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¡Está desnortado el PP!

La supervivencia política del PSOE no se debe únicamente al aguante interno de Sánchez, sino también a la falta de estrategia del PP.

José María Aznar, en esRadio. | David Alonso Rincón

Dice Aznar que el PP debe esperar a las elecciones de 2027. Mientras tanto, su tarea de oposición no puede ser otra que explicarle al pueblo que el PSOE le está robando la democracia. ¡Está bien! El melifluo discurso de Aznar olvida lo esencial: el PP está incapacitado para explicar nada. Sus diputados y senadores esperan sentados y tranquilos a cobrar todos los meses los amplios sueldos del Estado. No tienen ni idea de la crisis nacional de España. No se la creen, o peor, no quieren creérsela. Sánchez está matando la nación, mientras ellos están felices en la oposición y esperando al 2027.

El PP está sobrepasado por las circunstancias, otros dirían que está siendo rehén del PSOE. Pactan con ellos en la UE y tiene otros mil cambalaches en España con los sociatas. Por esos andurriales, diciendo un día una cosa y otra la contraria, el PP corre un serio peligro: puede ser superado por VOX. De hecho, el partido de Abascal ya le marca la agenda en asuntos clave como la emigración, la seguridad y la vivienda. Creo que el discurso de Aznar sobre VOX está fuera de la realidad. O peor, se cree sus propias elucubraciones sobre las grandes mayorías a las que puede aspirar el PP. Un imposible. Confunde la realidad con el deseo. No quiere enterarse de que la política va a velocidades de vértigo. Bastaría una simple pregunta a la IA sobre cuál es el el principal problema del PP y nos diría lo que sabe el mundo entero.

La oposición política del PP vive, en efecto, un momento paradójico: mientras el Gobierno está atravesando crisis severas, escándalos públicos y corrupción generalizada, el Partido Popular no ha logrado convertir ese desgaste en un avance estratégico real. Esta situación ha generado un amplio abanico de críticas desde las filas de analistas independientes, comentaristas de centro-derecha e incluso voces procedentes del entorno liberal y conservador y, por supuesto, desde sectores muy afines al PP. El diagnóstico de todas esas críticas coincide en un punto: el PP muestra una inoperancia persistente a la hora de articular una alternativa capaz de desestabilizar o superar al PSOE en el tablero político. Uno de los reproches más repetidos es la incapacidad del PP para transformar los fallos del Ejecutivo en un proyecto propio atractivo. Los populares se limitan a denunciar escándalos o exigir dimisiones, sin presentar un discurso estructurado de país. Esta "oposición reactiva" contrasta con la necesidad de una estrategia ofensiva que genere dinámica política y movilización social. Según estas voces, el PP actúa más como un supervisor institucional que como un aspirante real a gobernar.

Otro punto crítico se centra en la ausencia de audacia parlamentaria. En momentos en los que la debilidad del Gobierno podría haber permitido maniobras tácticas -como una moción de censura estratégica, un intento de fracturar alianzas del PSOE o negociaciones discretas hasta con el lucero del alba- el PP ha optado por la prudencia extrema por no decir la pusilanimidad. ¡Y de movilizaciones populares para qué hablar! Nada de nada. La falta de movimientos calculados se interpreta como miedo a fallar, temor a retratarse o incapacidad para asumir riesgos políticos. Parece que este inmovilismo desgasta más al propio PP que al PSOE. De todo ello, por fortuna, se aprovecha VOX. La gestión interna de alianzas también suscita críticas profundas. El PP parece vivir con la vieja mentalidad de buscar mayorías absolutas como las del pasado. En fin, falta discurso y acción. Su posición oscila entre la reacción inmediata y el silencio prolongado, sin ofrecer una narrativa que explique qué tipo de país quiere construir ni cómo pretende diferenciarse del PSOE más allá de la crítica coyuntural. Esta ausencia de propuesta genera un vacío que el Gobierno aprovecha para presentarse como la única opción estable, incluso en momentos de máximo desgaste. Además, en su intento de distanciarse de Vox, el PP ha caído en una parálisis táctica. El miedo a parecerse a VOX y, simultáneamente, la negativa a explorar acuerdos con los de Abascal impiden que los populares encuentren una vía propia. El resultado es un partido que teme a derecha e izquierda, atrapado entre evitar errores y no acometer grandes empresas y aciertos decisivos.

Todas esas críticas al PP convergen en un diagnóstico general: la supervivencia política del PSOE no se debe únicamente al aguante interno de Sánchez, sino también a la falta de estrategia del PP. El principal partido de la oposición, lejos de aprovechar las crisis del Gobierno, se ha mostrado incapaz de asumir el liderazgo necesario para presentarse como alternativa real. Hace falta iniciativa, audacia, propuesta y visión. Y, sobre todo, se requiere tener tymos, o sea, coraje para enfrentarse al sanchismo.¿Hay algo de eso en el librito de Aznar? Me temo lo peor. Sólo hallaremos retórica constitucionalista. No es demasiado. Mientras el PP no rompa esta dinámica de inoperancia, muchos analistas coincidirán en seguir diciendo que el PSOE mantendrá la iniciativa política, incluso en escenarios de máxima vulnerabilidad. El desafío para el PP consiste, por tanto, en abandonar la comodidad de la "crítica" inmediata y reconstruir una estrategia que combine proyecto, pactos y determinación. Solo entonces podrá aspirar a ser algo más que ser un observador del poder…

Pues eso, señor Aznar, eso que sabe hasta la más pedestre IA del mundo, usted trata de ignorarlo con el rollo de que Sánchez es sólo una "resurrección" del matonismo del 36, alguien que ha impuesto un muro para que no se entienda las dos Españas. ¿De qué dos Españas está hablando?… Por favor, vaya con ese cuento a otro sitio. Eso aquí ya no se lo creen ni los seguidores más fieles del PP de Rajoy. La cosa es más grave: el PP carece de relaños, genio español, para defender la Nación. España. Por Dios, señor Aznar, está usted al borde del abismo, si sigue defendiendo con tanto ardor y poca sindéresis la Constitución del 78. En la entrevista de EsRadio, sólo le faltó apelar a la vieja y famosa frase utilizada por el socialismo de González:"Patriotismo Constitucional". Algo que ya no vale ni para la Alemania de Merz.

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