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Carmelo Jordá

ZP y su lugar en la historia

¿Un lugar en la historia? Desde luego, al fondo a la izquierda, con los residuos más dañinos y los fracasos más estrepitosos.

Carmelo Jordá
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Dice el bachiller Blanco que la historia pondrá a Zapatero "en el lugar que merece", y lo dice tan convencido que no voy a ser yo el que se lo discuta: efectivamente el presidente del Gobierno tiene ya reservado un espacio en nuestro recuerdo y en los libros: aquel que se reserva a los fracasados y, como en el caso de Fernando VII, el de los felones.

No me imagino otro premio para una gestión que ha fracasado en cada cosa que ha intentando y se ha visto superado por todo aquello que debería haber previsto: no ha logrado, por ejemplo, terminar con el problema del separatismo pese a su convivencia con los separatistas.

Por otro lado presume de unos "derechos sociales" que no sabemos donde están (¿qué es de la Ley de Dependencia, qué pasó con el cheque bebé?) y sí donde va a terminar, teniendo en cuenta que todos ellos se pagan con dinero público y esa fuente se ha secado quizá para siempre.

Además ha dividido la sociedad imponiendo una serie de reformas que, o no eran necesarias y han sido dañinas como la del aborto, o deberían haberse hecho de una forma completamente diferente como la del matrimonio gay; y abriendo las viejas heridas que tanto había costado cerrar (cuarenta años, nada más y nada menos).

Ha hecho el ridículo en la escena internacional, en la que su adanismo ha sido, eso sí, un arma de destrucción masiva que ha llevado a España al rincón de las mediocridades dictatoriales junto a compañeros tan poco agradecidos como Cuba, Venezuela o Irán, las "civilizaciones" que nos llevan de la mano en una alianza de la que ya nadie se acuerda.

Y, finalmente, ha mostrado una inutilidad solamente comparable a su cerrazón y cabezonería a la hora de gestionar una crisis económica que puede que haya sido internacional, sí, pero que a ningún país pilló tan mal preparado como a nosotros, que además fuimos los que reaccionamos más tarde.

Dice el bachiller Blanco que el reconocimiento llegará "en su momento" y en esto no estoy del todo de acuerdo: algunos ya lo reconocimos bastante pronto, incluso antes de llegar a la Moncloa, otros han tardado algo más, pero la mayoría no tuvo más remedio que rendirse a la evidencia allá por el mes de mayo de 2010, cuando sólo una semana después de decir que nunca lo haría se tuvo que aplicar, con poca pericia, es cierto, a recortar su propio despropósito.

¿Un lugar en la historia? Desde luego, al fondo a la izquierda, con los residuos más dañinos y los fracasos más estrepitosos. Y eso sí, espero que allí no le olvidemos, ni a él ni a aquellos que, como el bachiller Blanco, le han acompañado en esta intensa aventura de los últimos años: arruinar España y a los españoles.

Carmelo Jordá es redactor jefe de Libertad Digital. Puede seguirlo en Twitter.

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