
Nada por aquí, nada por allá. Si en España se puede borrar un delito tan grave como un golpe de Estado y luego servirse para gobernar de los que estuvieron en la cárcel, cómo no se iban a evaporar las pruebas que incriminan al Fiscal general del Estado en un presunto delito de revelación de secretos contra un ciudadano anónimo. Y son los mismos que siguen recordando el sketch del martillo y los discos duros de Bárcenas.
Andan por las calles los hombres de negro con la única facultad extraordinaria de borrarnos de la mente lo vivido el minuto anterior si cometemos el error de mirar fijamente al flash. He aquí la verdadera Memoria Democrática, la que sólo deja el rastro que interesa para eternizar a la izquierda —en realidad, sólo a Sánchez— en el poder, la que tiene por fiscal a la exfiscal y exministra y luego fiscal general Dolores Delgado, predecesora y mentora del Imputado Inidóneo Álvaro García Ortiz y esposa de Baltasar Garzón, el abogado del NarcoSur, mercado incombustible del comunismo que coloca franquicias totalitarias a demanda.
Fue Dolores Delgado de las primeras en estrenar la técnica del recuerdo paulatino sobrevenido a cuenta de su relación con José Manuel Villarejo: no conocía de nada a ese señor, si acaso le dio los buenos días, lo cierto es que alguna vez comió con él y, finalmente, resultó que se sabía su vida entera contada y reída en eternas y destiladas sobremesas donde acabaron saliendo aquellas famosas "informaciones vaginales" que tanta gracia hacían a la fiscal mientras bebía de la copa del juez condenado, ese sí, por prevaricación. No es que nos lo contara alguien con imaginación cinematográfica, es que lo escuchamos alto y claro porque el "tronco" lo grababa todo.
Ahora se lleva más borrar. La Memoria, próximo Ministerio de 1984, borra mensajes probatorios, borra delitos y hechos, pero recupera a Franco como si hoy diera más miedo que cuando ellos se escondían de él. Porque se escondieron hasta que pudieron dar la lata suficiente a Adolfo Suárez y al rey Juan Carlos para salir a la calle ya casi con urnas ganadas. George Orwell, recuperado de su bache intelectual de la guerra civil española, denunciaría hoy al PSOE por plagio. Todo esto le pasaba a su personaje, Winston Smith, cuando se esfumaban las verdades que habían visto sus propios ojos:
Pero ¿dónde constaba ese conocimiento? Sólo en su propia conciencia, la cual, en todo caso, iba a ser aniquilada muy pronto…
El problema es ser consciente del engaño masivo y no hacer nada, dejarlo pasar fingiendo una normalidad que no existe porque ya nada es normal. Volviendo a 1984, Orwell parece que escribió desde el futuro y en España:
Y si todos los demás aceptaban la mentira que impuso el Partido, si todos los testimonios decían lo mismo, entonces la mentira pasaba a la Historia y se convertía en verdad.
La especie socialista ha evolucionado hacia el sanchismo, dispuesta a todo y sin límite alguno. Este régimen en el que ya estamos no va a titubear en los próximos pasos como no lo hizo para borrar un golpe de Estado sumándose a él. Se nos olvida el daño que ya han hecho, corta memoria o borrado criminal al que se suma demasiadas veces la oposición. Dicen algunos monclovitas medio desorientados que se subestima la capacidad de trabajo de Pedro Sánchez, que no improvisa, que trabaja para el Mal pero incansablemente y de sol a sol. ¿Hace lo propio la oposición? Pues unos más que otros, pero no todos, como sería imperativo.
Cayetana Álvarez de Toledo avisó en octubre sobre la posibilidad de que el Inidóneo borrara pruebas de su teléfono. Por estas cosas es por las que se adoptan medidas cautelares: para que un tipo no huya, borre o destruya pruebas. ¡Si lo sabrá un fiscal! Pero vivimos en un país en el que entran al registro de la casa de Koldo los Hombres de Harrelson —que puede estar justificado— mientras al fiscal se le deja seleccionando evidencias de su móvil con el dedito flojo como si fuera un adolescente revisando el "insta".
El pasado 29 de octubre:
«Y esperemos que García Ortiz no haya borrado sus correos. No vaya a ser que el Gobierno esté amparando a un Fiscal General que eliminó pruebas para tapar sus delitos.»@GPPopular pic.twitter.com/q1amZ6iWqM
— Cayetana Álvarez de Toledo (@cayetanaAT) December 19, 2024
Cayetana recuerda —memoria verdadera, único antídoto contra el borrado mental— que el fiscal imputado presumió de manejar "información de sobra" que podría "hacer daño a un determinado espectro político". Resulta imposible no ver en su frase una amenaza cumplida como aviso mafioso para el siguiente que se atreva a cruzar el umbral del nuevo régimen sin prometer lealtad. Amenaza que le viene marcada desde arriba, por supuesto.
Es un hecho. El fiscal general del Estado, mero instrumento del Régimen, intercambió mensajes sobre la Operación Ayuso con la fiscal de Madrid pero ya no están en el móvil de García Ortiz, sólo en el de Pilar Rodríguez. Suficiente para que Pedro Sánchez amase el bulo incandescente entre sus largas manos y lo lance contra el enemigo exigiéndole, para mayor oprobio, que pida perdón. De paso, nos olvidamos por un rato de la amiga de Begoña y de los cantares de Aldama. Podrá indignarnos pero no hay nada que no sepamos del PSOE desde el infausto 11-M que nos ha traído hasta aquí. El problema es dejarse hacer y fingir que la democracia está intacta.
Isabel Díaz Ayuso no ceja en su empeño por despertar a los "borrados" a manos de tanto Men in Black que campa a sus anchas en gabinetes, asesorías y tertulias. Los hechos son tozudos: Madrid es un escollo y se ha buscado el eslabón que pudiera romper la cadena, ya sea padre, hermano, novio o lo que se tercie. ¿Qué más obstáculos hay en el camino de Pedro? ¿Los jueces no adscritos, la Corona, la prensa libre? Sin duda alguna.
No es nuevo, sino principio fundacional desde tiempos de Iglesias Posse: el socialismo español cabalga a lomos del delito si le lleva a colmar sus aspiraciones por un camino más corto que la legalidad. Del chivatazo al indultazo, sin olvidar los GAL, el Estado de Derecho rara vez ha sido un problema, pero hoy el riesgo es ya terminal.
Se busca oposición que se lo crea, con la memoria intacta, inmune al borrado. Este tipo es capaz de todo.