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David Horowitz

A propósito de Boston

Los asesinos de Boston recibieron en América un trato mejor que muchos americanos que aman a su país.

Los asesinos de Boston recibieron en América un trato mejor que muchos americanos que aman a su país.

Cuando veo las informaciones sobre el atentado de Boston y los fanáticos musulmanes que lo perpetraron, no puedo sino reflexionar en torno a todos los desagradables ataques de progresistas y activistas musulmanes contra los conservadores que han tratado de advertir a los estadounidenses de que sus enemigos son fanáticos religiosos empujados por un odio apocalíptico hacia nosotros, porque somos judíos, cristianos, ateos, demócratas; infieles, en una palabra.

Se ha dicho, por parte de Nancy Pelosi, George Soros y demás demócratas, que George Bush creó a los terroristas al tratar de hacer efectiva una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU y derrocar a uno de los monstruos del siglo XX, que en ese momento sojuzgaba Irak. Se ha dicho, por parte de la difunta Susan Sontag y otros intelectuales progresistas, que los repulsivos atentados del 11 de Septiembre eran producto de políticas norteamericanas. El Center for American Progress y algunas autoridades universitarias han difamado sin cesar, tachándolos de islamófobos y racistas, a quienes hemos cometido la temeridad de hablar de los orígenes islámicos del terrorismo islámico.

Si ignoráramos el sustrato islámico del terrorismo y nos abriésemos indiscriminadamente a todos los musulmanes, los terroristas no nos odiarían. Boston ha mostrado que esto es lo que siempre ha sido, una gran mentira, un delirio tremendo. Los asesinos de Boston recibieron en América un trato mejor que muchos americanos que aman a su país. Obtuvieron becas, fueron admitidos en los colegios más exclusivos y vivían en la zona de Cambridge, donde los críticos del terrorismo islámico son tildados de islamófobos y los musulmanes son considerados una minoría digna de especial consideración. Y aun así nos odiaban.

Odiaban a América y a los americanos de a pie que fueron víctimas de su crimen, y se alistaron en el ejército de nuestros enemigos mortales. Nos odian porque son fanáticos de la idea de que Mahoma quiso que maten a los infieles y purifiquen el planeta para Alá.

Así es el rostro de nuestros enemigos, y cuanto antes acepten este hecho los ingenuos progres que hay entre nosotros, más seguros estaremos todos.

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