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EDITORIAL

El PSOE tapa la corrupción de Podemos

Que nadie se llame a engaño: el 'matrimonio' Sánchez-Iglesias sigue gozando de una salud espléndida.

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Algunos lectores recordarán un hilarante vídeo que aún circula por internet en el que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, busca y consigue el aplauso fácil de sus oyentes precisamente criticando a "los políticos que sólo buscan el aplauso fácil de la gente". Pues bien: Iglesias ha superado este martes tan contradictorio y esperpéntico espectáculo ante los micrófonos de la cadena SER cuando, tras afirmar categóricamente que las discrepancias que pueda mantener con el presidente se las comunica a él "en privado, y no a un medio de comunicación", ha revelado que tuvo una "fuerte discusión" con Pedro Sánchez porque no le informó de la "huida" de España del rey emérito.

Es comprensible el "cabreo" que ha provocado en las filas socialistas que Iglesias haya desvelado "conversaciones privadas" con el presidente del Gobierno, incluidas las supuestas "disculpas" que Sánchez le ofreció por no haberle informado de la marcha de Don Juan Carlos. Con todo, nadie se llame a engaño: el matrimonio Sánchez-Iglesias sigue gozando de espléndida salud, como demuestra el empecinamiento del presidente en negociar los Presupuestos con Podemos, formación de extrema izquierda que espanta a inversores, empresarios y a la propia Comisión Europea, y su empeño en que, en el cambalache que pretende apañar con el PP para la renovación del Consejo General del Poder Judicial, haya espacio para dos vocales de la cuerda de Podemos.

Es más, la complicidad entre los partidos que comparten el Gobierno comprende también la corrupción, como demuestra el veto de socialistas y comunistas a la comisión parlamentaria de investigación sobre la financiación irregular de Podemos y el aún más bochornoso servilismo de la Fiscalía, que ha pedido al juzgado de instrucción que limite su investigación por este asunto a los contratos podemarras con Neurona, cuando son sólo una parte de lo que se ha denunciado contra la formación de Iglesias.

Como guinda del pastel, o más bien del pasteleo entre PSOE y Podemos, este martes los de Sánchez e Iglesias han votado en contra de la propuesta defendida por PP, Vox y Ciudadanos de despolitizar –o cuando menos desligar del Gobierno– el nombramiento del fiscal general del Estado, de tal forma que no pueda optar al carga quien haya ocupado un cargo público o político en los últimos cuatro años y no tenga el respaldo de al menos dos tercios del Pleno.

Así las cosas, ya puede el gobierno social-comunista, con el concurso de los separatistas, ser una bomba para la sanidad, la economía y el Estado de Derecho, que Sánchez, encantado de estar encamado con Iglesias, demuestra que lo único que le quitaba y le quita el sueño es perder la poltrona.

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