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Cristina Losada

¡Más banderas!

Esa era, en cierto modo, la cuestión: neutralizar las masivas protestas por la vía de hacerse con sus símbolos.

Esa era, en cierto modo, la cuestión: neutralizar las masivas protestas por la vía de hacerse con sus símbolos.
Pedro Sánchez. | Europa Press

Los socialistas sorprendieron a propios y extraños este fin de semana. No porque hicieran una fiesta por su nuevo Gobierno, que es natural que festejen la obtención de lo que estuvieron a punto de perder, pero sí por la cantidad de banderas españolas que desplegaron en el salón de Ifema. No se había visto tal patriotismo de bandera en el PSOE desde no se sabe cuándo, si es que se vio alguna vez, y no es difícil aventurar el por qué de esa imagen excepcional en un mitin de Sánchez. Cierto que cuando estaba en la oposición, en 2015, se retrató delante de una gran bandera española virtual en Santa Coloma, pero aquello lo preparó Iceta para tratar de ganar votos en las autonómicas y es, en todo caso, un precedente menor.

Por la profusión de banderas españolas y europeas, lo de Ifema parecía, a simple vista, una réplica de las grandes manifestaciones contra la amnistía recientes, y esa era, en cierto modo, la cuestión: neutralizar las masivas protestas por la vía de hacerse con sus símbolos. Después de arrastrarse a los pies de Puigdemont, de pactar la impunidad de los delincuentes con ellos mismos, de suscribir de pe a pa la versión separatista del "conflicto", querían hacer visible que todo eso lo hacen por España, por España y no por el sillón de Sánchez. Qué mejor que llenar la sala de rojigualdas para que quedase a la vista tanto patriotismo generoso y desinteresado. Lo han hecho por España: ahí está la bandera para certificarlo. Pero sólo engañan a la vista.

Por lo excepcional del despliegue de banderas, el asunto fue noticia, pero que no se le ocurriera a nadie comentarlo. No se puede criticar a los socialistas por llevar cantidad de banderas de repente, pero tampoco se les puede criticar por no llevarlas nunca. Es muy fácil, a ver si se nos mete en la mollera: no se puede hacer ninguna crítica a quien siempre tiene razón. Y el partido siempre la tiene. Tenía razón cuando decía que amnistía, de ninguna manera; y la tiene cuando dice que amnistía, por supuesto. Hacía bien cuando no llevaba banderas a sus mítines y hace bien cuando llena un mitin de banderas. El partido es infalible. Jamás se equivoca en todas y cada una de sus contradicciones.

Mucha bandera va a hacer falta para las fracturas y destrozos por venir. Vayan encargando más banderas para compensar la reunión con verificadores internacionales. Cuando regrese Puigdemont en loor de multitudes, ¡más banderas! Si hay alguna disidencia interna, por silenciosa que sea, bandera y toque de atención. Y a mí me parece bien que los socialistas la lleven a sus mítines y dejen atrás su incomodidad con la enseña nacional, sus reproches a los que suelen usarla y sus sarcasmos sobre los "patriotas de pulsera". Pero es de temer que, igual que este fin de semana, usen la bandera de cortina y más adelante, de sudario. Conocidos los personajes, capaces son de usar la bandera como mortaja de la Constitución.

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