Colabora
Cristina Losada

Montero y qué entienden por poder los socialistas

El pavoneo de la exministra representa qué entienden por poder los socialistas. Entienden que el poder debe exhibirse.

La exvicepresidenta primera y exministra de Hacienda, María Jesús Montero, y su sustituto como vicepresidente y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo. | Europa Press

La ya exministra de Hacienda, en su primera alocución sin la cartera ministerial, se ha puesto como ejemplo de qué entienden por poder los socialistas y resulta del todo pertinente explorar esta rara cuestión. Su ejemplo es, sin duda, revelador. María Jesús Montero considera que es notable, digno de alabanza y de figurar en los anales por lo inusual y extraordinario de su conducta, que estando como estaba en la cima del Olimpo político nacional, con la crème de la crème, con ella en el trono y el mundo a sus pies, haya concedido en descender de las altas cumbres luminosas para internarse en los modestos berenjenales de la política autonómica, que, en su caso, es la andaluza.

En esta demanda de reconocimiento y aplauso a su renuncia a la posición que ostentaba no ha ocultado, sino exhibido el poder que tuvo en sus manos. Se describió como la persona y, en todo caso, la mujer con más poder "del conjunto de la democracia", corona que obviamente no desea compartir, presumió de las grandes responsabilidades que ha manejado y de la cantidad de funciones que ha tenido asignadas, y nada, absolutamente nada de este pavoneo fue acompañado por alguna muestra de falsa humildad ni reflejó en ningún momento que fuera consciente de lo descomedido e incorrecto de su autoelogio. Es evidente que María Jesús Montero no se hace la autocrítica, sino el panegírico. Lo hace ella misma en su mismidad. Sabe que nadie le va a hacer la apología y acude a cubrir ese hueco o cree que "ponerse en valor" es la actitud triunfante. Esto es, la que ha de llevarle a triunfar.

El pavoneo de la exministra representa, en efecto, qué entienden por poder los socialistas. Entienden que el poder debe exhibirse. Y no con paños calientes, sino al desnudo, como un poder arrollador, irresistible, implacable y absoluto. La razón es que hay quien responde a ese tipo de exhibición y responde positivamente. Suele decirse que en las democracias se quiere a políticos que sean como uno más y, sobre todo, que no sean más que los demás, ni más listos ni mejores. Pero esto no significa que no exista, al mismo tiempo, un amplio espacio para el político que presume de su poder y hace ostentación, tanta que prácticamente le sale por los poros.

Los partidos tienden a seguir esa pauta, pero los socialistas españoles han sido siempre los más tenaces en el exhibicionismo como norma y estrategia. Montero tiene razón, aunque de otra forma. Jactarse como se ha jactado de su poder y de su conducta es un ejemplo de qué entienden por poder los socialistas. El problema es que, para cubrirse de elogios, ha rebajado la autonomía andaluza. Ha dicho que jugaba en Primera, ganando sueldazo y trofeos, y que ahora baja a Tercera para hacerles una merced a los andaluces. Y esto de aperitivo, antes de entrar en campaña.

Temas

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario