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David Vinuesa

Messi, Varane, Mbappé, Florentino... y el campeón rojiblanco calladito

El Atlético de Madrid sigue sin acumular los focos mediáticos mientras se refuerza y trabaja para defender el título.

David Vinuesa
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El Atlético de Madrid sigue sin acumular los focos mediáticos mientras se refuerza y trabaja para defender el título.
Rodrigo De Paul en el Wanda Metropolitano. | Cordon Press

Nos acercamos poco a poco al comienzo de la temporada 2021/2022 y se espera que de nuevo haya una batalla encarnizada por el título liguero. El Atlético, como campeón, tiene que pelear sí o sí por repetir el título conquistado el pasado sábado 22 de mayo mientras que Real Madrid, Barcelona o incluso el Sevilla asumirán el papel de aspirantes al trono colchonero. Así funciona el deporte. El campeón defiende su título y el resto atacan.

Como bien he dicho, el Atlético es el vigente campeón y debe responder como tal. De hecho seguramente cuando empiece la temporada, algunos con sinceridad y otros con maldad, le coloquen el cartel de favorito para ver si vuelve a funcionar el intento de meter presión al equipo de Simeone. El año pasado lo intentaron durante meses y... ¡Zasca! Ojo, dice la leyenda que aún se les oye llorar públicamente mientras disimulan sus errores con una sonrisa.

En mi caso, no suelo caer en trampas que se ven a kilómetros. Es cierto que, como ocurre con muchas personas y sobre todo con aficionados blancos, no entiendo muy bien la política del Real Madrid vendiendo a Varane y Ramos sin esperar más refuerzos que el fichaje soñado y complicado de Mbappé, pero el club blanco peleará por todo. Siempre lo hace. El año pasado tuvo un mal año y casi gana Liga y Champions. Los que respetamos a los rivales ya hemos visto muchas películas merengues y sabemos que el Madrid tiene más de 7 vidas cada temporada. No en total sino cada temporada. Por eso, no fiarse de las bajadas y subidas al barco blanco es clave para cualquier equipo que quiera reinar por encima de ellos.

Con el Barcelona, más de lo mismo salvo que no siga Messi. Si Lionel se marcha, Laporta y su proyecto quedarán tocados. Seguirá teniendo un gran equipo, pero el primer año sin Messi no sería fácil de asimilar en el Camp Nou. Y precisamente todo esto que está rodeando a Real Madrid y Barcelona le puede venir bien al Atlético. Otros veranos, incluyendo el último en el que el Atlético fue campeón (2014), del equipo de Simeone se hablaba para contar que Courtois, Filipe o Diego Costa dejaban el equipo. Ahora, todo lo contrario. Ampliación de capital para sostener las finanzas, renovación de Simeone, llegó Rodrigo De Paul, estrella en la Copa América ganada por Argentina, se formalizó la apuesta por Marcos Paulo y además suena más que vuelve Griezmann o el fichaje de un 9 a que se puedan ir estrellas como Oblak, Savic, Koke, Suárez, Joao Félix, Lemar, Llorente o Correa.

El Atlético sigue con su "partido a partido" fuera del campo y desde la lejanía escucha los ecos del caso Ramos, la salida de Varane, los problemas con Messi y Griezmann y el culebrón Mbappé. Y no solo escucha esos ecos sino que se está dando cuenta de que en algunos debates ni siquiera se habla de ellos. Son campeones y no se habla de ellos. Pongo un ejemplo. Llevo unos días escuchando que el Barcelona tampoco tiene cuatro centrales titulares, algo que ahora ocurre en Madrid con Militao, Nacho, Alaba y el cuarto zaguero que juegue este año en el Bernabéu. Los debates duran minutos, sin embargo, nadie levanta la mano y dice "oye, que el equipo que tiene cuatro centrales titulares es el que ganó la Liga el año pasado". Savic, Giménez, Felipe y Hermoso, los cuatro zagueros colchoneros que nadie recuerda y que encima están escoltados por Jan Oblak. Casi nada.

Pero todo esto le viene muy bien al equipo de Simeone. El Cholo sabe que solo se hablará de ellos en ciertos sectores si es necesario presionarles con una campaña mediática concreta. Solo se les menciona de manera positiva si elogiando al Atlético se puede criticar a Real Madrid y Barcelona. Pasó este año. Cuando desde el Alfredo Di Stéfano y el Camp Nou se tiraban piedras a su propio tejado, el Atlético era una maravilla. Cuando vieron que había opciones de ganar la Liga, las piedras se lanzaban al Metropolitano para recuperar el tiempo perdido a base de presión. Por eso es importante que el Atlético siga aprovechándose de eso. "Partido a partido" dentro y fuera del campo. Cuando se hable poco de ellos toca acelerar, coger distancia en silencio y calladitos. Que se maten deportivamente entre ellos. Silencio, distancia si se puede y soportar la presión. El Atlético de Simeone ya conoce la fórmula del éxito.

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