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Cartilla en verso para entenderse y contenderse con los perrunillos de su Sanchidad

El equipo de sostenedores lo integraríamos: David Broncano, Antonio Maestre, Arsenio e Ignacio Escolar, Ana Pardo de Vera y el que suscribe.

El equipo de sostenedores lo integraríamos: David Broncano, Antonio Maestre, Arsenio e Ignacio Escolar, Ana Pardo de Vera y el que suscribe.
Twitter de Pedro Sánchez

Me escribe un lector algo soliviantado para espetarme que soy "disidencia controlada". No firma con su nombre, sino con pseudónimo: "don Bandujo Bodoque Babanca, bachiller en malas artes y paseante en rasguño, por no haber llegado a serlo jamás en corte". Su correo —escrito en español castizo— parece una versión reducida del diccionario de insultos de don Pancracio Celdrán Gomáriz.

Entre otros melindres, afirma que yo escribo aquí "como concesión progubernamental para que el PSOE no decrete, al modo rumasino, la clausura de LD"; también que soy "un derechista-antiderecha, sin más propósito que desactivar internamente cualquier conato de alternativa. Por eso se han conjurado varias fuerzas siniestras para promocionarle. De lo contrario, que una persona cuya sintaxis se percibe, al primer golpe de ojo, torturada y antinatural escriba en un medio como donde usted colabora sería un enigma que no lo desentrañara ni el mismo Aristóteles si resucitara para solo ello". Yo juraría que esta última frase, sobre ser simpática, no es de mi contrito lector, sino de Cervantes, capítulo primero de El Quijote. Por lo demás, acierta plenamente. "Cabe, empero, otra opción y es que Ud. provenga de familia influyente en tanto que oligárquica, la cual, enemiga de resignarse a tener una oveja negra entre sus vástagos, ha movido hilos para que escriba en un periódico respetable y así no les avergüence en los jaleos de sociedad".

Acompaña su muy sabrosa misiva —veo que se me está pegando el estilo— con unos versos que él considera jocoserios y propios de un autor "al que no hay editor que ose publicar porque dejaría a la altura de la centinodia [esto no sé lo que es] a todos los juntaletras hebenes que huelgan en escaparates y bibliotecas de secano, y muy particularmente a cuantos gozan de mayor renombre entre los cátedros de Sigüenza [alusión asimismo Cervantina]", cosa en la que también lleva razón.

Los inefables ripios se titulan igual que esta columna, que por serlo tan breve y sin fundamento no pasa de basa. O, dicho de otro modo, carece de fuste. (¿Lo veis? Me contagié). Los preceden unas líneas donde me retrata como un miembro más del equipo de sostenedores mediáticos de Pedro, aunque por ser yo un miembro menor y tirando a bobo, no puede aceptar el llamarme "miembro", sino "membrillo". Dice percibir a las claras que cobramos del fondo de reptiles de Moncloa; que salimos en televisión por orden del ministro Bolaños, que todos cuantos charlataneamos en favor de Sánchez, "su bro" o Begoñísima a duras penas aprobaríamos un examen de secundaria; que en vez de periodistas somos lamesuelas prebendarios y perrunos, y que nos llamaría furcias mediáticas de no ser "un vituperio poco original e indigno de mi agudeza, que no gusta de repetir tópicos", así que prefiere llamarnos "alanbarrosos, en referencia a cierto chiquilichuli a quien, años ha, obsequiaron con una sinecura en el gobierno de Aragón, de provecho más que dudoso para el contribuyente". Y añade: "espero que sus nietos, si algún día los tiene, se abochornen cada vez que una persona honrada y de bien les descubra o mente el linaje".

El equipo de sostenedores lo integraríamos: David Broncano, Antonio Maestre, Arsenio e Ignacio Escolar, Ana Pardo de Vera y el que suscribe. A todos ellos alude en su oda, fechada el diecisiete del mes pasado, día de san Antón, patrón de los animales y bendecidor de perros, de ahí su musa. ¡Dios le conserve la vista y las entendederas! Los supramentados influencers viven como pachás y yo apenas voy renqueando…

Transcribo la poesía íntegra porque a un ingenio así, y menos en esta España tan necesitada de luces, no deben hurtársele esos quince minutos de gloria a que según Andy Warhol toda persona tiene derecho.

Cartilla en verso para entenderse y contenderse con los perrunillos de su Sanchidad

Descalzaperros guardianes,

Broncánidos cachicanes

del cortijo del señor,

¡guau, guau, guau!

Maestres pierdepapeles,

perras chicas de las teles,

falderillos del perror,

¡guau, guau, guau!

Arsénicos prescolares,

sanchezpedrados juglares

del vuestro Cid Ladrador,

¡guau, guau, guau!

Camisas pardas de veras,

Robespieres, Robespieras,

sin visos de Termidor,

¡guau, guau, guau!

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