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Daniel Rodríguez Herrera

Patriotismo es ser de izquierdas, ¿no Fesser?

Para quienes enarbolan esta suerte de patriotismo del Hacienda somos todos, para ser patriota uno ha de ser muy de izquierdas y mucho de izquierdas.

Para quienes enarbolan esta suerte de patriotismo del Hacienda somos todos, para ser patriota uno ha de ser muy de izquierdas y mucho de izquierdas.
Guillermo Fresser, en una de sus intervenciones en La Sexta. | La Sexta

Lleva circulando desde hace tiempo por los arrabales del pensamiento, es un decir, progresista, el eslogan de que ser patriota significa querer que se paguen muchos impuestos y además pagar los propios gustoso y contento de hacerlo porque sirven para mejorar su país. Así, los deportistas o youtubers españoles que tributan fuera no son patriotas porque pagan sus impuestos, y posiblemente tampoco lo sean quienes los ven actuar y los animan. El último en ponerlo negro sobre blanco ha sido Guillermo Fesser, el antaño humorista reconvertido en corresponsal de La Sexta en Nueva York, desde donde repite las consignas de la MSNBC porque es hasta donde le llega.

Dejemos a un lado el inconveniente hecho de que nos dé lecciones de patriotismo un señor que ama tanto su país, el nuestro, que lleva dos décadas viviendo en Estados Unidos para poder acusar de antipatriotas a quienes sí vivimos y pagamos nuestros impuestos en España, porque al fin y al cabo el exhumorista no es sino uno más de entre quienes han repetido ese argumento. Según nos explica la RAE, ser patriota es "tener amor a la patria y querer su bien". Entiendo que Guillermo Fesser y sus cuates consideren que querer el bien de un país consiste en apoyar un Estado elefantiásico que supuestamente te cuide de la cuna a la tumba. Pero esa no es más que su opinión política. Tan legítimo es pensar eso como creer que el Estado es demasiado grande, se encarga de demasiadas cosas y lo hace de forma ineficiente, que da demasiadas ayudas y pone demasiadas trampas y que una parte de los impuestos que pagamos para mantenerlo sería mejor empleada en los bolsillos de sus propietarios. En ese caso, si fuéramos tan sectarios como Guillermo Fesser, la única conclusión posible es que ser patriota es querer pagar los menos impuestos posibles y que el dinero público se use de forma más eficiente y controlada.

Para quienes enarbolan esta suerte de patriotismo del Hacienda somos todos, para ser patriota uno ha de ser muy de izquierdas y mucho de izquierdas. Como ellos, vamos, que fíjese usted en qué casualidad de casualidades. Pero ser patriota no tiene nada que ver con los impuestos. Patriotismo no es querer regalar tu patrimonio a los políticos. No se es más patriota por estar atrapado como el resto de la clase media en la maraña impositiva que no te deja escapar de ningún tributo, ni se es menos cuando logras huir y eludir parte del mismo, por ejemplo, marchándose a vivir a las afueras de Nueva York. Tampoco eres menos patriota por no obedecer ciegamente al Gobierno de turno, porque nuestro papel es pagar y callar.

Al final, todo este cuento nació como forma de desviar la atención frente al enorme rechazo de nuestra progresía a los símbolos nacionales como el himno o esa bandera que nunca quieren sacar porque no es más que un trapo salvo si es la del orgullo o la republicana, claro, que entonces es un símbolo casi tan sagrado como la espada de Bolívar. Luego se quejan de que el problema es que la derecha se ha apropiado de ella, olvidando que si se asocia con la derecha no es porque la saquemos a todas horas, sino porque es para la izquierda como el ajo para Drácula. También, claro, para que nos olvidemos de sus tratos con golpistas y terroristas

A veces es complicado precisar qué es "tener amor a la patria y querer su bien". El amor se demuestra con actos, pero a no ser que confundamos al Estado con la nación, pagar impuestos no demuestra nada. Como además conviven muchas ideas distintas sobre qué es bueno para España, no resulta sencillo probar nuestro amor a la patria. Pero en cambio sí hay líneas rojas muy claras que nos permiten saber quién no es patriota. Y no lo es quien aplaude o cierra los ojos ante los pactos con quienes de palabra y obra se reconocen como enemigos de tu país, porque prefiere a Bildu y ERC que a un gobierno de derechas. "Antes una España roja que una España rota", proclamó José Calvo Sotelo meses antes de que lo asesinaran los rojos. Porque era un patriota. Vosotros, los progres, estáis dejando claro que no lo sois, pero no por vuestras ideas sobre impuestos, sino porque preferís una España rota a una en que gobierne la derecha.

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