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David Vinuesa

Cuando veo a un Atlético exigente me creo cualquier cosa

El Atlético no ha regalado el partido ante el Girona y eso me hace ser positivo.

El Atlético no ha regalado el partido ante el Girona y eso me hace ser positivo.
Cuando veo a un Atlético exigente me creo cualquier cosa | EFE

Si algo le llevo tiempo pidiendo al Atlético de Madrid es que sea exigente en todo momento. Desde el minuto 1 al 100 de cada partido y, como dijo en su día Simeone, desde que se pone uno la camiseta del conjunto rojiblanco hasta que la deja bien doblada en el vestuario. Hoy he de reconocer que ante el Girona el panorama olía a sangre y eso, quieras o no, hace que la afición, que ha vuelto a reventar el Metropolitano luciendo sus colores al sol, fuese con la mosca detrás de la oreja a ver a su equipo.

El contexto invitaba al susto. Invitaba a un bocadillo al descanso que te podía dejar una mala digestión. Todo porque es el típico partido que después de la ida de cuartos de Champions y justo antes de la vuelta, los equipos grandes suelen tirar a la basura o como mínimo no darlo todo en previsión de lo que se viene. El problema para el Atlético es que por dejar los deberes para el último día y no competir jamás por la Liga, ahora no puedes dejarte ni un solo punto, porque no tienes cerrada ni la cuarta plaza.

El Metropolitano brillaba por el sol, pero había nubes de posible tropiezo. Una borrasca que empezaba a enseñar los dientes cuando el Girona se ha puesto por delante con una facilidad pasmosa y a los pocos minutos de empezar. Cómo habrá empezado el Atlético, que hoy le han metido el 0-1 empujando la pelota casi sobre la línea de gol. Pero como digo en el titular de esta columna, cuando veo a un Atlético exigente me creo cualquier cosa.

El equipo de Simeone, con seis cambios respecto al once de Dortmund, ha sido por fin un equipo exigente en los detalles y los mismos pasan por no dejarte llevar ante un 0-1 que apuntaba a palo gordo. Los jugadores han entendido desde el primer momento que la vuelta de Champions no era una excusa para dejarse llevar hoy y por eso han remontado el partido ante el Girona con un rival que ni mucho menos es sencillo de sobrepasar este curso. De hecho, el equipo de Míchel, de momento, sigue por delante de los rojiblancos aunque hoy haya perdido 3 puntos y el golaverage particular.

El Atlético ha sido exigente comandado por Griezmann. El de siempre. El francés es, con o sin sol, alguien que te alegra el día. Un abono o una entrada se paga por gente como Antoine. El galo no ha podido rotar hoy porque Memphis Depay se lesionó esta misma semana y ha sido el francés el que ha firmado los goles junto a su pareja de baile, Correa. Todo con ayuda de un Morata al que hay que aplaudir. Mucho, además. Sí, aunque siga sin marcar. Tras el 1-1 de penalti de Griezmann, el 19 rojiblanco se ha marcado una jugada llena de coraje y corazón para salvar dos balones, meter un centro de oro y que Correa anotase de cabeza el 2-1 antes de irse al descanso. Si no es por ese esfuerzo, el 1-1 hubiese sido aún más peligroso de cara a la segunda parte.

Después del paso por vestuarios ha llegado el 3-1 de Griezmann y curiosamente un partido que olía a sangre ha pasado a ser una victoria cómoda y sin sobresaltos finales. Ni siquiera el penoso partido del árbitro ha hecho tambalearse al equipo de Simeone al que, ojo, le tengo que poner un pero enorme a pesar de sumar hoy los tres puntos. Cholo, lo mismo soy yo que no entiendo nada, pero lo de Vermeeren... no lo entiendo Simeone. Te tiras meses pidiendo un 5 y te lo traen. Lo mismo no es el que más te gustaba, Cholo, sin embargo no creo que el chico tenga tantas carencias como para que no pueda jugar nunca o casi nunca. Hoy ni de titular ni de recambio. Ante Almería y Cádiz, banquillazo. No lo puedo entender. Esto no lo entiendo. Al menos con 3-1 se podía dar una oportunidad al chico. Y esto lo digo ganando 3-1 al Girona, no después de una derrota y de manera oportunista.

Quitando lo de Vermeeren, el resto son todo buenas noticias para el Atlético. Descanso para muchos titulares, minutos para el plan B, victoria, goles de Griezmann que ya se echaban de menos y, en principio, ningún problema más allá de un golpe en el tobillo de Saúl. Parecía, porque lo era, un partido trampa para el Atlético. Rotaciones (6 de 11), después y antes de Champions, frente a un Girona histórico... Pero el Atlético, remontando, ha sacado el partido con relativa calma tras el 2-1. 3 puntos de oro. Griezmann, guía como siempre. El Atlético ha sido exigente y, repito, cuando veo a este club con exigencia, me creo cualquier cosa.

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