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EDITORIAL

Cs Madrid: o se es oposición o se es Gobierno

Si apuñalar al Gobierno del que se forma parte no tiene sentido, hacerlo para montar un show mediático es una indignidad y una estupidez.

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Por mucho que al partido de Albert Rivera le guste el equilibrismo político, no es posible estar a la vez en la oposición y en el Gobierno, y menos en una plaza tan importante como la Comunidad de Madrid.

La decisión de Ignacio Aguado y sus correligionarios de apoyar la comisión de investigación sobre Avalmadrid en la Asamblea regional madrileña es absolutamente insólita, no sólo porque se pondrá en marcha sobre una base tremendamente endeble –nada parece indicar que haya comportamiento reprochable alguno por parte de Isabel Díaz Ayuso en este asunto en el que su familia no acabó enriquecida sino arruinada–, también y sobre todo porque se trata de una deslealtad injustificable contra el Gobierno del que forman parte.

Hay tres posibilidades: o Ignacio Aguado tiene serias dudas sobre el proceder de Díaz Ayuso, y en ese caso resulta incomprensible que no sólo la haya hecho presidenta, sino que sea parte de su Gobierno; o no tiene esas dudas pero aprovecha para desgastar a su compañera de Gabinete en una operación tan miserable que sólo puede pasarle factura; o quizá tan sólo es rehén del miedo a unos medios de comunicación que podrían echarle en cara una posición supuestamente tibia contra la corrupción.

Es difícil decir en cuál de esas posibilidades la posición de Aguado sería más lamentable, pero lo cierto es que si cree que así se gana el favor de los medios de izquierdas su error es mayúsculo: debería saber que jamás le van a perdonar, por mucho que traicione al PP, ya que lo que molesta a la izquierda es la mera existencia de Ciudadanos.

Tanto el partido naranja como Vox –que también tendría que repensarse su apoyo a esa comisión de investigación, si bien su responsabilidad no es la misma, porque no forma parte del Gobierno madrileño– deberían ser conscientes de que su enemigo no es el PP, sino una izquierda para la que las tres formaciones del centro-derecha son lo mismo. No en vano los epítetos que ahora dedican a los de Abascal son los que hace sólo unos meses dedicaban a PP y Cs. Lamentablemente, en la política madrileña sólo Díaz Ayuso parece haberlo asumido.

Por último, tampoco conviene olvidar lo que las comisiones de investigación vienen siendo en todos los Parlamentos españoles: lejos de buscar la verdad y la delimitación de responsabilidades políticas, se han limitado a montar shows mediáticos, tribunales paralelos con las televisiones ejerciendo de jueces y, por supuesto, las sentencias redactadas de antemano. Ciertamente, si apuñalar al Gobierno del que se forma parte no tiene sentido, hacerlo para esto es, además de una indignidad, una soberana estupidez.

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