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Carmelo Jordá

Congresa de los/las Diputas

Ahí lo tienen: inclusivo, creativo, con un mensaje claro a los/las ciudadanos/as y siguiendo al pie de la letra la lógica de género.

Carmelo Jordá
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Ni la horda que intentó tomar el Congreso hace algún tiempo podía imaginar que el verdadero problema de la institución que tiene su sede en la Carrera de San Jerónimo no son las leyes que allí se pergeñan, ni que se defiendan tales o cuales privilegios, ni tan siquiera que no, que no nos representan, como se gritaba en aquellos días. No, el verdadero problema está en el letrero de la puerta y en el uso del lenguaje inclusivo.

Menos mal que "la gente" ya ha llegado a la cámara y por fin podemos establecer las prioridades en el orden correcto: primero decir las tonterías a gusto de la facción más estúpida de la ideología de género más mema, y luego ya si sobra tiempo prestamos atención al paro, al desafío separatista, al monstruoso gasto público y a otras nimiedades por el estilo.

No obstante, veo una cierta falta de ambición en las propuestas: llamar simplemente Congreso a la Cámara Baja me parece desaprovechar la oportunidad de mandar a la ciudadanía un mensaje claro de verdad.

Para empezar, ¿por qué Congreso y no Congresa? Sí, ya sé que es una palabra que no está en el diccionario, pero ¿quién debe decidir lo que está en el diccionario, esos señores –casi todos hombres– elitistas y un poco fachunos de la RAE o "la gente" por vía democrática? La respuesta es obvia.

Al mismo tiempo, usar sólo una palabra nos puede hacer olvidar el verdadero alcance de la neolengua de género y cómo esta debe aplicarse una y otra vez hasta que nos entre en nuestra machista cabeza con la fuerza de un clavo, así que hay que darle la oportunidad a un artículo convenientemente repetido para que nadie se sienta discriminado.

Ya tenemos Congresa de los/las, sólo nos queda una dupla más para terminar. Aquí la opción obvia sería diputados/diputadas, pero haría el letrero demasiado largo y, por otro lado, no me parece lo más adecuado para zanjar años de injusticia: ha llegado la hora de que el nombre haga referencia sólo a las mujeres y los hombres tengan que explorar su lado femenino para sentirse representados.

Por otro lado, la palabra diputadas incluye un término como putadas que resulta más propio de la Delegación de Hacienda que de la casa de la soberanía nacional, por lo que propongo diputas, que es así como más evocadora.

Ahí lo tienen: Congresa de las/los Diputas, inclusivo, creativo, con un mensaje claro a los/las ciudadanos/as y, como han podido ver, siguiendo al pie de la letra la lógica de género. Sí, ya sé que todo esto no es más que una enorme tontería, pero guárdenme el secreto, no sea cosa que ellos también se den cuenta, se pongan con las cosas serias de verdad y nos lleven a la ruina.

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