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Atleti, ni en Neptuno ni con dodotis

La afición del Atlético estuvo de 10. Como su equipo. Entendió, incluso con 4-0, que no era día de vacilar a nadie quedando la vuelta.

La afición del Atlético estuvo de 10. Como su equipo. Entendió, incluso con 4-0, que no era día de vacilar a nadie quedando la vuelta.
Atleti, ni en Neptuno ni con dodotis | EFE

"La verdad está ahí fuera", decían en Expediente X, sin embargo, dudo mucho que los detectives Mulder y Scully sobreviviesen a una duodécima temporada en la que, por ejemplo, tuviesen que investigar al Atlético de Madrid. Pocos capítulos podrían aterrorizar más a la audiencia que aquellos en los que se explicase el 0-5 en Sevilla, la derrota por 0-1 ante el mismo equipo en Madrid y cuatro días después el 4-0 de anoche ante el Barcelona. Si la verdad está ahí fuera, al Atlético lo inventaron los extraterrestres.

Fuera de bromas, defino la situación actual del Atlético tras el partidazo copero con una simple frase: Atleti, ni en Neptuno ni con dodotis. Así de simple. El término medio en su máxima expresión. Ni el Atlético debe creerse el rey del mambo citándose con Neptuno en la Cartuja ni tampoco debe dejarse llevar por el miedo ante un Barcelona que saldrá con todo en el Camp Nou. Ni Neptuno ni dodotis y eso va por la plantilla y por Simeone. Porque ayer se volvió a demostrar que todo lo que le pasa al Atlético es cuestión de motivación, no solo de fútbol.

El Atlético de Madrid es todo cabeza. Un equipo capaz de ganar 5-2 al Madrid, 2-1 al Inter y 4-0 al Barcelona demuestra que cuando quieren pueden. Cuando se motivan pueden. Y eso provoca que la afición del Atlético y un servidor mezclen en una misma noche sensaciones diferentes. Se alegra la gente, pero se enfada, porque han visto a su equipo en 4 días y saben que pueden dar mucho más en todo momento.

Frente al Barcelona, el Cholo estuvo de 10 con su pizarra incluso con Molina, que era una cosa que daba miedo a eso de las ocho de la tarde, pero sigo pensando que este equipo es todo cabeza. Ni Cholo ni Chola. Cuando quieren juegan y mucho. Devoran al rival. Lo arrollan. Y es cuestión de mentalidad. Real Madrid, Inter y Barcelona dan fe de que un Atlético motivado es imparable y ojo, en el Camp Nou no debe ser diferente. Igual que pido que nadie reserve plaza en Sevilla también creo que hay que exigir que nadie se disfrace de víctima y de corderito a la hora de defender este 4-0 en Barcelona.

Ahora bien, como en las grandes batallas, la victoria inicial se celebra y se festeja. Noche y día para disfrutar del partidazo del equipo y para seguir creyendo. Eso sí, cabeza fría y ni una sola salida del tiesto. Provocarán, buscarán y agitarán, no me cabe duda, y es ahí cuando el Atlético debe demostrar de una santa vez que el único al que deben tener miedo es ellos mismos. Tras celebrar la batalla, queda la vuelta. La guerra sigue y hay que ser igual de valientes allí que aquí.

Respecto al Metropolitano, la afición del Atlético estuvo de 10. Como su equipo. No solo llevó en volandas a los suyos y celebró el gol de Julián como si se sacase una maldición de encima sino que entendió, incluso con 4-0, que no era día de vacilar a nadie ni sacar los "olés" a relucir. Celebración por el partido, aplausos y mensaje claro: queda la vuelta. Calma. No hagáis caso a los cuatro personajes que dicen que el Atlético ya se ve en la final. No es el caso, pero solo faltaría que la gente hoy tenga que ponerse triste tras un partidazo de su equipo. El Metropolitano respetó en todo momento al Barcelona. Queda la vuelta. Queda otra batalla y lo vuelvo a repetir: Atleti, ni en Neptuno ni con dodotis.

Por cierto, llaman crecidos a los del Atlético de Madrid y tienes a Flick que ayer va y suelta que solo hay que meterles dos goles en cada parte. Hombre, no sé, si alguien ha soltado la declaración más prepotente de la noche fue Flick diciendo que nada, que dos en cada parte y fuera. Atleti, calla bocas de una vez. Depende de ti.

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