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Daniel Rodríguez Herrera

El McCarthy de Hacendado

Su función real consiste en dar titulares que nos hagan olvidar durante unas horas la amnistía y la corrupción de Illa, Ábalos, Armengol y Sánchez.

Su función real consiste en dar titulares que nos hagan olvidar durante unas horas la amnistía y la corrupción de Illa, Ábalos, Armengol y Sánchez.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente. | EFE

Como todos sabemos, el dinero de nuestros impuestos se emplea en educación, sanidad y carreteras, y por eso defraudar a Hacienda no es que sea malo, es un delito aún peor que pegar a tus hijos y no saludar en la escalera. A ningún político en ejercicio se le ocurriría emplearlo para fines propios, que sólo a él le aprovechan. No, claro que no.

Aunque, claro, luego llega el Trump de Valladolid, el ministro de Transportes y Bloqueos, y se jacta en una entrevista radiofónica de que está poniendo a sus esbirros pagados con dinero público a recopilar los insultos que se le hacen. Al hooligan del sanchismo no se le ha escapado que ha malversado fondos públicos, aunque gracias a la reforma que hizo el PSOE del Código Penal seguramente escape de las garras de la Fiscalía, que todos sabemos de quién depende, ¿no? Al contrario, hizo gala de ello con el estilo del neandertal político que es, bulldog de un gabinete más que dispuesto a tomar medidas contra cualquiera que ose emplear su libertad de expresión para criticar al psicópata de la Moncloa y su prole.

Este zafio boceras del macarrismo sanchista cuya mera existencia refuta las tesis darwinistas, no sólo trabaja de portavoz con la energía de un bulldozer analfabeto. Ya demostró ser zafio, tosco y grosero en su etapa de alcalde de Valladolid. Su función real, aparte de amenazar cual ariete de todo a cien a empresas que ofrecen un servicio público ferroviario a un precio más asequible para los españoles que Renfe para que suban los precios, consiste en dar titulares que nos hagan olvidar durante unas horas la amnistía y la corrupción de Illa, Ábalos, Armengol y Sánchez.

Dicho lo cual, yo personalmente agradezco a los esbirros de Óscar Puente que hayan recopilado la muestra de ingenio patrio de la que he extraído los calificativos, todos ellos más que justificados, que jalonan este artículo. Me los imagino partiéndose la caja leyendo lo que llaman a su jefe. Tan sólo me apena que Libertad Digital no haya sido considerada en el top de la crítica al perdonavidas de barrio que busca la bronca con impaciencia glotona mientras ejerce de jabalí de Sánchez, donde sí se sitúa, sorprendentemente, La Gaceta de Salamanca. Tendremos que esforzarnos más de ahora en adelante, y leer más al centenario periódico castellano, que seguro que lo merece.

Nuestros impuestos son para sanidad, educación, carreteras, el programa de Broncano y que una tuitera le haga una cuenta al presidente para llamarlo guapo. Pero luego si soy liberal es porque quiero que se mueran los niños, o algo así.

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