
Cuando Teresa Ribera era Secretaria de Estado de Cambio Climático en funciones, con el gobierno de Rodríguez Zapatero en la fase transición a ceder el gobierno a Mariano Rajoy —por haber ganado este último las elecciones generales el 20 de noviembre—, publicó el 16 de diciembre de 2011 en el BOE —Boletín Oficial de España— una declaración de impacto ambiental y drenaje de la cuenca del Poyo en Valencia. En la publicación del BOE se informaba sobre un proyecto con medidas contra las inundaciones promovido por la Confederación Hidrográfica del Júcar. Además, indicaba que el objeto del proyecto era la "realización de actuaciones encaminadas a la adecuación ambiental de la cuenca del Poyo, cuya finalidad era la reducción del riesgo de inundaciones" en las poblaciones aguas debajo de los cauces afectados.
Entre otras inversiones, se contemplaba la presa de Cheste, con dos diques en el barranco de Pozalet y también del Poyo con una capacidad de embalse de 8 hectómetros cúbicos —8 millones de metros cúbicos— pero con una capacidad de laminación del 50% de una avenida —sale la mitad del caudal que entra por la cola del embalse—, algo que los fanáticos del ecologismo no entienden. Nunca se hizo la presa porque se descartó esta alternativa frente a una vía verde que, además tampoco se ejecutó porque Zapatero dejó el país en bancarrota y en la ruina. Tampoco se ejecutaron las necesarias obras de desvío de 700 metros cúbicos por segundo desde el barranco del Poyo al nuevo cauce del Turia ejecutado en la época franquista. No se ha ejecutado tampoco ningún azud de escollera de escollera y hormigón que la propia Teresa Ribera firmó como obras necesarias en el año 2011.
Este desvío de las aguas hubiera evitado muchas inundaciones y muchos muertos pues hubiera dividido el caudal en dos zonas aguas abajo del municipio de Paiporta, concretamente en el municipio de Cataroja, evitando los desbordamientos en algunos de los municipios valencianos afectados por la gota fría de octubre. Pero lo más llamativo es que cuando el socialismo volvió a gobernar España en 2018, tampoco se retomaron estos proyectos redactados en la época del gobierno de Rodríguez Zapatero, porque en 2018, cuando Sanchez Castejón entró en el gobierno con una economía totalmente saneada y arrebatando abruptamente con una moción de censura al gobierno de Mariano Rajoy, no existía ningún interés por las obras de defensa contra las inundaciones, no solo en Valencia, sino en el resto de la geografía nacional. Y digo "abruptamente" porque la moción de censura la justificaron socialistas y socios de Gobierno en una falacia y en una sentencia de la Audiencia Nacional —posteriormente corregida por el Tribunal Supremo—, cuyo ponente —Jose Ricardo de Prada— era un magistrado cuyo tendencia idiológica la reflejó en unos comentarios muy inadecuados e inexactos. En junio de 2018, Sánchez nombró a Teresa Ribera Ministra de Transición Ecológica y tuvo y ha tenido tiempo para ejecutar todas las infraestructuras planeadas en 2011, pero no lo ha hecho. Esa es la realidad. Y estoy convencido que no lo va a hacer en el futuro si continúan con esta deriva fanática del principio de mínima intervención en los cauces de los ríos. Ella era conocedora de los riesgos del barranco del Poyo pero no hizo ni ha hecho absolutamente nada en la cuenca del Júcar en estos 6 años y medio como máxima responsable de un Ministerio que parece importarle más la naturaleza y preservar la flora que la propia seguridad de las personas. Sinceramente, creo que no es una persona que esté a la altura de un alto cargo en Medioambiente dentro de la Unión Europea, salvo que queramos dirigirnos al abismo medioambiental.
Daniel Portero de la Torre
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos
Diputado de la Asamblea de Madrid