Lo mejor que podría ocurrir con RTVE sería su cierre. Los contribuyentes no solo se ahorrarían miles de millones de euros en un pozo sin fondo sino que se evitarían además la exposición a la desinformación masiva, los bulos más abyectos y delirantes y la propaganda más zafia. No hacía falta ningún informe del "Consejo de Informativos" de TVE para saber que los programas supuestamente informativos del ente no son más que telebasura de la peor especie, de la más baja estofa, un insulto a la inteligencia de los ciudadanos y una demostración de hasta dónde está dispuesto a llegar el sanchismo en su deriva bolivariana.
Los programas de Javier Ruiz y Jesús Cintora, entre otros, se distinguen por el incumplimiento masivo y sistemático de las más elementales reglas deontológicas del periodismo. La mentira campa a sus anchas en esos platós, donde además convergen pontificando algunos de los personajes más indocumentados, desinformados y sectarios de la izquierda. Si en los medios privados que persigue el Gobierno de Sánchez con una saña digna de mejor causa se perpetraran las atrocidades que se sirven con toda naturalidad en TVE asistiríamos sin duda alguna a un recrudecimiento de la caza de brujas, con colegios y asociaciones profesionales lanzándose en tromba contra los responsables y amenazas de cierre inmediato.
Que sea TVE quien haya normalizado y sistematizado el bulo, la pura y dura mentira, la desinformación absoluta lo dice todo sobre el uso y abuso de los medios públicos por parte del Gobierno. El caso de la bomba lapa que supuestamente un miembro de la UCO quería poner debajo del coche de Pedro Sánchez, una de las más groseras manipulaciones socialistas de la historia reciente, debería haber acarreado dimisiones y el cese de emisiones de los programas de Ruiz y Cintora, a quienes hay que reconocer una enorme capacidad para adaptarse y dar curso a las exigencias "editoriales" del sanchismo mientras presumen de ser unos grandes periodistas y de manejarse con exquisita imparcialidad. Nada más lejos de la realidad.
Sostiene el informe del "Consejo de Informativos" que las productoras de esos programas incumplen las normas, que no se rigen por criterios periodísticos y que en ocasiones entran en contradicción con las líneas de los servicios informativos. Cómo tiene que ser la cosa de basta y ordinaria como para que protesten unos servicios informativos siempre al servicio de la izquierda, siempre con un sesgo incompatible con la función pública. El bulo de la bomba lapa fue difundido en los programas de TVE con un descaro pavoroso y nadie ha pedido perdón ni rectificado en tiempo y forma. No es ni mucho menos el único bulo propagado por los "informadores" sanchistas y sus lamentables opinadores. De hecho, todo está sometido en TVE a la más burda manipulación ideológica, incluidos los contenidos de presunto entretenimiento.
Otra prueba de para qué quiere el Gobierno TVE son las declaraciones de la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, contra el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, a quien ha tachado de "xenófobo", "racista" y "cobarde" por unas palabras en contra de la inmigración ilegal. TVE es un artefacto enormemente costoso copado por el Gobierno y sus aliados para insultar y caricaturizar a la oposición. Ha perdido por completo todo sentido.

