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Tropas a Ucrania, de entrada no; y a Groenlandia, echando leches

Si Estados Unidos atacara Groenlandia se romperían tantas cosas que el mundo sería totalmente diferente y por ello hay que evitar que ocurra.

Si Estados Unidos atacara Groenlandia se romperían tantas cosas que el mundo sería totalmente diferente y por ello hay que evitar que ocurra.
Flickr-Ejército de Tierra

No se puede negar que tenemos el presidente del Gobierno más resiliente y astuto de la historia, quizás sea lo único que le adorna en el terreno político. Reaparecido el cadáver andante, la sociedad española se pregunta ¿qué le pasa al presidente? Nada, es la respuesta, está vivito y coleando. En un pis-pas acoge a Junqueras, que negaba el acuerdo a la entrada y sale con el canut bien lleno y la legislatura cubierta por ese lado mientras protege a Illa. Con Junts lo tendrá más difícil, sólo por la exclusiva razón de que Orriols le está comiendo la tostada, pero no tengo duda que lo conseguirá.

La izquierda brama pero acata. Hasta Pablo Iglesias que podría aparecer como el auténtico líder irredento de la izquierda calla porque ya se cansó de luchar, se volvió burgués. El aspirador Pedro Sánchez se traga a todos sin despeinarse. Los que aspiraban a que la DEA iba a destapar supuestos secretos que vincularan a personajes del PSOE en Venezuela, ahora empiezan a plantearse si no son estos mismos los que pilotarán el cambio. El gatopardismo cobra toda su vigencia en Venezuela: "Para que todo siga igual es necesario que todo cambie" y "después será distinto pero peor".

Ahora en su alarde de destreza plantea un reto al PP con el único fin de desgastarlo y fortalecer a Vox. Pretende alegar a la razón de estado de Feijóo para que apoye un despliegue de tropas en unas condiciones desconocidas, en una misión ni siquiera preparada y bajo el mando de Trump, cuando sabemos que Putin no va a aceptar ninguna presencia internacional. El presidente sabe que Vox se opondrá rotundamente y esto le supondrá un millón de votos adicionales por su no rotundo a la guerra y ahí cifra todas sus esperanzas: un PP por detrás del PSOE que acabe aceptando un nuevo gobierno de Sánchez 3.0, socialdemócrata y españolista como pocos.

Maquiavélico, sin duda, pero cuando uno tiene tan malas cartas, toca ser osado. Una posible petición al Congreso para autorizar el envío de tropas a Ucrania en estas circunstancias es una trampa. No hay misión, no hay un acuerdo firmado, no hay unas condiciones aceptadas, en realidad ni siquiera sabemos si Trump apoya más a Vladimir Putin que a Volodímir Zelenski. En estas condiciones no procede votar en el Congreso nada, ni siquiera abrir un canal de conversaciones con los partidos.

Además, si Putin quiere una excusa para atacar a Europa sin molestar a Estados Unidos y con una causa "legal" le basta con un casus belli con tropas europeas en Ucrania, seguramente de países bálticos, para ordenar la segunda fase de su ataque a Europa. Es una operación de altísimo riesgo si las condiciones no están meridianamente claras. Lo de enviar tropas a Gaza es la estratagema para que la izquierda no se rebele, pero es una posibilidad que no existe salvo que queramos una guerra de verdad.

Si quiere, el presidente puede llevar al Congreso un plan de ayuda militar inmediata a Ucrania, que es lo que necesita el país en estos momentos; enviemos todo lo que podamos mientras nuestra industria desarrolla nuevos sistemas, esa sí es una buena decisión. En mi opinión, el partido del "no a la guerra" en 2003 que acabó desplegando tropas en Irak no sufrió ningún desgaste. Si ahora hay que decir que no, porque no se dan las circunstancias, siempre habrá tiempo de rectificar pero sólo bajo una cobertura europea, con la participación de Estados Unidos y con la aceptación de Rusia; mientras, mejor, pongamos los esfuerzos en que Ucrania gane esta guerra.

Pero ya Ucrania no es la principal amenaza a Europa. El gobierno norteamericano ha declarado abiertamente y por boca de sus máximos responsables que no excluye la intervención militar en Groenlandia. Esta declaración de intenciones es causa suficiente para reclamar la aplicación del artículo VI del Tratado de la OTAN, pero claro que nadie pensó que fuera contra un país de la OTAN.

Europa debe enviar efectivos militares disuasorios a Groenlandia pronto, eso es precisamente lo que nos ha enseñado Trump, que asumamos nuestra propia defensa. Si quiere que gastemos tres veces más en defensa se supone que será para evitar amenazas como esta. Esta es la hora de Europa, debe demostrar a Trump que le hacemos caso, que Europa se toma su soberanía en serio y que está dispuesta a defenderla.

Incluso podemos enviar, como diría Trump con ese tono de Chiquito de Nueva York, un par de submarinos nucleares a la zona con sus misiles, un Triomphant con sus misiles M-51 o un Astute con los Trident II y nuestros mejores aviones de combate. No puede molestarse, ya que si su preocupación es que hay buques chinos y rusos, nosotros vamos a asumir su protección para que el presidente Trump pueda dedicarse a su hemisferio y no tenga que preocuparse por las amenazas desde territorio danés.

Si Estados Unidos atacara Groenlandia se romperían tantas cosas que el mundo sería totalmente diferente y por ello hay que utilizar toda la disuasión para evitar que esta tragedia sin precedentes ocurra y si nuestro aliado se siente inseguro, cumplamos con su mandato de tomar en serio las amenazas.

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