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Cayetano González

Lo que tienen enfrente Feijóo y Abascal

No habrá barreras, ni líneas rojas, ni nada que le detenga a Sánchez para conseguir continuar en el poder.

No habrá barreras, ni líneas rojas, ni nada que le detenga a Sánchez para conseguir continuar en el poder.
El presidente del Gobierno en funciones y diputado socialista, Pedro Sánchez (i), conversa con los diputados socialistas Patxi López (c) y Francina Armengol (d) durante la votación de la mesa en el Congreso de los Diputados en Madrid. EFE/Chema Moya | EFE

Conviene recordar para los "olvidadizos" de la izquierda, que Alberto Núñez Feijóo y el PP ganaron las elecciones generales del 23-J, por 16 escaños y 330.000 votos de diferencia con respecto a Pedro Sánchez y a su PSANCHISMO, que no PSOE. Dicho esto, es muy probable que el líder del PP no consiga sacar adelante su investidura de finales de mes, y, sin embargo, sí lo haga Sánchez con el apoyo de lo mejor de cada casa: los comunistas de Sumar, los herederos políticos de ETA, los independentistas catalanes de ERC y Junts y el PNV, que ahora le toca sacar a relucir su alma independentista —para no ser menos que Bildu— que por otra parte siempre ha estado presente en el partido fundado por Sabino Arana.

Por eso es de esperar que el que será el líder de la oposición tenga muy claro lo que habrá enfrente: un Gobierno Frankestein2 con todos los apoyos citados, cuyo objetivo común será la destrucción del orden constitucional del 78 que ya empezó en la anterior legislatura.

La vergonzosa y humillante entrevista de este lunes en Bruselas entre toda una Vicepresidenta del Gobierno Frankestein y el prófugo de la justicia que lideró el golpe de Estado en Cataluña en octubre de 2017, ya da una idea de a lo que está dispuesto Sánchez para conservar el poder. Y si encima tiene a la "Mélenchon española vestida de Christian Dior" (Alfonso Guerra dixit), toda sonriente ella, dispuesta a hacer de correveidile con Puigdemont, pues miel sobre hojuelas. Yolanda Díaz ha ido a Bruselas a buscar única y exclusivamente los siete votos que tiene el prófugo, para seguir, ella también, en el poder. Nunca un miembro del Gobierno de España había caído tan bajo.

No habrá barreras, ni líneas rojas, ni nada que le detenga a Sánchez para conseguir continuar en el poder. Ya dijo el otrora líder indiscutible —no como ahora— del PNV, Xabier Arzalluz, que "Madrid es un zoco donde todo se compra y todo se vende". Nunca antes, esa frase lapidaria de Arzalluz ha sido tan cierta como desde que gobierna Sánchez. Los nacionalistas de todo pelaje lo saben, conocen la debilidad del personaje y le van a sacar las entretelas, con las consecuencias dichas de la demolición de la Constitución del 78.

Feijóo, y también Abascal —es de esperar que en el encuentro de este martes esto esté presente—, tienen que centrarse en ser el muro de contención que no pase ni una a los enemigos de España, incluido Sánchez. Una oposición dura, contundente, que denuncie todas las tropelías que se van a cometer y que sepan llegar y transmitirlo a la opinión pública. Les apoyan once millones de conciudadanos que votaron a los dos partidos y a ellos les deben esa labor.

Mientras tanto, convendría que el líder del PP no cometiera en esta fase previa a su investidura supuestamente fallida, muchos errores. Por ejemplo, su electorado no entendería un encuentro con Junts, el partido de Puigdemont. ¿Para qué se va a reunir el PP con el partido de un prófugo de la justicia? ¿No es consciente de que, si lo hace, además de erosionar gravemente sus principios, el PP perdería autoridad moral para criticar que el PSOE lo haga?

Tampoco se entiende muy bien que después de la conversación telefónica de treinta minutos que tuvo la pasada semana Feijóo con el lehendakari Urkullu, el líder del PP dijera que había sido una charla "franca y provechosa para el presente y el futuro del País Vasco y del resto de España". Urkullu ha revelado este lunes que en dicha conversación le informó a Feijóo de su propuesta de una "convención constitucional" para estudiar las modificaciones necesarias en la Carta Magna de cara a satisfacer a los nacionalistas vascos y catalanes. ¿De verdad que eso a Feijóo le pareció provechoso para el presente y el futuro del País Vasco y del resto de España?

El líder del PP ya se habrá dado cuenta a estas alturas de que el Madrid político no tiene nada que ver con su Galicia natal, donde gobernó cómodamente con cuatro mayorías absolutas. En el Madrid político actual hay que remangarse, rodearse de un buen y competente equipo de colaboradores y dar la batalla todos los días del año para denunciar, controlar y oponerse a todos los desmanes que cometerá Sánchez junto con sus aliados.

Feijóo y Abascal tienen por delante una tarea hercúlea. En ella, no están solos. Tienen al menos once millones de españoles que están detrás y que seguramente estén dispuestos a dar también su do de pecho para que este irresponsable Presidente de una Nación con más de 500 años de historia no consiga sus objetivos de destruir España.

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