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Cristina Losada

Griñán y el artículo 29

En el PSOE andaluz, la savia nueva que se ve venir, si es nueva no es savia y si es savia no es nueva. Y no digamos sabia.

Cristina Losada
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En el PSOE andaluz, la savia nueva que se ve venir, si es nueva no es savia y si es savia no es nueva. Y no digamos sabia.

Griñán ha hecho de su anuncio de retirada un canto a la savia nueva. Con unas alusiones agrícolas aquí y otras náuticas allá, un dirigente político tiene para tirar millas. Hasta puede que, como es el caso, le ovacionen por su generosa disposición. Esa cháchara de que se marcha para que entre la savia revitalizadora en el tronco del partido y demás. El presidente andaluz ha hecho lo posible por presentar su retirada como un elegante paso atrás destinado a provocar el bendito relevo generacional, ese suceso biológico en el que se depositan tantas y tan infundadas esperanzas. Pero una retirada es una retirada y, salvo causa de fuerza mayor, es signo inequívoco de un fracaso.

En el PSOE andaluz, la savia nueva que se ve venir, si es nueva no es savia y si es savia no es nueva. Y no digamos sabia. A Griñán le sustituirá, seguro, alguien más joven, pero la juventud, divino tesoro, puede dar un cartel electoral de mayor fotogenia y sólo eso. Un partido no se transforma porque ponga caras más frescas. Se tiende a creer que un relevo generacional tiene efectos maravillosos, cuando nada los garantiza. Una nueva generación criada desde la guardería entre las cuatro paredes del partido resultará más limitada, intransigente y sectaria que una vieja generación con experiencia en ambientes menos cerrados. Hay ejemplos de esta involución, y los hay en el PSOE.

La sucesión de Griñán se decidirá mediante elecciones primarias y esto, como lo de la savia nueva, también gusta mucho. Hay gente convencida de que las primarias son el súmum de la democracia interna. El no va más de la participación. Una fiesta de la democracia, que diría el cursi. Las primarias abiertas, quizás. Las que se limitan a convocar a los afiliados del partido son, las más de las veces, un medio para legitimar las decisiones –y los candidatos– de la cúpula dirigente. Sólo entre los cuadros intermedios se va a encontrar a los dispuestos a desafiar a la dirección con candidatos alternativos. En un Congreso aún tendrían alguna posibilidad, en unas primarias de afiliados, prácticamente ninguna.

Las primarias del PSOE andaluz se van a convocar con tal precipitación que nadie apuesta un duro a las sorpresas. Tan es así que puede que sólo se presente un candidato. La sucesión se hará, en realidad, por el artículo 29. Como en los viejos tiempos.

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