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Pedro y los miedos de comunicación

Lo denunciaremos todo: lo de Begoña, lo de David, lo del PSOE andaluz y lo que esté por llegar, mal que les pese a los comisarios federados del gremio

Lo denunciaremos todo: lo de Begoña, lo de David, lo del PSOE andaluz y lo que esté por llegar, mal que les pese a los comisarios federados del gremio
Pedro Sánchez llegando al pleno sobre | Europa Press

Empieza a estropearse el sanchismo. Desde aquella primera carta a la ciudadanía todo se ha ido derrumbando. Quizá la misiva no llegó a su destino y ahora le viene devuelta como en la canción de Elvis, Return to Sender. Todo un desengaño. Nadie quiere leer más cartas de Sánchez salvo, como le dijo Feijóo, la de su despedida. Adiós, marido de Begoña. Adiós, hermano de David. Adiós tesis ajena. Adiós libro de encargo. Adiós mentira, adiós.

Pero antes de caer, Pedro quiere arrastrar. ¿Qué fue antes, la corrupción familiar o la insolencia de los digitales? También Maduro habla de democracia, de la verdad, de la libertad de expresión. La buena noticia es que a Sánchez sí le duele la hemeroteca y por eso intenta retorcer un reglamento europeo como si fuera ley nacional para satisfacer una necesidad personal, quizá la última.

Hasta eso le salió mal. Si María Jesús Montero se adelantó a una primicia informativa confesando sin querer que era la filtradora de la operación contra Ayuso, el presidente se zambulló en el debate de la regeneración y la censura sin saber que la Universidad Complutense había requerido al juez que investigara un posible delito de apropiación indebida por parte de su esposa. Todo lo dicho hasta el momento cayó al suelo del hemiciclo en estruendosos añicos. ¿Regeneración? ¿Bulos? ¿Fascistas como acusación? No. La "Complu", la del sóviet de Rita Maestre en tiempos de reportera de Iglesias, el de las "miradas lujuriosas", pero una institución pública, al fin y al cabo.

Las amenazas del presidente del Gobierno a los medios de comunicación irán a más porque estamos ante un personaje asiduo a los ajustes de cuentas. Esperemos que Europa aclare que no hay directiva alguna que busque cerrar medios, ya sea por asfixia o por decreto. Cabe igualmente esperar que las Comunidades Autónomas no se dejen avasallar por las tendencias liberticidas del marido de Begoña. Pero estaremos preparados siempre para todo lo peor.

El silencio de Begoña

Llegó el día: viernes 19 de julio. Los juzgados de Plaza de Castilla amanecen con un perímetro que resultaría exagerado hasta en pandemia. Son los pequeños estados de excepción de un presidente que nunca ganó elecciones y que lo pone todo al servicio de los demás, siempre que sean de su familia.

Tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida… Todo con la debida presunción que es negada por sistema a otros que sí abren portada en El País si así se decide en algún ministerio. Para encontrar a Begoña el viernes por la mañana en la portada del diario de Pepa había que descender a los infiernos de las pantallas. En el móvil, el gesto de búsqueda desesperada era como si estuvieras jugando al Pokémon Go o algo peor.

Los pseudomedios-digitales-tabloides-buleros lo llevamos, con diferencias, más visible. Como noticia del día, que lo es: "Begoña se niega a declarar". Está en su derecho, sí. Pero ¿tanta tramoya policial en superficie y en el subsuelo para esto? Habrá que insistir cada día en la irregularidad, si no ilegalidad, del dispositivo marlaskiano de sitio y llevarlo a tribunales antes de que se evaporen en el tórrido verano.

En cuanto al silencio, dicen que entre que el abogado no es el mejor de la clase —Camacho el Faisán— y que la acusada pseudocatedrática no tiene el don de la expresión hablada, era mejor el silencio. ¡Con lo dicharachera que era captando fondos y recomendando empresas visitadoras de La Moncloa!

Insisten, y lo hace también la Trinidad Ministerial Bolaños, en que Begoña la Muda "no sabe sobre qué tiene que declarar". Es fácil, que se deje guiar por el juez Peinado, que se lo sabe bastante bien. Si no hay nada que temer, lo lógico sería colaborar con la Justicia. Seguro que incluso Bolaños, que lleva una cartera del ministerio del ramo, lo entiende.

Hasta aquí el Diario de 1984. Sobre los comités y comisariados de censura formados por periodistas y federaciones, Libertad Digital ya ha dicho todo lo que cabe decir... y que sólo dirá Libertad Digital. Si alguien está acostumbrado a sobrevivir entre soviets es esta casa.

Y Filesa era un cine

No hay como gobernar para borrar el pasado y forjarse un prometedor futuro. El socialismo es ya la más eficaz amnesia para liquidar los manchurrones de su abyecta corrupción y de cualquier delito que se interponga en su camino. Nada por aquí, nada por allá. Ni rastro.

El marido de Begoña, la amiga silente de los emprendedores anónimos, llegó al poder a lomos de una moción de censura inspirada en una sentencia fabricada contra Mariano Rajoy. Una sentencia falseada y tendenciosa que fue después enmendada como su autor, el lawferiano juez De Prada. Esa es toda la corrupción que queda, la del PP. Lo demás nos lo quieren pasar como gajes del oficio.

No hay sedición, no hay malversación, no hay delito en el golpe de Estado de octubre del 17… Y ahora tampoco hay mácula en el caso de los ERE de Andalucía, el mayor entramado de corrupción conocido en España. Hay 700 millones de euros volando por la estratosfera. O mejor, pavesas de euros, porque aquello dio para tanto que algunos presumían de tener dinero "pa’ asar una vaca", como decía la madre del sindicalista Juan Lanzas. Quemando billetes como los mafiosos horteras. O como quemaron toda la documentación que pudieron antes de salir de la Junta. Las destructoras de papel se griparon y hubo que tirar de caldera de gasoil.

José Antonio Griñán, Manuel Chaves y Gaspar Zarrías tendrán plazas con su nombre, serán desagraviados en público, en portadas, telediarios y series de televisión. Santos varones que jamás vieron un céntimo de aquella ingente cantidad de dinero estafada a los parados andaluces. Ya antes lavaron la cara a Magdalena Álvarez. Ahora son damnificados, represaliados de los gobiernos y pseudomedios del PP. El propio Chaves ha intentado decirlo: "Empieza el principio del fin del ciclo de gobierno del PP de Andalucía".

Tras tanto silencio, fruto del miedo que produce saberse condenado muy por debajo de lo que se merece, el que fuera presidente de la Junta de Andalucía y del PSOE se ha atrevido a acusar al PP de una persecución política en connivencia con jueces —esquema habitual del PSOE— para condenar el régimen socialista andaluz. Pues quizá en la acusación pueda encontrarse un buen motivo de querella. No se arruguen.

Detrás de cada golpe de este cambio de régimen está el Tribunal Constitucional, más bien constituyente, que suplanta ilegalmente al Supremo como cúspide del Poder Judicial y se dedica, a destajo y bajo la mugrienta toga —suya es la alegoría de la necesaria suciedad— de Cándido Conde Pumpido, a anular sentencias para establecer como justa la situación anterior, es decir, el delito. Tal es el régimen que hoy nos somete.

Lo denunciaremos todo cada día: lo de Begoña, lo de David, lo de Cataluña, lo del PSOE andaluz y lo que esté por llegar, mal que les pese a los comisarios federados del gremio y al marido de la captadora. Son ellos los que han de sentir miedo, más bien temor. Por la Justicia que, a buen seguro, llegará.

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