amenazan muerte (solo civil por el momento).
  4. El falso feminismo es inquisitorial. Que Luis Rubiales debe dimitir porque un gañán no puede representar a España es obvio. Que Luis Rubiales ha sido calumniado, satanizado y sometido a una caza de brujas es evidente. Todavía peor que Luis Rubiales es la jugadora de la selección española Jenni Hermoso, que ha pasado de disculpar a Rubiales diciendo que su beso había sido una anécdota, y de bromear sobre el suceso en la intimidad de una fiesta con otras jugadoras, a acusar a Rubiales de una agresión sexual. Rubiales es un gañán; Hermoso alguien capaz de poner en la picota a un inocente por la presión de las casta extractiva del feminismo de izquierdas.
  5. El falso feminismo anula a las mujeres. El objetivo último del falso feminismo es que las mujeres no tengan una voz propia, sino que se dejen conducir como borregas al matadero mediático por las que se autodenominan vanguardia del feminismo. Objetivamente es mucho peor para las mujeres Irene Montero, la sueltavioladores, que Luis Rubiales, el tocagenitales. Hay que empezar a pedir explicaciones y cuentas a las mujeres por su cobardía de género: salvo excepciones, sumisas ante el gobierno femisocialista de Pedro Sánchez que no solo las trata como menores de edad, sino que las ha puesto en peligro como nadie en todos los años de la democracia.

¿Y el verdadero feminismo? Como dijo Clara Campoamor, el feminismo verdadero es un humanismo. No solo no participa en caza de brujas, sino que denuncia a todos los que participan por activa y por pasiva para imponer intimidación y crear un estado de miedo. El feminismo verdadero cree que los hombres y las mujeres tienen la misma dignidad y considera sus diferencias valiosas y complementarias, del mismo modo que las que existen entre cada uno de los individuos. El feminismo verdadero tiene en cuenta el dimorfismo sexual de la especie para establecer separaciones entre los sexos cuando sean favorables al más vulnerable, pero ni un milímetro más, negándose a considerar a un sexo como si fuera inherentemente discapacitado y necesitara de cuotas y discriminación positiva. El feminismo verdadero no azuza el odio ni siembra cizaña entre hombres y mujeres, ni es un negacionista de la especificidad masculina ni femenina porque defiende que los hombres y las mujeres nacen y se hacen, teniendo en cuenta los condicionantes biológicos para no forzar a hombres y mujeres a ser lo que pretende algún ingeniero social, alguna iluminada de género. El feminismo verdadero no considera que el Estado tenga que ser ni paternalista ni condescendiente hacia las mujeres porque respeta las decisiones de cada mujer sin imponerle estereotipos feministoides ni pretende castigar a los hombres por un síndrome androfóbico mal tratado.

¿Hasta cuándo, mujeres, vais a seguir silenciosas y temerosas ante la dupla del falso feminismo de Sánchez y Montero?

Temas

En España

    0
    comentarios