
Ya se ha comentado la implicación de Antonio Hernando en el caso de la fontanera. La pregunta, sin embargo, ya no es únicamente: ¿qué hacía un representante de Moncloa en aquella reunión, en la que Leire iba a dar cuenta de la obtención de un audio relativo a las saunas de homosexuales del suegro de Sánchez? Casi importa más saber: ¿por qué la fontanera decidió exponer a escarnio público el nombre del insigne socialista? Y es que nadie les obligó a darlo. Parece que fue concretamente Dolset quien lo apuntó, pero es impensable que lo hiciera sin el consentimiento de la fontanera. ¿Para qué?
El asunto atufa a amenaza. Leire Díez y Pérez Dolset le han visto las orejas al lobo tras oír las pruebas irrefutables de su intento de soborno. Y todo por hacerse con el audio que supuestamente demostraría que las cloacas del PP andaban detrás de Sánchez desde 2014. Por eso dijo Óscar López eso de que todo lo de Leire le sonaba a Kitchen. Intentaba la fontanera conseguir la grabación que Villarejo hizo de su conversación con el secretario de Estado de Seguridad del Gobierno de Rajoy. En ella se habló de las saunas. Se suponía que el secretario de Estado quería utilizar el asunto contra el futuro presidente del Gobierno para evitar que llegara a serlo. Sánchez, encorajinado porque quisieran empitonar a su esposa, quiso aportar al juez de la Audiencia Nacional prueba de que el PP le perseguía desde hacía diez años. La munición se la suministraron Leire Díez y Pérez Dolset por medio del enviado desde Moncloa a la reunión, el cándido Hernando, urgentemente necesitado de hacer méritos para hacerse perdonar sus anteriores traiciones.
El problema surgió cuando en Moncloa oyeron el audio completo, pues en él Villarejo no sólo daba cuenta de que Sánchez tenía un suegro que era propietario de locales en los que se traficaba con favores homosexuales, sino que la Policía, con la supuesta colaboración de don Sabiniano, grababa en ellos a personas relevantes, especialmente a socialistas. Lo que hicieron entonces en Moncloa es cortar el audio y suprimir todo lo que perjudicara al suegro de Sánchez y dejar sólo las alusiones generales que Villarejo y Francisco Martínez hicieron acerca de las saunas. De ello el juez no dedujo ninguna voluntad por parte del PP ni de su Gobierno de perjudicar a nadie, menos aún a Sánchez. Si el juez hubiera oído todo el audio, lo que quizá hubiera hecho es dar parte al Ministerio Público para que se planteara si había en la conversación indicios de la comisión de algún delito por parte del suegro en connivencia con algunos policías. Pero, claro, esos trozos fueron eliminados de la grabación.
Y esa martingala es en la que estuvo metido Antonio Hernando. Y lo sabemos porque lo han dicho Leire y Dolset sin que nadie les preguntara. Patxi López, en su media lengua, podrá decir que Hernando fue a aquella reunión porque era el experto en Villarejo que tenían los socialistas, pero lo que no podrán negar en el partido es que los dos fontaneros trabajaban, y delinquían, por cuenta del PSOE. Y la guinda es que uno de los letrados que estaba en una de las reuniones de Díez, Jacobo Teijelo, es hoy el abogado de Cerdán. Es todo muy sórdido y cutre, pero no deja de ser entretenido.
