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Daniel Blanco

No fue un derbi aburrido

Un partido táctico y muy trabajado en la pizarra no es sinónimo de encuentro aburrido. Ni mucho menos.

Daniel Blanco
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Un partido táctico y muy trabajado en la pizarra no es sinónimo de encuentro aburrido. Ni mucho menos.
El derbi se saldó con tablas | Cordon Press

He dejado reposar el derbi, aclarar conceptos, valorar lo que se vio en el Metropolitano el pasado sábado. En definitiva huir de los análisis rápidos, aquellos que la inmediatez condena a lo superficial. Separarme un tanto de crónicas, de comentarios televisivos. Y he llegado a la conclusión de que a mí, por lo menos, el derbi no me aburrió para nada.

Porque me parece que se confunde siempre el concepto de partido táctico, aburrido, sin que pase nada, y siempre está ligado a que el resultado sea 0-0. Y el derbi no fue para nada un partido soso. Fue un partido táctico, sin duda, de lucha, igualado, en el que pudo ganar cualquiera y en el que el empate fue justo. Estoy de acuerdo con aquellos que se aproximan a la idea de que el punto fue bueno para los dos, pero no que se buscó desde el principio una paz que no es tal.

Porque el derbi siempre tiene algo. Lucha sin cuartel para ser el dueño de la ciudad, aunque sólo sea por una noche porque la carrera es larga. De hecho será tan larga que los dos contendientes aparecerán, casi sin dudarlo, allá por mayo para dirimir algún título. El derbi es apasionado, que no siempre apasionante y el del sábado tampoco lo fue. Pero con la gota de batalla que tienen siempre, uno se va contento a casa. En el derbi no hay paz y nunca la habrá.

Otra cosa muy distinta, y que comparto, es que salió un partido que no corresponde con la calidad que había en el campo. Desaparecidos Hazard y Joao Felix (226 millones en el césped), y flojos la mayoría de actores del reparto. Sólo Thomas, Benzema y Kroos parecieron dar algo al partido. Si acaso Bale, con la ocasión más clara del choque.

Fue un partido de disputa, de duelos divididos, de pasión, de estar en el alambre. De no cometer un fallo porque hubiera sido crucial. Un partido de no descuidarse y, llegados casi al final, de pactar implícitamente un empate que no fue injusto con nadie. Ninguno mereció ganar pero alguno lo pudo hacer en un partido en el que los errores fueron más que los aciertos, pero no por ello un partido malo. Como escribió David Vinuesa por aquí al término del encuentro, se esperaba fuego en el duelo de la capital y sólo hubo hielo.

Pero no fue aburrido. Y si no te aburres en un espectáculo tienes que dar por bueno lo que viste. Otra cosa es ver el encuentro sintiendo los colores de algunos de los equipos. Entiendo que algunos atléticos pidieran más, otros se dieran por satisfechos aunque sufrieran. Y entiendo que los madridistas estuviesen divididos entre los que creyeron merecer el triunfo y los que optaron por dar por bueno este botín. Pero los dos bandos tuvieron sensaciones, no apatía ni desgana en ningún momento del partido. Señal de que algo estaba pasando en el césped.

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