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David Vinuesa

El Atlético cree, merece y gana antes de jugarse el corazón en Valladolid

El conjunto rojiblanco volvió a estar al borde del infarto para remontar en diez minutos ante Osasuna y seguir líder.

David Vinuesa
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El conjunto rojiblanco volvió a estar al borde del infarto para remontar en diez minutos ante Osasuna y seguir líder.
El gol de Luis Suárez, de infarto. | Cordon Press

Podría pasar una vez. Una sola quizá. Tampoco le piden tanto los seguidores rojiblancos a la vida. Por una vez, el Atlético de Madrid podría tocar la gloria con suficiencia, tranquilidad y disfrute durante gran parte de los 90 minutos de un partido histórico. Sé que es parte del ADN del Atlético, que incluso las victorias así son más bonitas y que el corazón colchonero se forja a base de estas tardes y noches de sufrimiento, pero oye, por una vez... tampoco pasaría nada.

Si hoy miras a tu alrededor y ves a gente con ojeras y con un temblor constante en manos y piernas, esa persona es del Atlético de Madrid. Si pasas a su lado y al decir "hola" pega un salto como el animal que está alerta por si le ataca de nuevo un enemigo, esa persona es del Atlético de Madrid. Si alguien viene dolorido al trabajo porque le duele un brazo, la mano, una costilla o hasta el propio corazón, esa persona es del Atlético de Madrid. Y como no, los habrá sin voz, porque ayer se la dejaron con el gol de Luis Suárez. La tensión del Atlético de Madrid-Osasuna tardará en salir de los cuerpos colchoneros. Eso sí, bendita y maravillosa tensión. Ojeras, dolores, nervios, temblores... sí, los veras con todo eso y más, sin embargo, siempre vendrá acompañado de una sonrisa y sobre todo de una mirada de impaciencia por acabar el trabajo en Valladolid.

Ante Osasuna se rozó el infarto y sobre todo la frustración de un equipo que mereció ganar y que estuvo a punto de perder la Liga sin dar crédito a que esto les pudiera pasar a ellos de forma tan inmerecida. Cualquiera que viese ayer el partido en el Wanda Metropolitano sabe que lo más normal es que el Atlético se hubiese ido al descanso con una gran ventaja, pero no, Budimir marcó el 0-1 en la segunda parte y todo pareció irse al traste como aquella tarde de 2003 cuando Osasuna estropeó el centenario colchonero ganando por ese resultado en el Vicente Calderón. El sueño de la Liga volaba y nadie podía pensar que del 82’ al 88’, en solo seis minutos, todo iba a terminar con un 2-1 final que puede dar una Liga si rematan la faena en Pucela.

Será en Valladolid donde tenga que volver a aparecer Luis Suárez. Dijo Simeone en la previa que se entraba en "la zona Suárez" y lo clavó el Cholo. Falló muchas el uruguayo en la primera parte. Un primer tiempo en el que el Atlético fue un vendaval hasta el primer parón por hidratación. Ahí respiró Osasuna como hizo el cuadro local en la pausa de la segunda parte. Pero Luis Suárez tiene lo que todo jugador grande debe tener, el don de la oportunidad. Lucho sabe estar hasta cuando parece tener un día pésimo. Si tiene el día, los rivales se echan a temblar, pero si no lo tiene también da miedo pensar que al final el cántaro acabará llegando roto a la fuente. Y no solo acabó roto sino que destrozaron una fuente que, dicho sea de paso, ya habían golpeado antes Joao Félix y Lodi con el importantísimo 1-1.

El Atlético ha demostrado valentía, coraje y corazón, como dice su himno. Lo demuestra el equipo, lo demuestra Simeone y lo demuestran sus aficionados. Y lo llevan demostrando mucho tiempo y ante la infinita presión de dos colosos como el Barcelona y el indestructible Real Madrid de Zidane. ¿Es suficiente? Ni de broma. Aún falta la gran final en Valladolid, porque este equipo quiere la gloria y la quiere ya. Ayer el grito de todos los colchoneros era de rabia. No era una celebración normal. Dentro de esa rabia había una felicidad lógicamente implícita, pero la sensación era la de haber tirado de alma para agarrar algo que consideran suyo por merecimiento. Ahí es cuando un equipo es peligroso al 100%, cuando se ven los ojos inyectados en sangre y la vena del cuello hinchada para, sin fuerzas, volver a agarrar lo que consideras tuyo. Ese grito, esa mirada y ese corazón a 1000 revoluciones, como pasó en 2014 en el Camp Nou, tienen que estar en el Estadio José Zorrilla el sábado 22 de marzo de 2021.

Por otro lado, el conjunto de Sergio puede descender incluso ganando al Atlético de Madrid, por lo tanto también estarán nerviosos, tensos y con un ojo en lo que ocurra con Huesca y Elche en sus respectivos partidos. Cualquier gol de oscenses e ilicitanos puede rematar a los pucelanos, porque ojo, al rey del empate (16), no le valdría empatar. Aún así, al Atlético le tiene que dar igual todo lo que no sea su negociado, es decir, la Liga. Todo depende de las rayas rojiblancas que llevarán en su camiseta. Poco importa más allá de eso. Ganar una vez más. Punto. Y ya saben, aunque solo sea por una vez, quizá a los atlético les venga bien algo sencillo y sin desfibriladores. Seguramente no vaya a ocurrir, pero ya saben, nunca dejes de creer.

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