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EDITORIAL

El acuerdo PP-Vox en Madrid muestra el camino

PP y Vox deben acercarse y tratarse como lo que tienen que ser: socios preferenciales.

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Tras más de dos meses de negociaciones, el PP de Isabel Díaz Ayuso y el Vox de Rocío Monasterio han alcanzado en Madrid un acuerdo para sacar adelante los Presupuestos regionales. Ha sido consecuencia de renuncias por ambas partes, que a cambio van a avanzar en lo mucho que comparten. Así, no faltarán, por ejemplo, votantes de Vox (y no pocos del PP) que lamenten que no comprenda la erradicación de las leyes LGTBI, tal y como pretendía Monasterio; como tampoco faltarán los que lamenten que la ambiciosa rebaja tributaria no vaya acompañada de una rebaja en el gasto público total igual de ambiciosa. Aun así, bien está que las partidas en las que se incrementa sean compensadas por la reducción del gasto administrativo y en Telemadrid. Y siempre resultará más aceptable para ambos electorados que se aumente el gasto en sanidad y educación que en chiringuitos y delirios de género.

Con todo, lo más positivo es que marca el rumbo para un entendimiento entre PP y Vox que debería ser de alcance nacional y empezar… en el Ayuntamiento de Madrid. Si en la Comunidad, aun con la amplia mayoría lograda por Ayuso, el acuerdo era conveniente, en las elecciones generales, donde ningún sondeo de los que todavía pronostican una victoria del PP se la dan con tal amplitud, Pablo Casado y Santiago Abascal están condenados a entenderse. Lo mismo cabe advertir al desnortado alcalde de la capital, José Luis Martínez Almeida, que parece más interesado en mantener y ampliar el Madrid Central de Manuela Carmena que en combatir las políticas de izquierda, tal y como le reclama Vox y prometió a su propio electorado.

En Vox, Javier Ortega Smith no se puede permitir el lujo de perder la paciencia y romper la baraja; pero en el PP de Almeida han de entender que los votos a Vox no son un cheque en blanco para que el Gobierno municipal haga lo que le venga en gana agitando el espantajo del social-comunismo. PP y Vox deben acercarse y tratarse como lo que tienen que ser: socios preferenciales. A Ayuso y a la Comunidad de Madrid no les ha ido mal. Que cunda el ejemplo a escala municipal y nacional.

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