
Después de los terribles daños humanos y materiales en la provincia de Valencia hace dos semanas, vuelve a repetirse un nuevo episodio de "Gota Fria" en las costas mediterráneas y especialmente en la provincia de Málaga, muy centrada —según las previsiones— en la ciudad de Málaga. Es posible que la ciudad pudiera sufrir, al igual que los municipios cercanos, entre el miércoles 13 y el jueves 14 de noviembre, un episodio de lluvias torrenciales con más de 100 litros por metro cuadrado. Hay que recordar que en 1989 se produjo un episodio de lluvias e inundaciones con muchísimos daños humanos y materiales por los desbordamientos en el río Guadalhorce, al oeste de la ciudad de Málaga y que afectaron principalmente a los polígonos industriales en las márgenes del río. Gracias a la presa del Limonero, aguas arriba del río que atraviesa Málaga ciudad y que se llama Guadalmedina, se están evitando muchísimas inundaciones que hace decenas de años se originaban en la ciudad de Málaga. La presa del Limonero, con una capacidad de 25.000.000 metros cúbicos, es capaz de amortiguar una avenida de 1.235 metros cúbicos por segundo que haría que el embalse se llenara en poco más de 4 horas. Gracias a la forma del aliviadero del embalse —rectangular con gran altura respecto a la anchura—, se pueden reducir los 1.235 metros cúbicos de avenida extraordinaria a 600 metros cúbicos por segundo aguas abajo del muro de la presa, que coincide exactamente con la máxima capacidad que tiene el encauzamiento del río Guadalmedina —gran parte realizada en hormigón armado— y cuyo cauce se encuentra limpio gracias a la labor del ayuntamiento de Málaga principalmente por tratarse de un tramo urbano, por lo que parece claro que la ciudad está preparada para un evento extraordinario de este calibre. Es precisamente el revestimiento de hormigón armado y la limpieza del cauce el que evita el desbordamiento del río Guadalmedina, evitando daños mayores. Y es precisamente este tipo de encauzamiento el que debería construirse en las ramblas que atraviesan los municipios de Valencia y otros tantos. La propia ciudad de Málaga es también atravesada por otros arroyos como el llamado Jabonero cuyos muros hastiales están ejecutados con mampostería u hormigón armado, evitando daños mayores.
Sin embargo, no puedo decir lo mismo de los municipios aguas arriba de la desembocadura del río Guadalhorce, también en la provincia de Málaga. Hace 35 años se produjeron unas inundaciones terribles en los municipios de Álora y Pizarra, algo que se repitió hace dos semanas y vuelve de nuevo a ser un punto muy frágil en futuras "gotas frías". Fue exactamente un 14 de noviembre de 1989 cuando en poco más de hora y media descargaron 150 litros por metro cuadrado, provocando unos daños terribles para la ciudad, con 8 fallecidos y cientos de millones de euros en daños materiales. No aprendimos de aquel desastre en la ciudad de Málaga y sus municipios aledaños. De hecho, tuve la oportunidad de participar en la redacción del Plan Hidrológico Nacional del Gobierno de Jose María Aznar. Propuse la ejecución de la presa del río Grande, la denominada "Presa de Cerro Blanco", una presa que tendría una capacidad de casi 70.000.000 metros cúbicos que serviría para el abastecimiento de Málaga ciudad y también sus municipios, pero cuya función principal sería controlar más de 1.000 metros cúbicos por segundo en una gran inundación que pudiera repetirse después de los desastres de 1989. Fue el Gobierno de Rodríguez Zapatero el que desechó el Plan Hidrológico Nacional, cayendo en el olvido y saco roto el proyecto y obra de la más que necesaria presa de Cerro Blanco en la provincia malagueña. La movilización de la izquierda en aquellos años y de ecologistas sin criterio hizo posible elegir como prioritaria a la naturaleza antes que a las personas. La presa del río Grande no solamente sería una presa de laminación, sino que recogería caudales muy constantes y abundantes provinientes de la Sierra de las Nieves, por lo que el abastecimiento de Málaga podría estar garantizado a lo largo del año para tiempos de sequía. Sin embargo, 35 años después del desastre provocado por las inundaciones en Málaga, la seguridad de las personas no ha sido una prioridad sobre todo para determinados gobiernos más favorables a la naturaleza que al ser humano. Es muy necesario recuperar este proyecto de la presa del río Grande al igual que tantísimos otros que se planificaron hace 25 años y que fueron desechados por Rodriguez Zapatero, quien prefería decir públicamente "La tierra no pertenece a nadie, salvo al viento". Esta frase famosa por su majadería dejó claro que la seguridad del ser humano no fue su prioridad, al igual que no lo es para Pedro Sánchez, quien está empeñado en la demolición de presas, azudes y demás elementos de amortiguación de avenidas torrenciaciales para favorecer el principio de "mínima intervención" en los cauces.
Daniel Portero
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
Diputado de la Asamblea de Madrid