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Espejismos del sistema

Las causas del crecimiento del PIB en el año 2025 son, fundamentalmente, el consumo privado y público y no tanto las reformas estructurales

En efecto, la economía – o si se quiere el sistema económico – es abundante en datos estadísticos, que pueden, en ocasiones, transmitir una imagen no coincidente con la que el observador ha formado a partir de esa información numérica inicial – dato estadístico – y que, por ello, requiere alguna precisión para su correcta interpretación.

El Instituto Nacional de Estadística (INE), ha dado a conocer, que el crecimiento del Producto Interior Bruto en el año 2025 ha alcanzado el 2,6%, sobre la misma magnitud del año 2024, asegurando el Gobierno que ha sido uno de los más altos de la Eurozona.

Dejo constancia de que esto no lo he dicho yo, porque en las estadísticas de EUROSTAT, que he consultado al escribir estas líneas, los datos sobre el PIB de países de la zona euro, en el último año (2025), sólo aparecen los de Alemania y Países Bajos.

Cualquiera que sea el lugar que nos corresponda, y cualquiera que sea su cuantía, convendría decir algo sobre las particularidades del dato. Porque, como reza el viejo refrán, no es oro todo lo que reluce, y por mucho que reluzca, seguirá sin ser oro.

Algo semejante podría decirse del PIB; su crecimiento, en principio es un buen dato, pero que merece algún análisis para no extralimitar esa opinión, llevándola a conclusiones de fortaleza económica presente y, sobre todo, futura.

El crecimiento del PIB español del año 2025, se ha producido al mismo tiempo que la productividad por trabajador ha disminuido un 0,3%. ¿Cómo es posible, si definimos el Producto Bruto, como la suma de bienes y servicios producidos en el año, en este caso, a precios de mercado?

Es cierto que un efecto pernicioso para esto es la inflación, que para evitarlo deberíamos calcular el PIB a precios constantes. Pero no sólo, pues se da la paradoja de que ha aumentado la productividad por hora trabajada, lo que nos lleva a que la pérdida de productividad por trabajador, es consecuencia del menor número de horas trabajadas por persona ocupada.

Así las cosas, podríamos concluir que, esa pérdida de productividad por trabajador viene determinada por exigencias sociales que se han incorporado a la vida laboral, compitiendo con el trabajo, y reduciendo las horas dedicadas a éste, para atender menesteres sociales/humanitarios.

Recordemos aquella exigencia de la llamada conciliación familiar (atención a objetivos familiares, durante la jornada laboral). Desde esa tímida atención inicial, al absentismo tan generalizado en las épocas actuales, a las bajas por supuestas enfermedades… media un abismo que se traduce en pérdida de productividad, considerada por persona ocupada.

Una debilidad del dato de crecimiento del PIB, que no puede ignorarse y que acusa al sistema de no haber usado debidamente los años de bonanza, incluso las facilidades financieras para ello, para instaurar las reformas necesarias para incrementar esa productividad (o valor añadido) del trabajo.

En conclusión, que las causas del crecimiento del PIB en el año 2025 son, fundamentalmente, el consumo privado y público y no tanto las reformas estructurales de su producción ni su mayor competitividad; en términos actuales, un crecimiento sí, aunque no sostenible.

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