Menú
Cristina Losada

La normalidad de Bildu

Los de Bildu no pueden ser de ayuda a la hora de dar una pátina de normalidad democrática al acuerdo de Gobierno navarro, porque no está en su naturaleza, ni está en su agenda política, 'normalizarse'.

Cristina Losada
0
Cristina Losada - La normalidad de Bildu
EFE

Qué mala suerte ha tenido el PSOE. Ha coincidido su negociación para gobernar con el nacionalismo en Navarra mediante la abstención de Bildu con un brote de apoteósicos homenajes a individuos de la organización terrorista ETA que han salido de la cárcel. No es de extrañar, por ello, que el Gobierno socialista en funciones haya anunciado que tomará alguna medida, después de haber consentido la realización de muchos otros durante su mandato.

Exactamente 179 actos de exaltación de ETA, desde junio de 2018, había recogido hasta hace unos días el Observatorio de la Radicalización de Covite. No es que antes de la llegada de Sánchez no se hicieran, porque se hicieron. Pero en cuanto a esos 179, la responsabilidad de mirar a hacia otro lado es del Gobierno socialista.

Consciente de la inoportunidad de la maldita coincidencia, hasta el Gobierno vasco, coalición del PNV y el PSE, ha salido retóricamente de su acostumbrado dolce far niente frente a los homenajes y exaltaciones a la organización terrorista. Aun justificando su inacción habitual en la jurisprudencia, se ha visto forzado a manifestar públicamente su rechazo después de los festejos de Hernani y Oñate, donde además se agasajó a uno de los secuestradores de Ortega Lara.

Estos mínimos gestos para salvar la cara ante la inminente investidura en Navarra con el concurso de Bildu han quedado en nada, reducidos a la retórica huera que eran, por obra del propio Bildu. Lo que ha dicho este partido es que hay que dar "sentido de normalidad" a los actos de homenaje a criminales de ETA. Lo cual quiere decir que hay que aceptar como normal que se celebre por todo lo alto el crimen terrorista. Porque ese es el sentido de esos actos. Ése, su significado. Claro y diáfano en la parafernalia. No es el acto íntimo de unos familiares que reciben al que sale de la cárcel, sino la pública apología de lo que hizo, de aquello por lo fue condenado y de su pertenencia a la organización terrorista. En definitiva, un acto de afirmación de ETA. Y un acto para marcar territorio.

Los de Bildu no pueden ser de ayuda a la hora de dar una pátina de normalidad democrática al acuerdo de Gobierno navarro, porque no está en su naturaleza, ni está en su agenda política, normalizarse. Y, como ellos mismos explicaron a sus bases para que aprobaran la abstención, sus votos serán "determinantes" para el devenir del Gobierno que presidirá María Chivite. Una influencia reforzada por la voluntad de los nacionalistas y podemitas coaligados con Chivite de tenerlos como "interlocutores prioritarios".

La vicepresidenta Calvo dijo que hay que diferenciar entre facilitar la gobernabilidad de las instituciones y compartir política y programa, y aclaró que los socialistas no comparten "las ideas de Bildu". Qué alivio. Pero la cuestión no son sus "ideas", que ya es mucho decir, sino sus actos, y en este caso tienen especial y decisiva relevancia los actos que no han realizado, como condenar la historia criminal de ETA. Esto no sólo no lo han hecho, sino que quieren "normalizarla". Y normalizarla hasta el punto de que se considere "normal" celebrarla. En cuanto a la gobernabilidad, la podían haber facilitado los socialistas navarros dejando que gobernara la lista más votada, Navarra Suma. Pero no. Había que tocar Gobierno y presupuesto, pesebre necesario, a cualquier precio.

En España

    Lo más popular

    0
    comentarios

    Servicios

    Máster EXE: Digital Marketing & Innovation
    España Baila Flamenco