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Feijóo y Sánchez se disputan el Trofeo Barbijaputa

Para cuándo un lipdub en Génova, 13, con el Comité Ejecutivo cantando "El violador eres tú". No sé si Cayetana Álvarez de Toledo se prestaría a ello.

Para cuándo un lipdub en Génova, 13, con el Comité Ejecutivo cantando "El violador eres tú". No sé si Cayetana Álvarez de Toledo se prestaría a ello.
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez-Feijóo, antes del comienzo de la sesión de control en el Congreso de los Diputados, este miércoles. | EFE

Un señor de 53 años y otro de 64 se han disputado, en la sesión de control de este miércoles, la última del año, el Trofeo Barbijaputa al Mejor Líder Aliader. El feminismo sigue siendo un Vellocino de Oro electoral y, aunque Sánchez y Feijóo no distingan a Clara Campoamor de Valerie Solanas, ambos son conscientes de la rentabilidad de la(s) doctrina(s). Los oráculos demoscópicos aseguran que los presuntos puteros y acosadores que inventaron este PSOE han espantado a las mujeres –a las progresistas, quiere decirse–, y la barredora ideológica genovesa pretende atraer a las hijas descarriadas de Lilith que ahora, casi ocho años después de la llegada del yerno de Sabiniano a La Moncloa, se sorprenden, uh, ah, siempre saludaba, y amenazan con la abstención.

El líder de la oposición y el presidente del Gobierno, como otrora hicieran los denostados Peio H. Riaño e Íñigo Errejón, han protagonizado un duelo de ficciones impostadas: el primero, siguiendo la corriente de la coyuntura, para pescar en río revuelto; el segundo, emperador desnudo, para conservar sus peces. Feijóo destiló oportunismo, y no se lo critico –es más, le criticaría si no lo hiciera–; Sánchez se defendió atacando, y ninguno sonó creíble. El Trofeo Barbijaputa ha quedado desierto, y los finalistas han sido emplazados a un próximo debate que versará sobre Esto no existe (Debate, 2025), el último ensayo superventas del amigo Soto Ivars, tan denostado por, entre otras amazonas, la consejera de Igualdad de Juanma Moreno.

Feijóo le preguntaba a Sánchez por los "atributos que vio" en Ábalos, Koldo y Paco Salazar y el presidente del Gobierno, histrión con jeta de adamantium, respondía: "El feminismo a todos nos da lecciones. A mí, el primero. Asumimos los errores y actuamos en consecuencia. Ustedes lo que hacen es abrazarse al error histórico, que se llama Vox". Admirarle no, ahora bien, cómo no reconocerle cierto mérito. El presidente del PP, riéndose: "Los eligió a todos porque están hechos a su imagen y semejanza. Usted no es mejor que ellos. Usted es como ellos. Usted lo ha consentido todo". El gallego se pintó los pómulos de morado y disparó contra el patriarcado socialista: "Entre el acosador y la acosada, están con el acosador. Ha pasado del 'hermana, yo sí te creo' al 'calladita estás más guapa'. Visto lo visto, la lección de feminismo se la debieron explicar en los prostíbulos, esos que, no le consta, financiaron sus primarias". Concluyó, ay, con un lapsus del que se repuso, si bien no consiguió detener un temblor en la mano diestra, con la que sujetaba una hoja: "El feminismo no se predica, señor Sánchez: se practica. Comprendo que se rían, porque ustedes ni lo practican ni lo predican". El jefe del Ejecutivo se refugió en los supuestos datos de un estudio del Ministerio de Igualdad, el de las pulseras antimaltratadores fallidas, y denunció la gran "amenaza" para las mujeres: "La coalición negacionista que forma usted con el señor Abascal". Le faltó la batucada.

El líder de Vox pronunció un pequeño mitin en el que hizo balance del sanchismo: "Corrupción, ruina, colapso, inmigración masiva y traición". Sánchez, gozando, se refería a la querella de Espinosa de los Monteros contra Vox por revelar información confidencial para perjudicarle: "Usted no dialoga, no le gusta escuchar una opinión diferente a la suya. Bien lo saben sus excompañeros, a quienes usted ha expulsado, y que le están denunciando por supuestos delitos, como también el Tribunal de Cuentas". Hale, marchando. Gabriel Rufián, el niño bonito del columnismo matritense, preguntó campanudo: "¿Qué es lo que más le preocupa ahora mismo?". Respuesta del presidente: "Tal y como lo declama, parece que usted ya lo sabe". El de ERC: "Lo que le va a echar de Moncloa es el coste de la vida. Sean inteligentes. Si no, llega Abascal a caballo". Salvo que lo impida María Guardiola.

Por lo demás, Jaime de Olano estiró el chicle morado del feminismo pepero: "Han convertido al PSOE en un verdadero estercolero, en el lugar más peligroso para ser mujer". También Ester Muñoz, más fina: "El machismo y el acoso sexual son estructurales en su partido y en su Gobierno". La portavoz del PP mostró una foto en la que aparecían Salazar, Cerdán y Ábalos: "Sánchez es una persona que ha vivido de la prostitución con normalidad. ¿A quién le puede sorprender que haya elegido a estos tres personajes?". Félix Bolaños cantó por Bárcenas. Miguel Tellado le preguntó al ministro ministril por la sentencia de García Ortiz de Delgado de Garzón: "Pertenece a un Gobierno que, afortunadamente, está acabado, está finiquitado". El socialista contestó en femenino: "Nos calumnia a todas". Cuca Gamarra ejerció de profetisa: "Seremos las mujeres españolas las que les echemos de este Gobierno". Para cuándo un lipdub en las oficinas de Génova, 13, con todo el Comité Ejecutivo Nacional cantando "El violador eres tú". No sé si Cayetana Álvarez de Toledo se prestaría a ello.

A todo esto, ¿qué se sabe de Barbijaputa?

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