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EDITORIAL

La 'óptica fiscal' de Dolores Delgado

El plan totalitario del Gobierno pasa por controlar con mano de hierro la Justicia, y la Fiscalía de Delgado es un hacha dispuesto a partir por la mitad cualquier causa legal.

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La responsable de la Fiscalía General del Estado ha tratado de justificar este jueves el vergonzoso papel que la institución que dirige ha tenido en relación a las querellas presentadas contra el Ejecutivo por la gestión de la crisis del coronavirus.

Como cualquier ciudadano normal puede entender, es absolutamente increíble que ninguna de las 20 querellas presentadas por colectivos de distinto perfil merezca una mínima investigación, porque el papel de la Fiscalía no es correr a declarar la inocencia o la culpabilidad, sino ayudar al juez a decidir si unos hechos merecen ser judicialmente investigados o no.

Tras el escándalo que incluso entre los propios fiscales ha supuesto el informe del teniente fiscal Luis Navajas, después de que todo el mundo haya podido constatar que el texto ni siquiera tiene un mínimo nivel técnico, Delgado se ha limitado a decir que "se aplica la ley desde nuestra óptica, desde nuestro punto de vista", olvidando que el Ministerio Público no debería tener otra óptica ni otro punto de vista que los de los hechos.

Está claro que la labor de la Fiscalía en manos de la comisaria Delgado no va a ser la propia de una institución responsable que desea descubrir la verdad, sino más bien la de un despacho de abogados dedicado a defender al Gobierno en los múltiples problemas legales que le surgirán, pues, como ya se ha visto, se trata de un grupo de políticos de tendencias gansteriles, absolutamente inmorales y sin el más mínimo respeto por la ley.

Y en esto no cabe la sorpresa, pues desde la propia elección de Delgado estaba claro lo que Pedro Sánchez quería: un perro de presa sin nada que perder, sin ningún prestigio en la carrera fiscal y comprometido con turbias redes delictivas, pero de una fidelidad absoluta y capaz de hacer cualquier cosa, porque tampoco tiene ningún respeto a la ley ni se lo tiene a sí misma.

El plan totalitario de este Gobierno pasa por controlar con mano de hierro la Justicia, y en ese empeño la Fiscalía de Dolores Delgado es un hacha dispuesto a partir por la mitad cualquier causa legal. Si los jueces e incluso los propios fiscales no se dan cuenta de que no sólo está en juego su propia independencia sino las bases mismas del sistema democrático, si no hay una reacción rápida y una resistencia fiera a este asalto dictatorial, podemos dar por perdida una de las patas de la democracia, y en breve descubriremos, si es que no lo hemos descubierto ya, que España se parece más a Venezuela que a una democracia europea.

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