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EDITORIAL

Sánchez humilla a Casado por enésima vez

Casado ha sido humillado por Sánchez e Iglesias, a pesar de lo cual parece dispuesto a seguir al servicio de esta pareja de fulleros de la política.

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Las negociaciones entre el Gobierno y el PP para la renovación del Consejo de Administración de RTVE y del Consejo General del Poder Judicial son, en sí mismas, un escándalo que degrada nuestra democracia manteniendo esas dos instituciones al servicio de los dos principales partidos. Sánchez y Casado, como sus antecesores, juraron poner fin al pasteleo para repartirse los sillones de los principales órganos constitucionales, pero en cuanto han tenido ocasión han vuelto a intercambiar cromos en una negociación infame en la que el líder popular, como era de esperar, ha llevado la peor parte.

Casado ha sido humillado por Sánchez y su socio Iglesias, a pesar de lo cual parece dispuesto a seguir al servicio de esta pareja de fulleros de la política. Sánchez traicionó a Casado obligándolo a aceptar a dos consejeros podemitas en la cúpula de RTVE a cambio de dejar fuera del CGPJ a los candidatos de Iglesias. Sin embargo, consumado el recambio en el órgano de control de la radiotelevisión pública al gusto del Gobierno, Sánchez ha impuesto a Casado a dos jueces de extrema izquierda seleccionados por su socio chavista como requisito para sellar el acuerdo.

El resultado de este engaño a Casado es inmejorable para los intereses del Gobierno. Por un lado renueva el consejo de RTVE con mayoría izquierdista y, por otro, obliga a Casado a tragar con los candidatos ultraizquierdistas en el CGPJ. En todo caso, el fracaso de esta última negociación con los populares no supondrá ningún desgaste para el Ejecutivo, facultado en tal caso para renovar los miembros del Consejo en el Congreso sin necesidad de una mayoría cualificada.

Casado ha sido vapuleado por los hombres de Sánchez en el transcurso de una negociación en la que, una vez más, la cúpula popular ha hecho el ridículo. No es de extrañar que el equipo negociador del Gobierno se jacte de haber engañado a los dirigentes populares como a unos adolescentes, pero ni siquiera la constatación de que han sido timados les hace recapacitar y poner fin a esta nueva humillación. La prueba de que es que siguen manteniendo contactos con el Gobierno para tratar de colar a los suyos en la reforma de un órgano de los jueces que, de una manera o de otra, quedará más politizado que nunca.

Pablo Casado y Teodoro García se convierten así en los dos únicos españoles capaces de creer en la buena fe de Sánchez e Iglesias al entablar una negociación. La humillación que han recibido los populares es tan absolutamente merecida como injusta para los españoles que confiaron en sus promesas de despolitización de la Justicia y gestión independiente de RTVE como principales banderas de regeneración.

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