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Las lecciones de la Gran Depresión

En 1929 comenzó la Gran Depresión en EEUU, un periodo de gran crisis económica que duró hasta 1941, en donde el desempleo alcanzó niveles sin precedentes en la nación americana. Ángel Martín Oro.

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El objetivo de este trabajo es ofrecer una visión general sobre cuáles fueron las causas que propiciaron la crisis económica más prolongada de los últimos tiempos en el mundo desarrollado. Para ello, comenzaremos con una breve introducción de las concepciones keynesianas y monetaristas, para luego desarrollar con mayor profundidad la visión austriaca de la gran depresión de los años 1930, culminando el artículo con una breve reflexión sobre la situación actual.

En 1929 comenzó lo que conocemos como la Gran Depresión, un periodo de gran crisis económica que duró hasta 1941, en el que el desempleo alcanzó niveles sin precedentes en la nación americana. La pérdida de riqueza, la quiebra de negocios, bancos y otras muchas actividades productivas, así como el sentimiento de fracaso de buena parte de la sociedad, fueron una constante durante estos dramáticos años. Como en otros muchos episodios históricos, existen varias explicaciones para las causas de esta gran crisis, algunas de las cuales son contradictorias entre sí.

Sintéticamente, lo que un estudiante medio suele aprender acerca de la Gran Depresión, y lo que suele oírse en medios de comunicación, se resume en estas dos ideas:

1. Que la crisis puso en evidencia la inestabilidad del sistema capitalista. Esta idea proviene de la convicción de K. Marx primero, y de J.M. Keynes un poco más tarde, de que las crisis cíclicas eran una constante en el capitalismo, y que cada vez serían más pronunciadas.

2. Que el programa social establecido por el presidente Roosevelt, el New Deal, ayudó al país en su recuperación, ya que amortiguó las gravísimas consecuencias de las políticas de laissez-faire llevadas a cabo por anteriores presidentes republicanos, como Herbert Hoover (1929-1933).

Uno de los libros más citados al respecto es el de John Kenneth Galbraith, “El Crac del 29” (1955). En él, el autor pone el acento en el crash bursátil como principal causa de la Depresión. Este crash fue causado por la fiebre especuladora, que fue permitida por la ausencia de intervención gubernamental (¿les suena de algo?). Además, achaca la gravedad de la crisis a la debilidad de la economía norteamericana en varios ámbitos, como por ejemplo, la desigual distribución de los ingresos o el mal estado de la balanza exterior.

En sus mismas palabras:

El crac del mercado de valores fue precisamente el zarpazo que inició la gran sacudida [...] Si la economía hubiese estado “fundamentalmente firme y sólida” en 1929 los efectos del gran crac de la Bolsa habrían sido pequeños".

Antes de entrar en el análisis de la Escuela Austriaca de Economía (escuela de pensamiento económico heterodoxa nacida a finales de siglo XIX con Carl Menger, y desarrollada en el s. XX por autores como Ludwig von Mises o el Premio Nobel Friedrich Hayek), repasaré brevemente las explicaciones keynesiana (Keynes) y monetarista (surgidas de la escuela monetarista de la segunda mitad del siglo XX, liderada por Milton Friedman).

LA PERSPECTIVA KEYNESIANA1

Según la visión de los seguidores del célebre economista inglés, John Maynard Keynes, autor de La Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero (1936), la Gran Depresión fue una consecuencia inevitable de las políticas del laissez-faire, es decir del libre mercado, lo que llevaba a este autor a recomendar la intervención del Estado como medio para estabilizar la economía2.

Keynes, y en especial sus seguidores, describieron el proceso de la recesión como un período en el que, por las razones que sean, los consumidores comienzan de repente a ahorrar, reduciendo el consumo y a su vez, decreciendo la demanda agregada (que está formada por consumo, inversión, gasto público y exportaciones netas). Para salir de este período, sugirió expandir la oferta monetaria por medio del Banco Central, para que los consumidores dispusieran de mayor dinero con el que recomenzar a gastar, incrementándose nuevamente la demanda agregada. Así, según este autor, la economía saldría de la recesión.

El caso de la depresión es más grave, ya que a pesar de haber expandido la oferta de dinero, los consumidores siguen sin consumir, ya que atesoran el nuevo dinero. En la perspectiva keynesiana, la solución a esta situación (terrible en la que los ciudadanos han decidido libremente dejar de consumir), es hacer desde el Estado lo que los consumidores no hacen, es decir, gastar. Es el gobierno el que tiene que estimular la demanda agregada de la economía incrementando el gasto público (p.ej. vía obras públicas), y conduciendo así la economía al “pleno empleo”.

Por tanto, para los autores keynesianos, las razones de los ciclos económicos hay que buscarlas en la naturaleza de la economía de mercado, y la manera de evitarlos o suavizarlos es mediante la intervención estatal.

LA PERSPECTIVA MONETARISTA

La obra monetarista por excelencia que explica las causas de la Gran Depresión es el trabajo de Milton Friedman y Anna Schwartz Historia monetaria de los Estadas Unidos, 1867-1960.

En su trabajo enfatizaron la inestabilidad de la política monetaria como principal causa de la crisis. Si en la década de los años ’20, la Reserva Federal (sistema de banca central de EEUU creado en 1913) incrementó la oferta monetaria de manera muy notable, con un crecimiento del 3,9% anual desde 1919 a 1929; desde este último año hasta 1933, ésta cayó en más de un tercio, lo que produjo la deflación que caracterizó a la Gran Depresión.3

Así pues, responsabilizaron a la intervención gubernamental de empeorar la crisis. Como explicara Milton Friedman:

La Gran Depresión, como la mayoría de periodos con grave desempleo, fue producido por la mala gestión del gobierno más que por cualquier inestabilidad inherente a la economía privada”

Pero, a pesar de encontrar el mismo principal responsable que la Escuela Austríaca, a saber, la banca central, su explicación difiere sustancialmente de ésta (como explicaré en el siguiente apartado). En realidad, los monetaristas carecen de una teoría del ciclo económico con la cual explicar las crisis y recesiones. Tan sólo, como ya he mencionado, aducen a una contracción monetaria como la razón primera de la Gran Depresión, pero en realidad, esta contracción fue un efecto y no la causa de la crisis.

Los monetaristas (con Friedman como uno de sus máximos exponentes) al igual que los keynesianos, recomiendan políticas intervencionistas para suavizar las crisis. Mientras que los primeros defienden la llamada “regla monetaria”, los segundos están a favor de cierta “discrecionalidad”.4

La solución de la “regla monetaria” consiste en el crecimiento constante de la oferta monetaria en la misma cantidad que la tasa de crecimiento de la economía, es decir, de entre el 3% y el 5%. No se elimina la manipulación de la oferta de dinero por parte del Banco Central, sino que se trata de controlar su acción mediante esta regla automática. Lo importante de ella no es tanto el nivel que se fije para la expansión monetaria, sino que se mantenga un nivel fijo y estable a lo largo del tiempo. Su objetivo es la estabilización de los precios para evitar los ciclos económicos, por medio del control monetario de la banca central monopolística. Citando a Hans Sennholz: “El rol de las autoridades monetarias consiste en proporcionar un marco monetario estable que facilite una estabilidad económica razonable”.

LA PERSPECTIVA AUSTRIACA

Para hablar de la Gran Depresión desde un punto de vista de la Escuela Austriaca es imprescindible mencionar, aunque sea muy someramente, la teoría del ciclo económico, enunciada en primer lugar por Ludwig von Mises en “La Teoría del Dinero y del Crédito” (1912).

Sintéticamente, según esta escuela los ciclos económicos se producen por la intervención pública sobre el sistema monetario, y éstos no son un fenómeno inherente de las economías de mercado. Al expandir la oferta de dinero en circulación (generando un auge económico artificial) mediante la creación de nuevos créditos y depósitos que crea de la nada, se produce una descoordinación sistemática sobre la estructura productiva real de la economía, imposibilitando el cálculo económico acertado que los empresarios, más fácilmente, efectuarían sin interferencias. Es decir, los empresarios se verán inducidos a realizar malas inversiones (inversiones que no se habrían realizado de no haberse inflado la oferta monetaria) de manera generalizada, debido al descenso de los tipos de interés, que son señales que indican la cantidad de ahorro disponible en una economía (a mayor cantidad de ahorro, menor el tipo de interés, y los empresarios podrán conseguir préstamos para iniciar sus proyectos a un “precio” más barato). Finalmente, a este periodo de auge económico le seguirá inevitablemente la recesión, que se produce cuando las malas inversiones realizadas en el periodo anterior se revelan insatisfactorias, ya que éstas no fueron financiadas con ahorro real, sino con créditos creados de la nada.

Para entender la teoría austriaca del ciclo, creemos conveniente leer la excelente síntesis que de la misma hace Richard M. Ebeling, que aparece en la “Bibliografía”, ya que la explicación de esta teoría rebasa los objetivos del presente trabajo.

El profesor Hans Sennholz dividió la Gran Depresión en cuatro etapas. Al título de cada una añadiré el o los errores en los que se incurrieron.

EL CICLO ECONÓMICO (Benjamin Strong, director de la Fed. 1921-1929)

Primer error: Manipulación Monetaria

El boom económico de la década de los ’20 fue principalmente artificial, a pesar de que también fue un período en el que aumentó la productividad. Éste se basó en la brutal expansión de la oferta monetaria que llevó a cabo la Reserva Federal (Fed), gracias a que se permitieron por primera vez las ‘operaciones de mercado abierto’ por parte del banco central norteamericano. Según el profesor Antal Fekete, la legalización de estas prácticas bancarias convirtieron el principio del gobierno limitado en papel mojado.

El aumento de precios ocasionado por la inflación monetaria afectó especialmente a los bienes de capital y a los activos financieros, y no modificó apenas el índice de precios al consumo. Este hecho fue uno de los que hicieron pensar a algunos economistas, a finales de la década de 1920, que la economía norteamericana estaba sana.

1929 fue el año en el que, citando a Sennholz, “el auge construido sobre las arenas movedizas de la inflación [llegó] a un final repentino”. La Fed, en aras de controlar la inflación, subió las tasas de interés y paralizó la expansión monetaria. En este momento comenzaba la recesión, reduciéndose la actividad económica.

En el mercado de valores este cambio de política de la Reserva Federal se hizo notar, alcanzando el máximo el 19 de septiembre para bajar lentamente, subir de nuevo y desplomarse el 24 de octubre, el ‘Jueves Negro’, el día del crash. Lawrence Reed dice en “Great Myths of the Great Depression”:

El desplome de la bolsa fue sólo un síntoma –no la causa- de la Gran Depresión: el mercado subió y cayó en sincronización con lo que la Fed estaba haciendo”

Sin embargo, esto no deja claro el hecho concreto por el que se produjo el crash. Una de las únicas explicaciones que se han ofrecido al respecto es que la gran volatilidad bursátil y el consiguiente desplome, estuvieron estrechamente vinculados a las noticias que los inversores recibían por esas fechas sobre la inminente aprobación del arancel Smoot-Hawley.

¿Por qué duró tantos años la Gran Depresión?

La recesión que comenzó en 1929 podría haberse superado en un par de años, como pasó en anteriores crisis similares, de no haber sido por los errores que se cometieron en las tres fases restantes. Estos errores esencialmente retrasaron el reajuste que tenía que producirse en la estructura económica, y generaron un ambiente de ‘incertidumbre estructural’ (regime uncertainty en la original expresión de Robert Higgs. Ver “Bibliografía”) que obstaculizó la inversión privada hasta el final de la guerra.

Un ejemplo de corta recesión sería la que EE.UU. sufrió entre 1920-22, donde los efectos iniciales sobre empleo y producción fueron incluso más negativos que tras el Crack del 1929. Pero la respuesta del gobierno fue radicalmente diferente: en vez de tratar de estimular la economía a base de gasto público y políticas monetarias expansivas, se redujeron impuestos, gasto y deuda pública, y se dejó que el mercado arreglara el desaguisado.

Es significativo que en el análisis de la Escuela Austriaca el desplome de la Bolsa de NY sea uno de los síntomas de la depresión y sólo esté presente en una de las cuatro etapas. Por el contrario, en el análisis tradicional el crash fue la principal causa de todo lo que sucedió después, y el New Deal fue el largo camino que favoreció la recuperación económica.

DESINTEGRACIÓN DE LA ECONOMÍA MUNDIAL (Hoover. 1929-1933)

Segundo error: Proteccionismo exagerado, subida de impuestos...

Los datos muestran cómo de 1930 a 1933 la tasa de desempleo avanzó desde el 8,9% al 25%, de alrededor de 4,5 a 13 millones de desocupados. En estos años, el presidente fue el republicano Herbert Hoover, usualmente descrito como defensor del laissez-faire.

Pero esto no deja de ser un mito más. Con Hoover se prolongó la crisis y se hizo más aguda gracias a sus políticas proteccionistas e intervencionistas.

En junio de 1930 se aprobó la Ley Arancelaria Hawley-Smoot, que aumentó los aranceles de manera espectacular, y provocó que los demás países hicieran lo mismo, entrando así en una guerra comercial nada favorable para nadie. A este aumento se le unieron restricciones al comercio de todo tipo, que tuvieron la consecuencia de aislar prácticamente al país del exterior, con la subsiguiente caída del empleo, las exportaciones e importaciones y el colapso de la agricultura americana, lo que a su vez llevó a la bancarrota a gran número de bancos rurales.

Por si no fuera poco, en 1931 y 1932: incrementó las obras públicas, estimuló políticas de estabilización de precios, duplicó el impuesto a las ganancias, se redujeron las exenciones y se aumentaron y crearon otros muchos impuestos con la Ley de Ingresos Públicos del ’32. Según Rothbard en su ya citado libro, la carga fiscal pasó del 16% al 29% del producto privado neto.

NEW DEAL (Roosevelt. 1933-1937)

Tercer error: Planificación, aumento gasto público y más impuestos

En 1933 fue elegido el demócrata Franklin Delano Roosevelt, quien en la campaña electoral criticó a Hoover por disparar el gasto público y el control estatal (Una vez más vemos cómo los políticos norteamericanos recurren al sentimiento “liberal” de los ciudadanos para, una vez en el poder, traicionarles y cambiar completamente de estrategia).

En el ámbito industrial, se aprobó la Administración de Recuperación Nacional (NRA), aumentando los controles y exigencias mínimas sobre precios, salarios, horas de trabajo y condiciones laborales en general.

En el ámbito agrícola, promulgó la Ley de Asistencia a la Agricultura (AAA), cuyo resultado fue la destrucción de grandes cantidades de ganado y cosechas, gracias al estímulo del gobierno, cuyo objetivo era el de elevar los ingresos de los agricultores mediante la reducción de la oferta y ascenso de los precios.

La otra pata de la política económica de Roosevelt fue la de aumentar el gasto público mediante la construcción de grandes obras públicas y otro tipo de medidas que incrementaron el número de personas contratadas por el estado. Además, también aumentó varios impuestos, como el de la herencia y las ganancias, que parecían perseguir la redistribución de la riqueza.

Tanto la NRA como la AAA entraron en vigor en agosto de 1933, y sus efectos se dejaron notar en la tasa de desempleo, que aumentó hasta los, aproximadamente 13 millones, el 25% de la población activa. Afortunadamente fueron consideradas inconstitucionales por la Corte Suprema en 1935 y 1936, respectivamente. Esta decisión ayudó a reducir los costos laborales y disminuir el desempleo, que cayó al 18% (9,5 millones) en 1935, y al 14% (7,6 millones) en 1936.

LA LEY WAGNER (Roosevelt. 1937-1941)

Cuarto error: No aprender de los errores

El respiro que supuso la anulación de las dos leyes mencionadas se rompió en la segunda parte de 1937, cuando Roosevelt prometía seguir con su política del New Deal en la campaña electoral. El paro aumentó de nuevo hasta alcanzar el 20 % en 1938, y se produjo una caída muy notable en el mercado de valores.

Las razones para esta crisis fueron varias:

- La Ley Wagner o Ley Nacional de Relaciones Laborales, fue aprobada después de la nulidad de la NRA y sus códigos laborales. Reforzó los poderes de los sindicatos, quienes no dudaron en usarlos mediante amenazas, boicots, huelgas, etc. La cantidad de afiliados se disparó en estos años; la productividad cayó y se forzó una subida de salarios.

- Los controles que el gobierno quiso imponer al mercado de valores, cuyo efecto fue la caída que se produjo entre 1937 y 1938.

- Nuevos controles e impuestos a la riqueza y una nueva ley: la de Salarios y Horas de Trabajo de 1938, que aumentó los salarios mínimos y redujo las horas de trabajo semanales.

EEUU entró en la Segunda Guerra Mundial en plena depresión. Gran parte de los economistas dicen que la guerra los sacó de ella. Pero esta afirmación es discutible, como muestra Robert Higgs en sus trabajos citados en la “Bibliografía”. Él sostiene que la prosperidad real llegó al acabar la guerra, gracias a una intensísima inversión y mejores condiciones para la creación de riqueza de las que había antes de la guerra. Se produjo un aumento muy sustancial del Producto Interior Bruto Privado.

Una de las tesis del autor es que: “Las economías dirigidas [como la que EEUU tuvo durante la guerra] y las de mercado no obedecen las mismas leyes”, ya que el entramado institucional, el significado de los precios, la proporción de gasto público sobre la demanda nacional, etc. son muy distintos. Por estas razones, argumenta Higgs que no se pueden comparar superficialmente ambas situaciones, contrastando datos macroeconómicos de empleo o producción, por ejemplo.

CONCLUSIONES Y PARALELISMOS ACTUALES

En este artículo hemos visto cómo y por qué razones se produjo esta serie continuada de depresiones, denominada Gran Depresión. Repasamos brevemente la explicación keynesiana de la misma, y cómo ésta influenció en el tipo de políticas que se aplicaron, cuyos resultados fueron negativos. Las continuas intervenciones del estado en la economía no dejaron maniobrar al sector privado, el cual demostró su vitalidad en los breves períodos de respiro.

Aun así, la sociedad americana salió adelante, y no precisamente gracias al altruismo del gobierno ni a sus medidas mesiánicas, sino a los propios intereses de los individuos. No obstante, también hay que decir que fueron los mismos ciudadanos americanos quienes votaron las políticas de expansión del gasto público y controles estatales en 1937, a favor de Roosevelt. Y que éste apenas tuvo oposición, y es recordado como uno de los presidentes más brillantes de la historia del país.

Mirando el episodio en retrospectiva, la Gran Depresión supuso un punto de inflexión hacia el avance de las políticas de corte keynesiano y del actual Estado del Bienestar.

En la actualidad resulta inevitable realizar paralelismos con este episodio histórico. En efecto, la existencia de unos tipos de interés extremada y artificialmente bajos años atrás (especialmente desde 2001) produjo una excesiva expansión crediticia que afluyó a inversiones (especialmente al mercado inmobiliario y de valores) que no se hubieran realizado de no haberse actuado de forma irresponsable desde las autoridades monetarias. Es decir, estas nuevas inversiones eran insostenibles en el tiempo, ya que el proceso de expansión monetaria debe acabar tarde o temprano. Y cuanto más se retrase el final, peor será la subsiguiente crisis, periodo inevitable, en el cual aquellas malas inversiones realizadas se muestran no rentables, y deben liquidarse. Este proceso de ajuste debería facilitarse, y no tratar de retrasarlo con mayores intervenciones en el funcionamiento del libre mercado.

Se podrían extraer varias lecciones de la Gran Depresión. En primer lugar, Mises y Hayek demostraron contar con una teoría económica con un poder predictivo mucho mayor que el de otros economistas más prestigiosos que ellos, como Keynes o Fisher. Esto fue debido en parte porque estos últimos centraban su atención de análisis en el índice de precios, es decir, un agregado macroeconómico, mientras que los primeros examinaban las variaciones de los precios relativos de los distintos bienes (siguiendo la taxonomía mengeriana de bienes más alejados o cercanos al consumo). De hecho, como ya he señalado, durante la década de los 20 el índice general de precios apenas cambió, con lo que para estos dos prestigiosos economistas, todo estaba en orden, tanto que este último predijo unas semanas antes del crash bursátil que la bolsa seguiría subiendo. Por tanto, esto nos podría dar la idea de la insuficiencia teórica de las enseñanzas surgidas a partir de estos economistas, y de la gran capacidad predictiva de la economía austriaca, que podría revelar la mayor corrección del aparato teórico desarrollado por los austriacos.

Por último, en nuestra situación actual es muy necesario recordar por qué se produjo la Gran Depresión, pero sobre todo, por qué se alargó durante tantos años. Se debería aprender de los errores cometidos a partir del crash bursátil para evitar que se empeore la situación todavía más. No es ésta una época propicia para experimentos planificadores ni medidas demagógicas como las que llevaron a cabo Hoover y Roosevelt. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. El hombre (si es político quizá con más razón) es el único animal que tropieza docenas de veces en la misma piedra.

Ángel Martín Oro es miembro del Instituto Juan de Mariana

NOTAS:

1 A continuación me ocuparé de la perspectiva keynesiana, es decir, las ideas que mantuvieron y difundieron los seguidores de Keynes. Algunos autores afirman que éstos simplificaron y prácticamente eliminaron matices e ideas importantes del británico. Para Keynes, los problemas de la inestabilidad de las economías de mercado se basaban principalmente en la incertidumbre radical en la que se mueven los inversores, y por tanto en sus expectativas, así como en la naturaleza psicológica del ser humano: ‘animal spirits’. Véase: http://thinkmarkets.wordpress.com/2009/02/23/keynes-stimulus-follows-stability-and-not-vice-versa/

2 No obstante, no hay que entender que las ideas de Keynes estuvieran detrás de la masiva intervención que se llevó a cabo como parte del New Deal.

3 Datos en: “El auge de los 90s se desinfló”, de Milton Friedman en Cato Institute, 1 de febrero de 2000.

4 A pesar de que Friedman fue el que impulsó esta regla, en su artículo laudatorio a Alan Greenspan “He Has Set a Standard” publicado en The Wall Street Journal el 30 de junio de 2006, renegó de la misma diciendo:

Alan [Greenspan] sostiene que estoy equivocado y que la discreción es preferible, en verdad esencial. Ahora que su trabajo de 18 años como presidente de la Fed ha concluido, debo confesar que su desempeño me ha persuadido de que está acertado.”

BIBLIOGRAFÍA

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Ebeling, Richard M.

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http://www.atlas.org.ar/economia/pdf/ebeling_4.PDF

Galbraith, John K.

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Higgs, Robert:

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“Regime Uncertainty: Why the Great Depression Lasted So Long and Why Prosperity Resumed after the War” (1997) http://www.independent.org/pdf/tir/tir_01_4_higgs.pdf

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Huerta de Soto, Jesús:

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Ravier, Adrián O.

“Formación de Capital y Ciclos Económicos” (2005), Libertas No. 43, octubre de 2005. Edición electrónica en: www.eumed.net/libros/2006b/aor/

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Reed, Lawrence W.

“Great Myths of the Great Depression” (1998)

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Rothbard, Murray N.

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http://www.lewrockwell.com/rothbard/rothbard96.html

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Sennholz, Hans

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