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Cristina Losada

Todos los que comparecen con Pujol

De CiU, ¿qué va a esperarse? En cuanto Pujol confesó, puso en marcha la máquina del tiempo, la que permite cambiar el pasado.

Cristina Losada
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De CiU, ¿qué va a esperarse? En cuanto Pujol confesó, puso en marcha la máquina del tiempo, la que permite cambiar el pasado.

Después de treinta años de carrera delictiva llevada en silencio o silenciada, va a comparecer Jordi Pujol en el parlamento catalán para ponerle voz a la confesión que hizo vía comunicado hace dos meses. Yo espero del ex Molt Honorable estrictamente eso: la obra de teatro leída. Me barrunto que no dará ningún otro dato que el inverosímil incluido en su nota: la herencia paterna como explicación de la fortuna oculta en paraísos fiscales. Y presiento que hará por hacerse perdonar, aunque mejores conocedores del personaje calculan que hará justo lo contrario: perdonar la vida a los demás. A los demás, se entiende, que tengan el mal gusto de molestarle con impertinencias.

Toda mi expectación se centra así en ver qué hacen y dicen los miembros de esa Comisión de Asuntos Institucionales ante la que Pujol comparece y al revés, porque ellos también comparecen. Igual el ex president fantasea con que comparecen ante él, como en los viejos tiempos, pero, más allá de lo que crea el confeso, lo cierto es que los representantes de los partidos comparecen delante de lo que queda del tribunal de la opinión pública en Cataluña y en España entera.

De entrada hay que hacer notar que CiU y Esquerra impidieron que el asunto se tratara en un pleno extraordinario del parlamento, ¡demasiada gente!, y que han maniobrado para que el patriarca del catalanismo se ahorre la pesadez de contestar una por una las ocurrencias de cada comisionado. Con estas cortapisas por delante, ya se puede colegir que no habrá un interrogatorio de tercer grado, salvo por el díscolo de turno.

Los malintencionados han estado pinchando al chico de las CUP para que asuma ese papel, después de la performance, tan exitosa en la prensa regional y las redes sociales, que realizó ante el expresidente de Bankia cuando comparecía en comisión del mismo parlamento. Porque Fernàndez pasó a la leyenda por un monólogo en el que le dijo a Rodrigo Rato: "Hasta pronto, gángster. Fuera la mafia", mientras se sacaba una sandalia y hacía amago de arrojársela. Pero Rato, claro, era un presunto, mientras que Pujol es un confeso y un padre de la patria. Y a los padres de la patria se los trata con respeto en atención a los servicios prestados.

Supongo que el mandado de Esquerra, que al parecer no será Junqueras, tampoco le soltará a Pujol lo que a Rato en aquella sesión: "Usted pertenece a la élite carroñera". Imagino que el de ICV no hablará, como entonces, de "huellas dactilares (…) en la trama del crimen". Sus socios de IU en otros lugares de España han preferido poner la carga del caso Pujol sobre Hacienda por mirar para otro lado tantos años. ¿Y ellos? ¿Para dónde miraron? Ni siquiera miraron cuando estaban en el tripartito y su presidente Maragall osó mentar el problema “con el tres por ciento” que tenían los convergentes. Es más, tampoco el PSC volvió a mirar, por si acaso.

De CiU, ¿qué va a esperarse? En cuanto Pujol confesó, puso en marcha la máquina del tiempo, la que permite cambiar el pasado. ¿Quién es Pujol?, vino a ser el lema. O sea, no era nadie que tuviera relación con el partido ni con el gobierno. Clarito lo dejó Artur Mas entonces: "Es un tema personal, nada que ver con CDC ni con el gobierno". Cuando el tema fue aireado en la prensa nacional era una artera y sucia maniobra contra el proceso teledirigida por Madrit; pero una vez que resultó cierto, fue un asunto privado. Y mínimo, por lo demás. Acaba de sentenciar Artur que "Pujol no es un corrupto", y ha hecho saber que nunca fue un hombre que se moviera por dinero. ¡Pues vaya si movió dinero!

Se abre el telón y cuando se abra, no sólo aparecerá Pujol: aparecerán tres décadas de silencio cohesionado y compartido. Pero tranquis, que desaparecen en un pispás. En unas horas se abre otro telón y comienza otra obra. Cuando Mas, todos los focos y cámaras iluminando la escena, el público en trance, firme la convocatoria de la consulta rodeado de héroes de un día, como él. Héroes del silencio.

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